El padre del niño sirio ahogado en Turquía rechaza asilarse en Canadá


Abdulá Kurdi, quien perdió a su esposa y sus dos hijos en su intento de llegar a Europa, los sepultará en Siria, junto a los cuerpos de otros familiares que murieron durante la lucha contra el EI

ANKARA, Turquía, sep. 3, 2015.- Abdulá Kurdi, el padre del niño ahogado cuya imagen se ha convertido en símbolo de la tragedia de los refugiados sirios, rechazó hoy jueves una oferta de asilo de Canadá y pidió a la comunidad internacional que haga lo posible para evitar sufrimientos como el suyo.

“Quiero que el mundo entero nos escuche desde Turquía, donde hemos llegado escapando de la guerra. Tengo un gran sufrimiento. Hago esta declaración para evitar que otras personas tengan el mismo sufrimiento”, dijo Kurdi a periodistas turcos delante del Instituto Forense de la ciudad de Mugla, en el suroeste de Turquía.

Relató que, tras la trágica muerte de su esposa y dos de sus hijos menores tras naufragar el bote en que la familia intentaba llegar a la isla griega de Kos, su hermana mayor, que vive en Canadá, fue entrevistada en la televisión en ese país, que luego le ofreció asilo.

“He recibido una oferta del Gobierno de Canadá. Era una oferta para que yo pueda ir allí. Pero, después de lo ocurrido, no quiero ir. Voy a llevarme los cuerpos primero a Suruç (ciudad turca en la frontera con Siria) y luego a Kobani (ciudad siria cercana). Pasaré el resto de mi vida allí”, explicó.

Teema Kurdi, su hermana, había dicho que la familia de refugiados de la guerra en Siria quería llegar a Canadá, pero no pudieron obtener el visado cuando lo solicitaron en Turquía.

En Kobani, ciudad de mayoría siria del norte de Siria, murieron 16 miembros de la familia que combatían al grupo yihadista Estado Islámico (EI), según el relato de Abdulá Kurdi al diario Sol.

Ahora Kurdi quiere enterrar junto a ellos los cuerpos de sus dos hijos, de tres y cinco años, y el de su esposa.

Kurdi contó que la familia había pagado una suma a traficantes para que organizaran la travesía a la isla de Kos.

Pero “la guardia costera nos detuvo y después nos liberó. Esta vez nosotros mismos conseguimos el bote y empezamos a remar hacia Kos”, agregó.

“Después de alejarnos unos 500 metros de la costa, en el bote empezó a entrar agua y se nos mojaron los pies. A medida que aumentaba el agua, cundía el pánico. Algunos se pusieron de pie y el bote volcó. Yo sostenía a mi mujer de la mano”, recordó.

“Las manos de mis dos niños se escaparon de las mías, intentamos quedarnos en el bote, pero el aire disminuía. Todo el mundo gritaba en la oscuridad. Yo no lograba que mi esposa y mis hijos oyeran mi voz”, añadió.

Relató cómo, fijando la mirada en las luces, consiguió nadar hasta la costa.

“Cuando alcancé la costa comencé a buscar a mi esposa y a los niños. Pensé que se habían asustado y escaparon. Llegué a Bodrum y no pude encontrarlos en nuestro punto de encuentro. Luego fui al hospital y me enteré de las tristes noticias”, explicó.

Los cuerpos de sus tres seres queridos están ahora en el Instituto Forense de la provincia turca de Mugla y Kurdi quiere sacarlos de allí y llevarlos de vuelta a Kobani.

La imagen de Aylan Kurdi, de tres años, ahogado en la playa turca de Bodrum fue publicada hoy en primera página por casi todos los diarios turcos y ha estremecido al mundo.

En la tragedia murió también su hermano mayor, Galip, de 5 años, que aparece en otra foto en la que un gendarme turco lo lleva en brazos delicadamente, saliendo del agua del mar, para ser transportado a la morgue de un hospital.

También pereció la madre de ambos, Rehan, y el único miembro de la familia que se salvó fue el padre, Abdulá.

La autora de la foto, la periodista Nilufer Demir, confesó al diario Hürriyet que se le había helado la sangre cuando vio el cuerpo del pequeño con su camiseta roja.

“No podía hacer nada por él. Lo único que podía hacer es que su grito fuera oído en el mundo, y lo hice con su fotografía”, dijo Demir. Relató que vio al hermano de Aylan a cien metros de distancia y se percató de que ninguno de los dos llevaba un salvavidas.

Teema Kurdi, la tía de los niños que trabaja como peluquera en Canadá, dijo que la familia de refugiados de la guerra en Siria quería llegar a ese país, pero no pudieron obtener el visado cuando lo solicitaron en Turquía.