A falta de autoridades crece la caza furtiva en la región

Se vende en el mercado negro desde culebras y cotorras

POR JOSÉ PRIGADAÁ

MARTÍNEZ DE LA TORRE

La cacería de animales en peligro de extinción va en aumento en el municipio, donde cazadores furtivos vendes pieles, aves y mamíferos muertos para el consumo humano en plena vía pública sin que ninguna autoridad pueda evitarlo.

En algunas veterinarias de la ciudad, se puede ver víboras, armadillos, aves y hasta culebras a la venta, señalando los dueños de los establecimientos que tienen los permisos correspondientes por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente PROFEPA, cosa que es mentira, como se nos informó el día de ayer vía telefónica.

Alberto Gutiérrez Morales afirmó que cada ocho días entrega a restaurantes de la ciudad entre 5 y 6 armadillos, mismos que tienen un costo de 500 y 600 pesos cada uno.

Aclaró que no hay autoridad que lo detenga, ya que la cacería se hace en propiedades privadas, y cuando le toca la de malas que es detenido por alguna patrulla, se le da de 200 a 300 pesos a los municipales para el refresco.

Afirmó que lo que más se vendido en el mes de junio fueron las cotorras verdes y loros amarillos, mismos que se cotizaron en el mercado negro en 2 mil y 3 mil pesos cada uno, dependiendo si estaba o no emplumado.

Señaló que la caza furtiva siempre ha existido en esta región, pero que a la falta de autoridades todo mundo hace lo que quiere sobre este tema, principalmente en las rancherías.

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