Dom. Ago 18th, 2019

Canadá batalla para alejar a los adolescentes de la marihuana legal

Jenny Hanley, sentada al frente, con su hija Shelby, de 17; con Kyle Johnston, de 16, y Jared Kaye (sentado a la derecha), de 19, quienes también viven en la granja de Hanley.

Ontario — Los padres y abuelos se congregaron en el pequeño auditorio de esta tranquila ciudad de esquí a dos horas y media al norte de Toronto para aprender cómo hablarles a los adolescentes sobre los efectos potencialmente nocivos de la marihuana.

En la sesión de salud pública, realizada menos de una semana antes de que Canadá legalizara la marihuana, se transmitió un mensaje a los padres: los adultos ahora pueden consumir cannabis de manera legal, pero no es seguro que lo hagan los jóvenes. Por tanto, debían inculcarles a sus hijos la idea de que esta droga puede ser peligrosa.

“Se ha demostrado que el cerebro deja de crecer hasta los 25 años, y aun así se la estamos vendiendo a personas de 19”, dijo Jenny Hanley, consejera de adicciones, cuando se iba de la reunión. “¿Qué demonios está pensando nuestro gobierno?”.

A finales de octubre Canadá se convirtió en el segundo país del mundo en legalizar la compra, el cultivo y el consumo de pequeñas cantidades de marihuana. Sin embargo, también declaró que era un delito dársela a cualquier persona menor de 19 o 18 años (varía según la provincia) y se estableció una pena de hasta catorce años en prisión en caso de delinquir.

El gobierno comenzó al mismo tiempo una campaña de educación pública de 83 millones de dólares, gran parte dirigida a los jóvenes canadienses, la cual advierte sobre los peligros del cannabis.

No obstante, los expertos recalcan que será difícil convencer a los adolescentes de que la legalización no les da un visto bueno para consumir la marihuana, sin mencionar que los esfuerzos antinarcóticos previos no tuvieron mucho éxito.

Además, la ciencia detrás de los efectos del cannabis en el cerebro adolescente no es nada clara.

Los funcionarios han argumentado que regular el mercado del cannabis y aplicar medidas severas a los vendedores ilegales reduciría su elevado consumo entre los adolescentes canadienses; de acuerdo con un informe de Unicef de 2013, los jóvenes canadienses son los que la consumen más que cualquier población joven de otros países del mundo.

“El aspecto más engañoso de la legalización es decir que eso evitará que los niños la consuman”, dijo Benedikt Fischer, científico sénior del Centro para las Adicciones y la Salud Mental de Toronto. “De muchas maneras, es un experimento a gran escala”.

Jenny Hanley y Jared Kaye en su granja en Flesherton, Ontario. Kaye, de 19, dice que fumó marihuana por primera vez a los 9 años. 

Los funcionarios se muestran optimistas.

“Muchos jóvenes tienen la idea de que es una sustancia muy benigna, sin riesgos, que es orgánica, natural y medicinal”, comentó Bill Blair, el ministro canadiense a cargo de la legalización de la marihuana y quien también fue jefe de policía de Toronto.

“Cuando empiezas a mostrarles los hechos a las personas, para remplazar los mitos y la desinformación, toman decisiones mejores y más inteligentes”, agregó.

No obstante, es complicado conciliar lo que dice la ciencia y poder guiar a los adolescentes, tal como lo están descubriendo los padres y tutores convocados a reuniones del estilo de Thornbury.

Jared Kaye, de 19 años, estaba sentado en una banca al fondo del auditorio de Thornbury durante la sesión. Dice que fumó marihuana por primera vez a los 9 años al mismo tiempo que bebía mucho alcohol, y que después comenzó a usar drogas más fuertes. Entró a rehabilitación a los 15 años y vivía como indigente.

Él y otro adolescente en recuperación fueron acogidos por Hanley, la consejera de adicciones, y ahora viven en su granja cerca de Flesherton, Ontario.

“Lastimé mucho a mi familia”, dijo Kaye. “No hice nada más que lastimarme a mí mismo”.

Algunos tienen distintas perspectivas. Paul Thompson, un empresario de Stratford que asistió a la sesión mientras estaba de vacaciones en la ciudad, cree que la marihuana es menos peligrosa.

Cuando su hijo de 21 años fue arrestado hace un par de años, acusado de posesión de marihuana, Thompson decidió dársela él mismo para asegurarse de que no estuviera mezclada con otras drogas.

“Creo que el alcohol provoca daños mucho mayores”, comentó Thompson, quien está divorciado y tiene tres hijos. “No creo que el cannabis sea adictivo. La gente que es adicta tiene problemas mucho más graves”.

Lo desconcertante es que tanto Thompson como Kaye están en lo correcto.

Paul Thompson con sus hijos Ethan, de 11 años, y Gavin, de 17, en Ontario

La mayoría de los científicos está de acuerdo con que el riesgo para los cerebros jóvenes es mayor en quienes comienzan a fumar a los 12 años o antes, lo hacen de manera regular y usan marihuana de alta potencia.

Fumar también es peligroso para los jóvenes con historiales familiares de enfermedades mentales graves, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, de acuerdo con los análisis.

No obstante, para los jóvenes que comienzan a experimentar un poco con la droga a una edad más avanzada, los riesgos de daños a largo plazo en sus cerebros en crecimiento son menores.

“Es razonable decir que podría tener un impacto en el cerebro en desarrollo”, dijo Matthew Hill, neurocientífico de la Universidad de Calgary que ha estudiado los cannabinoides durante dieciocho años. “Pero no es lo mismo que afirmar que definitivamente lo tendrá”.

“La evidencia no es tan consistente ni tan convincente como algunas personas piensan”, agregó.

“Creo que el alcohol provoca daños mucho mayores. No creo que el cannabis sea adictivo”.

PAUL THOMPSON, PADRE DE FAMILIA

“No hice nada más que lastimarme a mí mismo”.

Aunque algunos estudios han hallado que el consumo constante de cannabis entre los adolescentes cambia la estructura cerebral y el funcionamiento cognitivo a largo plazo, análisis de seguimiento disputaron esos resultados: concluyeron que el consumo de alcohol, el tabaquismo y los antecedentes familiares fueron los principales factores en la reducción del cociente intelectual.

Un análisis reciente hecho a partir de 69 estudios sobre jóvenes que consumen cannabis con frecuencia, publicado en JAMA Psychiatry, encontró que los efectos negativos en el funcionamiento cognitivo se disiparon después de 72 horas de no consumir la droga.

“El cannabis se correlaciona con muchas cosas”, dijo James MacKillop, codirector del centro de investigación de cannabis medicinal de la Universidad McMaster. “Si consumes cannabis a los 12 o 13 años, entonces quizá haya muchas otras cosas en juego”, continuó. “Podría haber poca supervisión por parte de los padres, más estrés a temprana edad o desorganización familiar”.

Además, no hay estrategias específicas para evitar que los jóvenes prueben el cannabis.

Algunos centros de salud pública han adoptado una estrategia de reducción de daños y han instado a los adolescentes a pasar más días sin consumirla, así como a no conducir bajo sus efectos. Otros sí predican la abstinencia.

“No porque sea legal podemos decir que es segura”, comentó Paul Roumeliotis, funcionario de salubridad para el este de Ontario. “Ese es nuestro verdadero mensaje”.

De cara a la entrada en vigor de la legalización, con toda la discusión sobre el cannabis que ello implicó, muchos padres se mostraron alarmados al descubrir cuán aceptable se había vuelto el consumo entre los jóvenes del país. De acuerdo con un informe reciente de la oficina del censo, el 32,7 por ciento de los adolescentes dijo haber fumado marihuana en los últimos tres meses, por ejemplo.

Fischer y otros expertos creen que es poco probable que la ley reduzca el consumo entre los menores de edad. En los estados de Colorado y Washington, en Estados Unidos, las tasas de consumo entre los jóvenes casi no tuvieron cambios después de que se legalizó el consumo adulto del cannabis recreativo en 2014, de acuerdo con informes estatales.