TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

México, de un plumazo

“El Hambre Cero ha sido el eje del mandato de la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) desde que los Organizadores se propusieron en 1945 lograr “la libertad para vivir sin miseria”. Pero con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la visión de la FAO del Hambre Cero para la alimentación y la agricultura como clave para obtener el desarrollo sostenible ha sido adoptada por 193 países y se ha consagrado como uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, sostuvo Enrique Yeves, Director, Office for Corporate Communication de la FAO, a propósito del Día Mundial de la Alimentación el pasado 16 de octubre.

No dudo de que los esfuerzos han sido muchos, pero no los suficientes ante el peligro de miles de factores que desfavorecen el avance hacia la disminución del hambre y la pésima alimentación. La FAO ha dicho que el hambre mundial “vuelve a aumentar después de un periodo de declive. 821 millones de personas sufren subalimentación crónica, según el informe de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018”.

Añade que los conflictos, los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático, la recesión económica y el rápido aumento de los niveles de sobrepeso y obesidad están invirtiendo el progreso logrado en la lucha contra el hambre y la malnutrición.

Hay un largo etcétera en esto del hambre que pareciera no tiene fin. Mientras, Rosario Robles Berlanga en la comparecencia ante la Cámara de Diputados como parte de la glosa del VI y último Informe de Gobierno de EPN, expresó: “Yo me atengo a los hechos y a las cifras. Este gobierno sí puede ver a la gente a la cara y sí tuvo vergüenza, porque precisamente se preocupó por lo más importante, que era darle de comer a la gente que no tenía un alimento. Darle de comer a los olvidados de los olvidados, a los más abandonados de este país, a los niños que iban a la escuela sin ninguna alimentación”. Y dio cifras, ¿pa’ qué? ¿Alguien les cree?

En un libro de la enciclopedia El tesoro de la juventud -¿alguien aún lo recuerda- que no hace mucho me regaló mi estimado Paco Mar, leo en la sección “El libro de los ‘por qué’”: “¿Por qué las gotas de lluvia son a veces grandes y a veces pequeñas?”. Al avance de la ciencia, la respuesta se queda corta, desde luego. Pero me acordé de otro amigo que me dijo, estando viendo yo la lluvia caer en una tarde de descanso: “¿A ti te gusta ver gotitas o ver gototas?”.

El caso es que el hambre y la pésima alimentación siguen, la veas chiquita o grandota. ¿Será porque no tomamos conciencia o al gobierno le vale madres, o

estamos atados a lo que digan los dueños del dinero? ¿O todo junto? Todos juntos ya…

Ah, pero eso sí, el Programa Sembrando Vida arrancará en un primer año, en 2019, con 220 mil empleos en los estados de Chiapas, Veracruz, Tabasco y Campeche. A los agricultores adscritos se les pagará 5 mil pesos mensuales por jornal, anunció Amlito, el mesías mexicanito, quien luego dijo que cumplirá todos sus compromisos de campaña, pero reconoció que “no se puede todo de un plumazo, vámonos poco a poco para no incumplir ninguno”. O quizás mejor se dejen en el olvido y se diga, simplemente, no se pudo, ustedes perdonen.

Los días y los temas

La FAO aconseja, para lograr el Hambre Cero, desperdiciar menos -¿dónde he escuchado eso?-, y agrega: adoptar una dieta más saludable y sostenible, comprar sólo lo que necesita, almacenar la comida de manera sensata, aprovechar los desperdicio de alimentos, mantener una conversación con las persona que le rodean sobre el respeto por la alimentación –este está cabrón-, mantener nuestros suelos y agua limpios, utilizar menos agua, conocer la procedencia de sus alimentos, apoyar a los productores de alimentos locales, sea un consumidor consciente, entender el etiquetado de los alimentos, comprar productos orgánicos, mantener a flote las poblaciones de peces, convertirse en un defensor del #HambreCero.

Y los gobiernos pueden: poner a los más pobres en primer lugar, trabajar en ámbitos políticos, trabajar juntos, potenciar las administraciones locales, asociarse con el mundo académico y proporcionar igualdad de oportunidades.

Ta güeno, pero ¿y la corrupción en México?

A propósito, de erradicar la pobreza y evitar las enfermedades, más si son crónicas. Dice Arnold Kraus: “Los avances médicos han tendido una suerte de trampa involuntaria: se vive más (no siempre mejor) y se padece más conforme pasan los años. Disminuir el peso de las enfermedades crónicas es indispensable. Salvo los países muy ricos, ningún Estado puede afrontar los gastos secundarios a males crónicos. En países como México los enfermos crónicos son una carga económica imposible de manejar. La trampa, en nuestro caso tiene dos caras: la longevidad, logro de la medicina, y la pobreza, legado de la corrupción y de los desmedidos hurtos”.

De cinismo y anexas

Felicitaciones y mucho éxito para mi amigo Rubén Morales que este miércoles 17 de octubre concreta su proyecto Revista AnalitikFotoPeriodismo, ya en circulación impreso y digital. Ahí nomás, Chato.

Ahí se ven.

TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

Vivir en el inmenso basural

En lo que son peras o manzanas, el asunto de la basura en Xalapa apesta a política perversa y barata, a ineptitud y el consabido juego de intereses que sólo consiguen afectar a la población. Es cierto que el mundo se ha convertido en un depósito de basura, pero no nos hagamos “pénjamos” que para eso están las autoridades, las cuales nos importa un bledo que sean del color que sean (al diablo con eso de que “por eso votaste por ellos”). El problema molesta e infecta, y lo que exigimos es responsabilidad, decisión y soluciones concretas, no ir taponeando y mucho menos bacheando las calles, otro problema grave, heredado o no del anterior alcalde, respetable Hipólito Rodríguez –y no es mi pariente, alabado seas Alá-, el caso es que, con perdón, ahí está el pedo…

El escritor Rafael Chirbes dijo que a la gente le da todo igual; mientras no le tiren la basura del otro lado de la tapia, ni le llegue el olor de podredumbre a la terraza, se puede hundir el mundo en mierda.

La ciudad de Xalapa es un basurero, ¿alguien lo duda? En las colonias es peor. Según el INEGI, en México se recolectan diariamente 86 mil 343 toneladas de basura, es decir, 770 gramos por persona y son generadas principalmente en viviendas, edificios, calles y avenidas, parques y jardines. El 87% de los tiraderos de basura son a cielo abierto y 13% rellenos sanitarios.

El INEGI afirma que más de la mitad de basura que se genera en todo el país se recolecta en siete entidades: CDMX, 19.7%, con 17 043 toneladas; Estado de México, 9.6%, con 8 285 toneladas; Jalisco, 7.6%, con 6 524 toneladas; Veracruz, 5.2%, con 4 451 toneladas; Guanajuato, 4.3%, con 3 719 toneladas; Tamaulipas, 3.7%, con 3 175 toneladas; Nuevo León, 3.6%, con 3077 toneladas, lo que hace un total de 46 275 toneladas de basura, es decir, el 53.7%. Ahí nada, pescadito.

O sea, Veracruz en cuarto lugar y vamos por más… basura, ¿o no, Hipólito? Tenemos que ser de los primeros, faltaba más, faltaba menos, chingaos.

Clara Sanchis Mira escribió un artículo titulado “Poema basura”, donde dice: “Los barrenderos escriben el poema. Los transeúntes no podemos dejar de leer estos versos podridos que arden en la nariz, mientras caminamos entre la basura que rima con todo lo demás. Es imposible escapar a una lectura que huele con tanta virulencia. Ahí tenéis la porquería, esparcida a vuestros pies, derramada y en descomposición. La basura sale al fin a la superficie. Nos preguntamos cuándo llegarán las ratas para completar el romance.

“Si yo fuera un basurero y me dijeran que me van a tirar a la basura, también dejaría que os ahogarais en vuestra propia inmundicia. Las personas que limpian los vómitos y se encargan de hacer desaparecer la porquería del prójimo merecen el máximo respeto. Si te quieren rebajar el 40% de un sueldo de 800 euros, tu

trabajo es una porquería. Si te despiden, te están tirando al contenedor de materia orgánica. Hacerle un contrato basura a un basurero es un colmo imposible. Ahoguémonos, entonces, todos juntos en el inmenso basural.”

Así las cosas, comadres y compadres, la última y nos vamos.

De cinismo y anexas

En un baño-retrete-mingitorio de un restaurante de Querétaro –ciudad muy limpia, por cierto-, leí lo siguiente: “Haga feliz… Haga contento… Pero por favor… Haga adentro”. Así o más clarito.

Pero la basura, aunque usted no lo crea, ha sido tema de literatura. El poeta Jorge Calvetti escribió el poema “La basura”:

“Yo saco la basura a la calle

envuelta con papel y cuidado.

Quedan allí mezcladas, las sobras de la vida,

cáscaras del tiempo y recortes del alma.

Yo saco la basura, la dejo en la vereda,

y le digo: Adiós.”

Y Joaquín Sabina escribió: “La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura. Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuginos de televisión.”

Ahí se ven.

TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

México perdido, ¿cuál esperanza?

A mi amigo Diego

Miguel de Cervantes Saavedra, en unas de sus espléndidas palabras, decía que el andar tierras y comunicarse con gente hace a los hombres discretos. Y Jaime Sabines versificaba que yo no lo sé de cierto, lo supongo. En todo caso, se afirma que la vida es breve y tenemos que andar. Vayamos al paso que andemos, lo mejor es decir “Esto soy” y si soy comparto mi ser, mi existir, aunque haya murallas que dicen “No”.

Por lo pronto, para no hacerle al cuento –aunque me encanta-, debo compartirles las siguientes palabras del escritor español Juan José Millás, autor de la novela “Que nadie duerma” –estupenda, por cierto, y que les invito a adquirir y leer- palabras dichas en una conversación en Hay Festival 2018 en la ciudad de Querétaro –fenómeno cultural que nos quitó el gordo Duarte y la flaca Karime, todo por la abundancia y la pendejez de nosotros los ciudadanos, porque las autoridades harán todos los días lo mismo: nada a favor de la mayoría, y habrá perdón y olvido… ¡que el diablo se los cargue, con perdón de Dios!-, decía que Millás dijo:

“Los niños lectores dábamos mucho miedo a nuestros padres y profesores, y ahora uno de los problemas es que se lee menos, eso se dice, es que de repente en unos años se ha establecido un consenso según el cual la lectura es buena, y si le preguntan a un padre si le gustaría que sus hijos leyeran, diría que sí, si cuestionan a los maestros si les gustaría que sus alumnos leyeran, responderían que por supuesto, y si le preguntan al ministro del Interior si la lectura es buena, contestaría: ‘la lectura es buenísima’. Pero pienso que si yo tuviera 14 o 15 años, ¿me gustaría una actividad que le gustaría a mis padres y al ministro de Interior? No, seguro no leería, yo me habría dedicado a los videojuegos, que eso sí produce inquietud, ahora yo sería un autor de videojuegos”. Quien tenga oídos…

El libro “Que nadie duerma” inicia así: “Al verse en el espejo, Lucía dijo: Esa gorda soy yo”. Palabras que me digo cada vez que me veo al espejo: “Ese hombre atractivo soy yo”. En realidad, la novela no trata del cuerpo físico humano –algo, quizás- si no del encanto o desencanto interior, del optimismo o negatividad que traemos dentro y que, en consecuencia, transmitimos a los demás. La vida es bella, siempre lo he dicho, aunque a veces nos ahogue el destierro.

Sé que hay algunos temas por abordar para combatir las desigualdades y pobreza del mundo y de México. No creo en Amlito ni en Cuitláhuac ni en mí mismo, son temas pa’ otra ocasión, amigos lectores fans. Pero como ando de “vagaciones”, sólo les dejo estas líneas. “Guardad los labios por si vuelvo”, escribió Luis Cernuda.

Antes, les comparto lo que expresó Noam Chomsky, en entrevista reunida en el libro “Optimismo contra el desaliento”: “Un público educado es sin duda un prerrequisito para que una democracia funcione, en la que “educado” signifique no solamente informado, sino capaz de adquirir de manera libre y productiva, lo que constituye el fin principal de la educación”. El que tenga oídos…

Insisto: se nos está perdiendo México. Luego nos vemos queridos fans, si el tino así lo quiere. Dije tino.

De cinismo y anexas

Ya que ando de “vagaciones”, les dejo el siguiente poema de Luis Cernuda, “He venido para ver”:

“He venido para ver semblantes Amables como viejas escobas, He venido para ver las sombras Que desde lejos me sonríen. He venido para ver los muros En el suelo o en pie indistintamente, He venido para ver las cosas, Las cosas soñolientas por aquí. He venido para ver los mares Dormidos en cestillo italiano, He venido para ver las puertas, El trabajo, los tejados, las virtudes De color amarillo ya caduco. He venido para ver la muerte Y su graciosa red de cazar mariposas, He venido para esperarte Con los brazos un tanto en el aire, He venido no sé por qué; Un día abrí los ojos: he venido. Por ello quiero saludar sin insistencia A tantas cosas más que amables: Los amigos de color celeste, Los días de color variable, La libertad del color de mis ojos; Los niñitos de seda tan clara,

Los entierros aburridos como piedras, La seguridad, ese insecto Que anida en los volantes de la luz. Adiós, dulces amantes invisibles, Siento no haber dormido en vuestros brazos. Vine por esos besos solamente; Guardad los labios por si vuelvo.”

Ahí se ven.

TIERRA DE BABEL

 

Jorge Arturo Rodríguez

De esta agua no beberé

“Correrán ríos de sangre antes de que conquistemos nuestra libertad, pero esa sangre deberá ser la nuestra.” Mahatma Gandhi

La degradación sigue, la violencia no cede, los robos, asesinatos, secuestros, extorsiones persisten en el país, en Veracruz ni se diga, más bien hay que denunciar, hacer un frente común ciudadano. ¿Quién dice yo? La situación de México ya la conocemos: mientras Amlito da impulso a sus consultas, los malandrines no dan tregua ni tantito. Da temor y coraje. Pero dejemos por esta entrega el desgaste diario. Vayamos a otro deterioro… Me lleva la que me trajo.

Que nadie diga “de esta agua no beberé”, dice el refrán. Yo no bebo agua, los peces fornican en ella, se carcajeó el actor y comediante W. C. Fields. Y Tales de Mileto, presumiblemente serio, dijo que el agua es el elemento y principio de las cosas. Pero no alcanzamos a medir la importancia de tal afirmación. No sólo nos estamos acabando el agua, la estamos contaminando y, lo peor, nos la están robando. ¿Se privatiza o no el agua en México? Problema que aún está en discusión, pero mientras que se chinguen los que menos tienen. Ahí luego “reparamos” los daños y se paga a los damnificados. Ajá.

Del 26 al 31 de agosto del año en curso, se celebra en Estocolmo la Semana Mundial del Agua. Discuten y discuten, dan propuestas, “pretende reflexionar sobre los problemas de la falta de agua en el mundo. Imagina que vayas al grifo y no salga ni una gota de agua, no podrías beber, lavarte, lavar los alimentos, curar una herida con seguridad. Imagina un hospital sin agua. Una cocina sin agua. No se puede hacer nada sin agua. No se puede vivir sin agua”. (diainternacionalde.com).

Torgny Holmgren, Director Ejecutivo del Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI), y organizador de la Semana, expresó que “con la demanda de agua en rápido crecimiento, cada vez es más evidente que el agua es un problema de todos. La escasez de agua se ha convertido en la nueva norma en muchas partes del mundo”.

O sea, el mundo se ahoga por nada. En estas estamos. Van unos datos. En el informe reciente “Estudio sobre protección de ríos, lagos y acuíferos desde la perspectiva de los derechos humanos”, realizado por la UNAM, se lee: “La

disponibilidad de agua renovable por habitante en México se redujo en 2015 a 3.338 metros cúbicos al año, cuando en 1950 la disponibilidad por habitante era de 18.035 metros cúbicos al año. Es decir, una reducción de 81% en los últimos 65 años.”

Más cifras: 9,08 millones de habitantes no tienen acceso a agua segura para su salud; 1,5 millones de indígenas no tiene servicio de agua entubada en la vivienda y 3,2 millones carecen de drenaje; 54% de las aguas negras se descargan en ríos o arroyos, mientras que sólo se sanea el 35,36% de aguas residuales; 70% de los ríos, lagos y presas en México tienen algún grado de contaminación.

Actualmente México cuenta con 144 acuíferos sobreexplotados de los 653 que existen en el país, es decir, una quinta parte (22%).” (actualidad.rt.com).

Ahí nomás. En México brota sangre y se acaba el agua. O agua que no has de beber…O tomad y bebed, esta es mi sangre…

De cinismo y anexas

En fin, que Drácula entra en la panadería.

-¿Me da dos panes?

– Pero ¿usted no es Drácula?

-Sí.

-Yo siempre había pensado que Drácula sólo bebía sangre.

-Sí, correcto. Lo que pasa es que aquí fuera ha habido un accidente y es para untar.

La verdad, dicen que tengo tipo de sangre cero negativo, ¿he nacido para ser pesimista? Fui con el doctor y le pregunté: “¿Qué tal mis análisis de sangre?” “Pues no han salido del todo mal, hemos encontrado un poco de sangre en tu alcohol”.

E cuanto al agua, ¿cómo sacas a Superman del agua? Pues oxidado ya que es el hombre de acero.

*¿Cómo se dice en chino pobre? Chin lu, chin agua y chin ga.

*¿Cómo se dice en japonés diarrea? Kagasagua.

Ahí se ven.

TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

El ruido fuerte del silencio

“Todos somos mortales hasta el primer beso y la segunda copa de vino”.

Eduardo Galeano

El músico jazzista Miles Davis dijo en cierta ocasión que el silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos. A decir verdad, no lo dudo ni tantito, sobre todo a ciertas horas de la noche, cuando los nervios alterados por el ajetreo laboral y de la mediocridad se van diluyendo en el disfrute de un té o café, escuchando los instantes nocturnos; ese ruido fuerte del silencio que nos permite oír nuestro interior y alimentarlo de una buena lectura o quizás de una exquisita charla, para luego volver a los segundos aterradores de silencio que son los que nos impulsan a inventar, crear y construir nuestra vida apacible para continuar mañana. Claro, siempre y cuando no molesten los vecinos de al lado con música estruendosa y discusiones familiares amplificadas –algunas interesantes para el chisme-, salvo el gemido de las parejas al cupular porque, al menos a mí, me excitan y entonces alimento más mi imaginación, con que no intervenga el grito del bebé que le urge otro pañal.

Ese silencio me fascina. Pero el ruido, el ruido de la televisión, la radio, los reproductores de bulla, etc., sobre todo cuando degusto un delicado platillo enchilado durante los sagrados alimentos, de cierto les digo que me enchilan, es decir me encabronan, porque entran como bufones, taladro en mano, no invitados al banquete. ¿Acaso nuestros oídos están embotados de sonidos de las alcantarillas? ¿Acaso el síntoma de nuestro tiempo es que nuestra sensibilidad está hecho mierda y ya no distinguimos ni siquiera el sonido de una flauta a un claxon –iba a decir pito?

Ni qué decir de otros ruidos que a diario nos aturden, como las palabrerías que sólo nos quitan el tiempo, empeñados que estamos en perderlo en nimiedades. Por no hablar de los gritos de nuestra conciencia. Eso es otra historia y cada quien que se la rasque como pueda.

El ruido que más me exaspera (entre otros muchos), es el de los vendedores de gas, porque no contentos con su golpeteo al cilindro -¿no es peligroso?-, encima nos ponen la música pa’ bailar de rabia a las 6 de la mañana. ¿De eso da cuenta alguna ley o reglamento? ¿No lo pueden prohibir? Desde luego, no es pa’ que me manden a la isla de Robinson Crusoe. Aunque muchos estarían contentos de que así fuese.

El pasado mes de julio, los diputados de la LXIV Legislatura local reformaron la Ley Contra el Ruido en el Estado, para establecer y actualizar reglas a que deben sujetarse la producción de ruidos y demás sonidos que pudieran ocasionar molestias a la comunidad, ya sea por la hora, por su naturaleza o por su frecuencia.

Según esta reforma, para efectos de ruidos se consideran los producidos con instrumentos musicales, por aparatos de radio-receptores, aparatos mecánicos de música, electrónicos, digitales u otros reproductores de música, así como los producidos con fines de propaganda comercial, ya sea por medio de instrumentos musicales, de la voz humana amplificada por micrófono, o de otros medios, que sobrepasen los niveles permitidos por la Norma Oficial Mexicana.

Bien, el chiste es que aún no está vigente, puesto que no la han publicado en la Gaceta Oficial del Estado –¿hasta cuándo?-, y lo peor: se establece que la vigilancia sobre el cumplimiento de las disposiciones contenidas queda a cargo, principalmente, del personal de Tránsito y Policía Vial o en su defecto del personal que designen los ayuntamientos, quien deberá levantar las infracciones correspondientes.

Se agrega que la coordinación sobre el cumplimiento de las reglas anteriores, queda a cargo de la Procuraduría de Medio Ambiente del Estado, quien emitirá los lineamientos y dictará las medidas correspondientes. Todos los ayuntamientos deberán reglamentar y hacer cumplir esta Ley a través de sus áreas encargadas en materia medio ambiental.

Tons, ¿qué, mami? A seguir esperando y mirando, porque tal parece que los mexicanos nos pasamos por el arco del triunfo las leyes. Llegado el caso de que no se cumpla, ¿por qué no gritamos y exigimos nuestros derechos? Porque, finalmente, a las autoridades les vale…

¿O seguiremos, mejor, oyendo balaceras, sirenas de ambulancia y patrullas, llantos por asesinatos y “ausencias” de familiares y amigos? ¿O es más fuerte el silencio de nuestra conciencia?

De cinismo y anexas

Si no han visto la película documental “Chavela Vargas”, no se la pierdan, amigos, sobre todo para aquellos amantes de la música ranchera, la soledad y silencio. Por cierto, Chavelita dijo alguna vez: “Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre, ése es el precio que tienes que pagar: la soledad.”

Por cierto, Paul Auster escribió: “La literatura es esencialmente soledad. Se escribe en soledad, se lee en soledad y, pese a todo, el acto de la lectura permite una comunicación entre dos seres humanos.”

Ahí se ven.

TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

Si te lo perdono seguro que lo olvido…

Más sabe el diablo por viejo que por diablo, quizás; más santo que el Papa, pos ahí se las dejo. No sabemos dónde se esconde el conejo que sale de la chistera ni por donde entró. El chiste es creer o no creer tanta maña, artimaña y cinismo de nuestros políticos, de todos los lados y latitudes, de todos los colores, incoloros e inodoros. No sé si reír o llorar, enojarme o encabronarme –no es lo mismo-, perdonar, olvidar y san se acabó… a chingar a su madre a otra parte. Así de fácil. Y no pasó ni pasa nada. La vida sigue igual. No logro entender el mesianismo de Amlito, sólo le faltó la sotana y, al final, la bendición: “Vayan en paz, la misa ha terminado”.

Así lo dijo: “El mal no se puede enfrentar con el mal, ni la violencia con la violencia. No creo en esa máxima de ojo por ojo, diente por diente. No creo en la ley del Talión, porque si nos queremos acabar entre nosotros, nos vamos a quedar chiumuelos o tuertos. El mal hay que enfrentarlo haciendo el bien. La paz y la tranquilidad son fruto de la justicia”. Hasta aquí ‘ta güeno, suena a Gandhi mezcla Jesucristo.

Expresó: “Y estar dispuestos a perdonar. Yo lo dije en la campaña y lo repito ahora, coincido con los que dicen que no hay que olvidar, pero sí estoy a favor del perdón. Respeto mucho a quienes dicen “Ni perdón ni olvido”, yo digo: “olvido no, perdón sí”, por eso es muy importante que iniciemos este foro aquí en Ciudad Juárez.” Es aquí donde la puerca torció el rabo. El dolor no se olvida, el perdón quizás llegue algún día, pero ¿y la justicia? He ahí donde la autoridad se esfuma, ¿dónde quedó la bolita? Lo que queremos es justicia, luego el perdón y luego el olvido, tal vez.

Amlito dijo: “Todo lo que le convenga al pueblo de México se va a llevar a cabo, no tenemos compromisos con grupos creados, nada más tenemos como amo al pueblo de México; entonces tienen ustedes todas las libertades para que se analicen todas las opciones. No es que no lo podamos hacer porque no le gusta a un gobierno extranjero, ¡no nos importa! Si es bueno para el pueblo de México se va a llevar a cabo.” Creer o no creer. México sufre y nosotros nos la llevamos de foritos en foritos (¿qué metodología están aplicando?), y las propuestas y cuestionamientos y planteamientos, al final, ¿a la basura? Ojalá no más desaparecidos, torturados, asesinatos, decapitados, desmembrados, fosas clandestinas… Ojalá no más palabrería, ahora impregnada de mojigatería y santería.

Javier Risco, en su columna “La Nota Dura”, tituló su reciente entrega “El perdón”, y comenta: “Ayer alguien les dijo que perdonaran, pero ¿cómo perdonas sin verdad y sin justicia?, ¿perdonar a quién?, y ¿cómo evitas que la lista de víctimas y victimarios que requieran “perdón”, deje de crecer? A una ciudad

[Ciudad Juárez] que hace unos días fue primera plana por un fin de semana de 30 asesinados, 11 de ellos torturados, ya no le basta discursos de mágicas soluciones, en la realidad que viven, los abrazos no los protegen de los balazos.” (elfinanciero.com.mx, 08-08-18).

Y lo que nos falta, Chato. Ya siendo bendecido constitucionalmente como Presidente de la República Mexicana, ¿hacia dónde irán los feligreses? ¿Acaso no somos ciudadanos antes que lo que gusten? Ciudadanos de primera, de segunda, de tercera… en esta “transformación de cuarta”, según un comentarista.

El camino es el pensamiento crítico; claro, el amor y la paz también. Pero tengamos cuidado en la arena movediza de la política mexicana. De que somos, somos; de que nos dejamos, nos dejamos. Hagamos un México despierto. ¿Cuándo? No sólo fue el voto, ¿y ahora? Ahí se las dejo.

Con eso de Amlito, recordé la canción “Es más, te perdono”, de Noel Nicola:

“Te perdono el montón de palabras que has soplado en mi oído desde que te conozco.

Te perdono tus fotos y tus gatos, tus comidas afuera,

cervezas y cigarros, es más,

te perdono andar como tú andas, tus zapatos de nube, tus dientes y tu pelo.

Te perdono los cientos de razones, los miles de problemas, en fin, te perdono no amarme.

Lo que no te perdono es haberme besado con tanta alevosía. Tengo testigos: un perro, la madrugada, el frío, y eso sí que no te lo perdono, pues si te lo perdono seguro que lo olvido.

De cinismo y anexas

Para pensar y disfrutar, no se suiciden –¿es pecado?:

*El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón. (Refrán). *A falta de perdón, deja venir el olvido. (Alfred de Musset). *No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón. (Juan Pablo II). *La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón. (Juan Pablo II). *Conceder el perdón es el más alto grado de vanidad o de miedo. (José Luis Coll).

*El asesinato es lo único que elimina a la persona que hiere, de modo que la sociedad debe ocupar el lugar de la víctima y exigir en su nombre la expiación o conceder el perdón. (W. H. Auden). *El paso del tiempo condena al olvido la memoria de un país. (Arthur Miller).

Ah, nos vemos en Teocelo, en la fiesta “Identidad Teocelana. Orgullo de todos”, del 11 al 15 de agosto del presente. No falten.

Ahí se ven.

TIERRA DE BABEL

 

Jorge Arturo Rodríguez

La solución es sencilla

Lo difícil no es pensar ni hacer política, sino acariciar al leproso contagiado de política. Puedo escribir esta noche… y mañana también. Pero de lo que se trata es de enderezar el barco. A la gente le gusta escuchar la melodía más bella del mundo. He aquí que nuestros oídos están hechos pa’ escuchar pura mierda. Entonces, ¿cómo pedir agua en el desierto? Empecemos por nosotros mismos. Cuánto tienes, dime, y te diré lo que vales. Porque si a esas vamos, diría que el mundo es horizontal. Aunque, pensándolo bien, mejor aquí nos decimos adiós.

Aún mueve la colita el sistema de Carlos Salinas de Gortari: no se seca. Pasarán mil años y los dinosaurios estarán todavía ahí. Huele a salinato… Hace unos días anunció Amlito que Manuel Bartlett se hará cargo de la dirección general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Luego entonces, digo, no es lo que diga ni decida “el pueblo” embelesado, sino su pinche dedito. Ya lo pasado, pasado… Ahora manda él, ¿o no? Hasta lo defendió dizque porque es muy chingón pal puestecito. Y los senderos se bifurcan. Tatiana Clouthier lo dijo clarito, clarito: “Había mejores opciones”, lo cual siempre será así, puesto que detrás de un pénjamo viene otro. Pero lo que me causó escozor fue lo siguiente que declaró: “Los consejos en la vida no sirven, si sirvieran tendríamos una institución que vendiera consejos, yo proveo información y el señor (Andrés Manuel López Obrador) decide”. ¿Así o ya valimos, ¡otra vez!, madres? Empieza a caer la esperanza y la ilusión.

Y “la calor” sigue. Arde la tierra. Los demonios andan sueltos. Amlito los defiende. ¡Jesús, María y José! ¿Hubo pacto con el diablo?

Mientras tanto, según Valérie Gramond del WWF, vinculada al Global Footprint Network, este primero de agosto es la “fecha en la que habremos utilizado todos los árboles, el agua, el suelo fértil y los peces que la Tierra nos puede aportar en un año”. Añadió que “también habremos emitido más dióxido de carbono del que los bosques pueden absorber”. En la máuser. Pero no entendemos.

Y arroja Gramond: “Haría falta actualmente el equivalente de 1.7 planetas Tierra para satisfacer nuestras necesidades”.

Sereno, moreno; tranquilo, Camilo; calmado, Amado. Porque hay que recordar que el pasado 30 de julio fue el Día Internacional de la Amistad. Ojo, nada que ver con el día del Amor y la Amistad.

A según la ONU, esta fecha (la de la Amistad) busca “que la amistad entre los pueblos, los países, las culturas y las personas puede inspirar iniciativas de paz y presenta una oportunidad de tender puentes entre las comunidades”. En su

página afirma que el mundo está de la chingada, dizque enfrenta muchos desafíos, crisis y fuerzas divisorias como la pobreza, la violencia, y las violaciones de los derechos humanos, que amenazan la paz, la seguridad, el desarrollo y la armonía social entre los pueblos del mundo. ¿A poco?

Dizque la solución es sencilla: atajar las causas que los provocan, fomentando y defendiendo la solidaridad, que puede manifestarse de muchas maneras, como por ejemplo, la amistad. Enhorabuena, amigos.

Por cierto, este viernes 3 de agosto es el Día de la Cerveza. ¿Quién dispara las primeras… y las penúltimas? Sean solidarios, amigos.

De cinismo y anexas

El escritor iraquí Muhsin Al-Ramli, en una carta a su hija Sara que tituló “El silencio es de oro”, dice:

“Mucho de lo que quiero decirte está en mis libros y en los demás libros. En cada uno hay algo que quería decirte. Así que, por favor, si no quieres hablarme tanto, no dejes por lo menos de leer.

“Ya sabes lo mucho que te quiero, pero lo que no sabes es que eres mucho mejor que la hija que he soñado tener en toda mi vida.”

Ahí se ven.

TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

Un mundo raro… e incomprensible

“Y usted, ¿se ha preguntado cuándo fue la última vez que hundió las manos en la tierra, en el agua fría

de un riachuelo o se perdió por un sendero verde?”

No pasaron ni dos años, y las propuestas y promesas se cayeron, como es posible, ¡otra vez!, que no pasen ni seis años y las ilusiones del cambio y mejoría para el México enfermo se conviertan en cadáveres. Cada día me despierto con el deseo de recibir buenas noticias; las recibo aún: trabajo, salud y amor me sonríen; la familia, bien; los amigos y compañeros ahí la llevan; los enemigos al acecho –¿al asecho también?-, pero todos estamos más o menos. Sin embargo, testarudo que soy, me volteo tantito y veo que no todos estamos bien. Las malas noticias se acrecientan y ahora más con las falsas noticias (aunque estas han existido desde tiempos inmemoriales, y algunas tan memorables que han cambiado el curso del mundo), que nos llegan a velocidad atroz, el correcaminos se queda atrás.

La situación está de la chingada, por dondequiera que se le vea y de las dimensiones que guste, pa’ todos hay: de chile, de dulce, de mole… de despilfarro, soberbia, intolerancia y un chingo de valemadrismo. ¿Quién parará el desbocamiento humano? Si nos somos nosotros mismos, ¿quiénes? Insisto: vamos derechito al abismo. Insistamos, Luis Cernuda:

“No es el amor quien muere, somos nosotros mismos. Inocencia primera Abolida en deseo, Olvido de sí mismo en otro olvido, Ramas entrelazadas, ¿Por qué vivir si desaparecéis un día? Sólo vive quien mira Siempre ante sí los ojos de su aurora, Sólo vive quien besa Aquel cuerpo de ángel que el amor levantara. Fantasmas de la pena, A lo lejos, los otros, Los que ese amor perdieron, Como un recuerdo en sueños,

Recorriendo las tumbas Otro vacío estrechan. Por allá van y gimen, Muertos en pie, vidas tras de la piedra, Golpeando la impotencia, Arañando la sombra Con inútil ternura. No, no es el amor quien muere.”

Luis Goytisolo, ganador del Premio Internacional Carlos Fuentes 2018, en entrevista comentó: “Es un mundo realmente muy difícil y veremos cómo salimos, es una crisis a la que yo no le veo un final inmediato, la verdad. Ha cambiado todo y bastante. Es un mundo ya incomprensible. Por eso digo que no es posible ser optimista, no se puede ser optimista ante el mundo actual; yo no le veo la salida. Alguna tendría que haber pero en este momento es más de lo mismo y se va prolongando esta mala situación.” (eluniversal.com.mx, 25/07/28).

Más de lo mismo, cierto. Y en México, ya saben, cantamos las rancheras y lo que nos pongan… ¡A güevo!

La ministra en retiro y próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, a la pregunta “¿Qué es pacificar al país?, ¿cómo lo harán y cuánto tiempo les llevará?”, contestó: “Tenemos dos sexenios de muerte, desolación y una ola de violencia imparable. Esto no gusta mucho que se diga, pero solamente con las cifras oficiales tenemos en estos dos sexenios más de 200 mil muertos y más de 40 mil desaparecidos. No sabemos cuántas ejecuciones extrajudiciales, extorsiones, derechos de piso, violaciones, trata, asesinatos de periodistas… el tema es sumamente complicado, muy, muy complejo. Pero de lo que sí estamos ciertos es de que no podemos seguir así, con una política anticrimen y antidrogas que no ha dado otro resultado más que violencia. Andrés tiene dos frases: “La violencia no la vamos a combatir con más violencia” y “becarios sí, sicarios no”, y en esta línea de pensamiento la pacificación del país es la paz y seguridad de cada una de las familias mexicanas, esa es la pacificación del país. ¿Cómo lo vamos a atender? De muchas maneras, vamos a atender el problema de la pobreza, las causas de la pobreza y la falta de desarrollo económico en muchas de las regiones; vamos a trabajar en la recomposición del tejido social.” (eluniversal.com.mx, 24/07/28).

Ahí ‘ta: de muchas maneras. Así sea, amén. O mejor, ¡amen!

Los días y los temas

A según dicen que en México el Día Mundial del Árbol es el segundo jueves de julio, dizque por decreto del expresidente Adolfo López Mateo. Es decir, este año fue el pasado 12 de julio. No sé pa’ que sirven esos dichosos Días de celebración,

festejo, homenaje, recuerdos y etc., a no ser que pa’ “despertar conciencia (¿cuál?), y los demás días circulares, bien gracias.

Hace poco leí el artículo, breve pero sustancioso, “Una dosis de naturaleza, por favor”, de Marta Rebón. Y como estamos en tiempos de compartir, pos les dejo unos párrafos:

“La ciudad impide frenar y es mejor no engañarse: fisiológicamente, el cuerpo humano se siente más en sintonía rodeado de árboles que aferrado a un teléfono móvil. Somos animales. El bosque nos espera.

“Los que viven en las ciudades lo saben: su ritmo es un desafío constante. En el frenesí urbano perdemos las riendas de los días. Para el conservacionista Joseph Wood Krutch (1893-1970), la imagen que mejor ilustraba la sociedad moderna era la de un coche a toda velocidad: no puedes pensar en nada, te limitas a mantener el “monstruo” bajo control. Por si fuera poco, dentro de 20 años, dos terceras partes de la población mundial vivirán en ciudades. El problema que se nos plantea ya no es cómo mantener el ritmo cotidiano de la urbe, sino de qué manera combatir la fatiga mental en un entorno que nos sobreestimula y nos impide poner el contador a cero. Muchas veces, cuando cerramos los ojos en busca de una evasión momentánea, viajamos mentalmente a un bosque, a un lago, a un valle. Y no es casual que nos transportemos allí para recuperar el sosiego.

“Fuera del asfalto, el ritmo cardiaco se ralentiza, la presión sanguínea disminuye, la percepción se ensancha. Aunque nuestra conciencia está cada vez más moldeada por la tecnología y la conectividad permanente, fisiológicamente nos adaptamos mejor al medio natural.” (elpais.com, 16/06/18)

Me recordó el poema de Octavio Paz, del libro “Árbol adentro”:

“Creció en mi frente un árbol. Creció hacia dentro. Sus raíces son venas, nervios sus ramas, sus confusos follajes pensamientos. Tus miradas lo encienden y sus frutos de sombras son naranjas de sangre son granadas de lumbre. Amanece en la noche del cuerpo. Allá adentro, en mi frente, el árbol habla. Acércate, ¿Lo oyes?”

Ahí se ven.

TIERRA DE BABEL

Temporada de cambios

Jorge Arturo Rodríguez

“Que grandes e inesperadas carambolas gobiernan el mundo, lo mueven, lo destrozan o lo rehacen.

” Ramón Gómez de la Serna.

Más rápido y nada furioso, AMLO asumió la presidencia de México con anticipación, mientras Peña Nieto se quedó como perrito moviendo la cola, pero éste, mañoso, a pocos meses de largarse –¿con pensión?-, ya pidió ante la Comisión de Valores de Estados Unidos otros 10 mil millones de dolaritos, dizque para “propósitos generales del gobierno, incluyendo refinanciación, recompra o retiro de endeudamiento local o externo”. Así de sencillito son las cosas en México, aunque me digan que son otros tiempos, que es “temporada de cambios.”

Desde luego, no hay imposibles, hay dudas, escribiera Williams Deer. El chiste es que pareciera que el presidente es ya AMLO, con su proyecto-programa “Pejelandia”, donde todo es posible y corremos a mil kilómetros por hora hacia un país feliz. Sólo espero que después no nos agarre “el corre que te alcanza”, porque no habrá WC para tanta ilusión hecha mierda, ni mucha tierra donde “evacuar” porque ésta estará ya vendida: “Prohibido el paso”.

Pero no seamos fatalistas, carajos. Aún hay tiempo para recomponer y recuperar lo perdido. Ajá. De los 50 puntos que López Obrador presentó para combatir la corrupción y haya austeridad, todos me aterran, ¡oh, Dios!, que no sean cumplidos, mínimo, ni la cuarta parte. No es enchílame otra, y tiempo no hay mucho; sí muchos rejegos y penjamos. ¿Y tu nieve? De queso mis quesadillas. Pero por algo hay que recomenzar.

Un anunció del Peje me está haciendo mucho ruido, aquello que llamo “La invasión de los chilangos” –no quedó ningún defeño. (Advierto que es una broma lo de “Invasión…”, no me vayan a tildar de “enfermo discriminatorio”.)

Cuando AMLO anunció la reestructuración total del aparato burocrático, dijo: “El proceso de descentralización es, como ya lo explique, un proceso, va a llevar tiempo, pero sí vamos a cumplir el compromiso de descentralizar el gobierno federal. No (hay una fecha límite), es un proceso. Yo espero que en el primer año ya tengamos algunas (dependencias) en los estados, y poco a poco se va a ir avanzando”.

Agregó: “No es: ya se resolvió por decreto que se vaya la Secretaría de Agricultura a Ciudad Obregón; la de Turismo en Chetumal, y ya váyanse los trabajadores. No. Tenemos que crear las condiciones para eso. Además, no vamos a imponer nada. La línea, el criterio de actuación del próximo gobierno, es nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho.” O sea, nada con exceso, todo con medida. A mí, mis enmoladas con mole.

En Veracruz, ¿qué madres nos enviarán? Lo siento por las personas que tendrán que, esos sí, cambiar de vida, a la de a güevo. Dinero sobrará, faltaba más, faltaba menos. Aquí sólo mis chicharrones truenan, ¿o no, AMLITO? Y ya ni hablar del punto 21 de su lista de austeridad y combate a la corrupción: “Reducir en un 70% todo el personal de confianza y 70% de gastos en lo respectivo.” Habrá un problemón, a lo Pokémon: ¿a qué estamos jugando?, ¿a lo real o a lo virtual?

Enrique Quintana, en su columna escribió “AMLO, buenos propósitos, mala ejecución”, y respecto a la reubicación de las secretarías mencionó: “Tenemos 50 años hablando de descentralización y de evitar la concentración de personas en la Ciudad de México. Así que conceptualmente no está mal pensar en reubicación de secretarías. Pero hasta ahora no se ha presentado un plan coherente. Y tenemos casos como el de la SEP que se plantea que desde el día 1 de diciembre despache en Puebla. Los riesgos de improvisar y crear un caos administrativo son enormes si no se da coherencia a la propuesta.” (elfinanciero.com.mx, 17-07-18).

Luego entonces, ¿con quién te vas, con melón o con sandia? O lo que es lo mismo, a río revuelto… Y eso que el show aún no empieza, y todos tenemos boleto.

De cinismo y anexas

El español Jacobo Siruela, en entrevista se le preguntó: “¿De qué sirven los libros en un país como México, en el que a las persona se las disuelve en ácido?” El fundador de la prestigiada editorial que lleva su apellido, contestó: “Evidentemente los libros no van a solucionar ese problema. Pero los libros son conocimiento, y el conocimiento es algo fundamental, importantísimo. Lo que pasa es que el conocimiento del bien y del mal es un problema filosófico, moral y ético, que realmente comporta un esfuerzo, y las sociedades están bastante llevadas por la inercia. El mal terrible que está pasando, las cosas atroces que he visto que pasan en México, son de una complejidad enorme, es un sistema piramidal granítico que no cambia, que ya se ha apoderado de las estructuras del Estado. El ser humano puede cambiar. Creo que es fatal ser fatalista. Si se cae en el fatalismo eso nunca cambia. Pienso que el principio de la realidad no está fuera de nosotros, sino dentro. Está en la mente de cada persona. Y si esa persona cae en el fatalismo, su vida va a ser fatalista. Aquí veo que hay fatalismo, lo cual lo entiendo. Pero en lugar de grandes cambios hay que empezar con los pequeños, hasta cambiar cada vez más las cosas.”

Ahí se ven.

TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

Sobre una cuerda tirante

En “Confesiones”, San Agustín de Hipona escribió: “¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.” Desde luego, no me meteré donde no me llaman y mucho menos en lo que no me incumbe, por ahora. Pero eso de la cultura, ¿qué es? Parafraseo: si no me lo preguntan, lo sé; si me lo preguntan, no lo sé. Quizás sea una manera de desviar el asunto por desconocimiento mío, somos muchos los ignorantes y pocos los elegidos. La verdad es que mucho se ha abordado sobre la dichosa cultura. En todo caso, la cultura ¿nace o se hace? No hay remedio, seguiremos insistiendo, testarudos que somos.

Cierto estamos en que un pueblo sin cultura no es nada. Ya lo dijo Milan Kundera, “la cultura es la memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, el modo de pensar y de vivir.” ¿Qué es México, entonces? Un país riquísimo, pero hasta allá nos empeñamos en destruir. En clausurar espacios y oportunidades para la conservación, el resguardo de nuestra cultura; en cerrar caminos para crear y soltar la imaginación, la fantasía, el amor a nuestro pasado y presente, con miras al futuro en un mundo de expresiones diversas e identidad genuina que sean la base de la sociedad y, desde luego, de la vida. Oscar Wilde decía que todos estamos en la cloaca, pero algunos estamos mirando a las estrellas.

Viene al caso lo anterior porque hace unos días leí la entrevista “Matan al teatro “La Libertad”: entre violencia y pleitos políticos, Yunes castiga a la cultura” que le hicieran al dramaturgo Abraham Oceransky, pues por causa de una demanda quieren desalojarlo del inmueble que ocupó por 10 años, donde hemos visto excelentes obras de teatro. No se vale que por cuestiones políticas y de intereses ajenos, se anulen las expresiones artísticas. Y, lo peor, las autoridades responsables de impulsar la cultura, ni sus luces.

Oceransky declaró que “perder este proyecto, le duele en lo más profundo (…) “si hoy se cierra un teatro mañana se cerrará un museo, luego se irán contra los ríos y la vida”. (alcalorpolitico.com, 10-07-18).

Gran verdad: estamos acabando con todo; dejamos libre la enajenación y el consumismo. Así les conviene, ¿a quienes?

Arthur Koestler escribió: “Dos medias verdades no hacen una verdad, y dos medias culturas no hacen una cultura.” O sea, somos o no somos.

¿Cómo nos irá en los próximos gobiernos federal y estatal? Porque en cuanto al municipal, ya sabemos, mucho ruido y pocas nueces.

Los días y los temas

Dicen que la esperanza muere al último. Claro, la esperanza nos sostiene, pero como sobre una cuerda tirante, ¿o no Paul Valéry?

Juan Villoro, en el artículo “El caudillo mexicano ante su gente”, comentó que “en las elecciones ganadas por Andrés Manuel López Obrador no se ha votado por un programa de gobierno, sino que se ha definido el tamaño de una esperanza. Los comicios marcaron el fin de las ideologías y creado mezclas contradictorias”. Y precisó: “Los malos presagios que se cernían sobre las elecciones desembocaron en un día pacífico, marcado por la ilusión. ¡De los ogros al mundo de las hadas! ¿Una nueva irrealidad? Lo cierto es que más de un millón de ciudadanos tuvieron a su cargo la jornada en la que el 53% votó por un cambio cuya profundidad se ignora. No se definía un programa de gobierno; se definía el tamaño de la esperanza.” (elpais.com, 09-07-18).

He ahí un pequeño problema. Demos tiempo al tiempo… ¿Más? En lo personal, estoy preparado para lo peor, pero espero lo mejor, dijera Benjamin Disraeli. Aunque, viéndolo bien, pienso con Epicteto de Frigia que un barco no debería navegar con una sola ancla, ni la vida con una sola esperanza.”

De cinismo y anexas

Y si de cultura hablamos, hay una cita en Naolinco, donde tendrá lugar el “Tercer Festival Internacional de Música Naolinco”, del 21 al 29 de julio del presente año. Entrada libre a todas las actividades.

Ahí se ven.