Jue. Nov 26th, 2020

Bioenergéticos en Veracruz: se desviaron cientos de millones, mintieron y robaron a productores

La política de bioenergéticos en Veracruz fue una mentira, un fraude más del gobierno de Javier Duarte para desviar cientos de millones de pesos en apoyos que nunca llegaron, en créditos que nuca fueron entregados, y en promesas que acarrearon deuda y más pobreza a los productores que depositaron su confianza en el Instituto Veracruzano de Bioenergéticos (Inverbio) que dirigió el ex panista Osiel Castro de la Rosa.

Las promesas

El Inverbio fue creado el 9 a abril de 2010 por el exgobernador Fidel Herrera Beltrán, y puso como director, como pago de factura política, al exdiputado panista, quien en 2009 protagonizó un escándalo por fotos y videos filtrados donde presuntamente se mostraba desnudo con prostitutas.

Al final de sexenio fidelista el Inverbio no tuvo ninguna participación, ningún proyecto y fueron meses de gasto corriente con cargo al erario sin beneficio para los veracruzanos. Pero en diciembre de ese año, a unos días de haber tomado protesta Javier Duarte, Castro de la Rosa aseguró que la agroindustria de los biocombustibles crearía en el sexenio más de 70 mil empleos directos y 224 mil indirectos ligados al campo e industria intermedia, y se sembrarían 22 mil hectáreas de una semilla llamada jatropha, “la gran apuesta de Veracruz” en materia de bioenergéticos.

“Conocida también como la planta mágica, para crear combustible natural y venderlo, entre otras empresas, a Pemex… porque de ahí se extrae el biodiesel y puede ser el cultivo que le dé solución a esa problemática que ya estamos sufriendo en el país, que las reservas petroleras, los recursos no renovables se están acabando y de ahí el interés”, señaló el 21 de enero de 2011.

Comenzarían con 37 municipios para reactivar tierras subutilizadas, marginadas y ociosas para reactivar la economía en esas regiones. En total, se desarrollarían cultivos bioenergéticos en más de 100 mil hectáreas para la producción de bioetanol y biodiesel, y se construirían al menos tres grandes complejos agroindustriales.

Pero nunca se hizo nada, fue una mentira sostenida y repetida en más de 150 comunicados oficiales donde se firmaron convenios, se anunció la reactivación de miles de hectáreas, se “entregaron” créditos y apoyos a los productores, justificando siempre el gasto del erario, la existencia de un instituto que no sirvió de nada, de acuerdo con el secretario de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca, Joaquín Guzmán Avilés.

Inverbio: un elefante blanco más del duartismo

“El Inverbio fue únicamente un elefante blanco que se le dio a una persona como un pago, y lo único que hicieron fue saquear el estado”, afirma a Versiones.com.mx el secretario de despacho, en las nuevas oficinas de la dependencia, ubicadas casi frente al Estadio Xalapeño, ya que tuvieron que salir de las anteriores, debido a los adeudos por concepto de renta que dejó la administración anterior.

El exdiputado y ahora miembro del gabinete de Miguel Ángel Yunes Linares asegura que ya iniciaron auditorías del Inverbio, pues en conjunto con otros tres organismos descentralizados, el daño patrimonial ascendería a 700 millones de pesos.

“Fue un fraude total, en el Inbervio hubo desvíos de recursos tremendos, utilizaron a los productores, venían que estaban sembrando, y lo tomaban como parte de un proyecto y sacaban el recurso del proyecto y al productor no le daban nada”.

Es el caso de productores de Soledad de Doblado, donde están consternados y muy molestos porque nunca les dieron los apoyos prometidos; el Inverbio prácticamente los obligó a sembrar jatropha, invirtieron en algunos casos 5, 10 y hasta 50 mil pesos para sembrar hectáreas de la semilla que nadie les compró, y que tuvieron que regalar, y hasta tirar.

“Son desvíos muy severos, utilizaron al campo, a las personas que menos tienen, a la más dañada para hacerse de recursos, y sus planes de llevar a cabo el saqueo del Gobierno del Estado… Nunca hubo una política en materia de bioenergéticos, fue utilización de los recursos públicos”, afirma el titular de la Sedarpa.

El responsable tiene nombre, Osiel castro de la Rosa, y los extitulares de la dependencia que consintieron y solaparon el desvío de recursos. “Habrá denuncia penal contra el responsable del área”, adelanta.

Jatropha y palma de aceite, el fraude del biodiesel

Los biocombustibles son el producto de cultivos de biomasa destinados a la producción de una alternativa a los combustibles fósiles, los cuales se clasifican según la materia prima que les da origen.

Por ejemplo, el bioetanol, hecho base de alcohol, producto de la fermentación de azúcares, principalmente de la caña de azúcar y la remolacha, pero también de cereales como el trigo, la cebada y el maíz.

Asimismo, el biodiesel, que se genera a partir de plantas oleaginosas como el cártamo, las semillas de soya, el girasol, la jatropha curcas o la palma de aceite; y el aceite de cocina usado o de grasas animales. Dependiendo de su calidad, puede ser empleado directamente en motores diesel o combinado con diesel fósil para aumentar su lubricidad ya que el biodiesel suele ser más denso.

El Inverbio, durante el gobierno de Javier Duarte, vendió a Veracruz como un pionero en el estudio y generación de biocombustibles a partir de cultivos bioenergéticos, principalmente de jatrohpa curcas, originaria de Papantla, y de la palma de aceite, sin embargo, en los hechos hubo engaño, robo y desvío de recursos, y no se produjo un sólo litro de biodiesel en seis años.

La doctora Andrea Valdés, investigadora del Colegio de Veracruz con especialidad en bioenergéticos y quien ha estudiado a fondo la jatropha y la palma de aceite en la entidad, pero también en Tabasco y Chiapas, asegura que nunca hubo la intención de generar políticas para ayudar a los productores, y mucho menos usar estos cultivos bioenergéticos para producir biodiesel, que durante en 2008 tenía fuerte demanda en Europa.

De entrada, porque, en primera instancia, la jatropha no era rentable, “lo sabían, y aun así se promovió el cultivo… desafortunadamente son muy poco productivas para ser redituables, porque el proceso de transformación es muy complicado”.

Señala que el gobierno de Javier Duarte promovió el cultivo sin tener las herramientas y la tecnología para procesarlo, “por ejemplo, la cosecha se hacía a mano, que implica un costo muy alto de mano de obra, además nunca se tuvo equipo, porque había una empresa estadounidense que vino cuando Fidel Herrera, pero ellos querían una gran cantidad de producción, pero nunca se hizo, siempre se manejó que hubo 300 hectáreas, eso manejaba el Inverbio, pero yo jamás supe si eso era cierto o no”.

“Y te estoy hablando sólo del cultivo, falta el procesamiento, no había maquinaria, nada para procesar, los cultivos de jatropha se quedaron abandonados, nadie les compró nada a los productores, nunca les compraron las semillas”, afirma.

Es más, señala que la producción de jatropha “fue un verdadero engaño para los productores”, quienes la sembraban principalmente en Manlio Fabio Altamirano, Papantla y Soledad de Doblado”.

En su estudio Evaluación de impacto social de proyectos de biocombustible en el sureste de México publicado en noviembre de 2016, la investigadora señala:

“Las autoridades del Inverbio manifestaron que el proyecto de biocombustibles en Veracruz pretende producir biodiesel por medio de plantaciones de J. curcas y palma de aceite; que existe apoyo financiero para 2,500 ha para la primera especie, con créditos de Financiera Rural y que los productores reciben beneficios mediante la entrega de biofertilizantes, sin embargo, no se evidenció la existencia de un plan de trabajo estratégico. Se indicó que se tienen establecidas en Veracruz entre 250 y 300 ha de J. curcas en distintas localidades sin mostrar evidencia de ello”.

El estudio es claro: falta de transparencia en los créditos otorgados, créditos que se bajaron y no llegaron a los productores, falta de compromiso por parte de autoridades e inversionistas, la destrucción de plantaciones en Soledad de Doblado y Tezonapa porque les aseguraron que les comprarían a muy alto precio, pero al final sólo pagaron 4 mil 500 pesos por tonelada y en los más de los casos, ni siquiera hubo quién comprara la semilla.

Además, no existió maquinaria para transformación industrial, los frutos quedaron almacenados, ya que no se contó con despulpadoras, ni equipo para extraer el aceite. Sobre el proyecto del Inverbio para la producción de la jatrohpa para crear biodiesel en Veracruz, las conclusiones del estudio son crudas:

“Nulo beneficio social. Los productores declararon que el proyecto les causó conflictos económicos y sociales, al no recibir los apoyos gubernamentales y ocupar su tierra sin ganancia alguna”.

Las mismas conclusiones se dieron para los cultivos de Palma de Aceite que el Inverbio promovió para biodiesel: “Falta de asesoría agrícola; desconocimiento del paquete tecnológico, y pérdida de plantaciones de palma por inadecuado control de plagas. Es un monocultivo del cual se conoce poco. No se tienen viveros para propagar plantas de calidad ni apoyos para establecerlos. No se pueden cultivar otras especies junto con la palma. No existen asociaciones de productores ni apoyos gubernamentales. Han escuchado de Inverbio y han recibido promesas pero nunca apoyos, ya que el aceite de la palma está destinado para usos industriales y no para biocombustible”.

Durante el Congreso Internacional de Biocombustibles 2011, el gobernador Javier Duarte anunció la operación del Fondo de Garantía Estatal para la Producción de Bioenergéticos, el cual consolidará las 100 mil hectáreas de cultivos que se tiene como meta y la generación de 70 mil empleos para reactivar economías regionales.

Nunca se echó andar, y se perdieron cientos de empleos, y los productores quedaron endeudados por préstamos que nunca les llegaron.

Futuro incierto

Por lo pronto, el Inverbio no desaparecerá, asegura el secretario de Desarrollo Agropecuario, Joaquín Guzmán, “vuelve como una parte de la estructura, se vuelve a absorber, los recursos se manejan aquí, se buscarán recursos federales para impulsar para los bioenergéticos”.

Y es que asegura que, pese que no existió una política en la materia en el sexenio pasado, es una apuesta que debe seguir, ante la baja producción de petróleo y los excesivos precios de las gasolinas convencionales, “Veracruz pudiera ser un detonante muy importante en materia de bioenergéticos”.

Sin embargo, la investigadora Andrea Valdés señala que los productores de jatropha y palma de aceite que fueron engañados por el Inverbio, que les prometió comprar sus cosechas para generar biodiesel, “difícilmente volverán a creer en este tipo de proyectos”.

Dice que tanto la jatropha como la palma de aceite son biocombustibles de segunda generación, que ya nadie compra, y que no es rentable para ningún gobierno, ya que hay de tercera (algas) y cuarta generación (deshechos biológicos). “No están condenados, sí tienen futuro, se tiene que invertir en mucha investigación, porque se lanzaron al campo, sin investigación previa, y todo fracasó”.
fuente:versiones