TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

La misma gata…

 

Escuché el siguiente chiste:

 

-Oye, aceite, quieres juntarte con nosotros.

-No puedo juntarme con ustedes, chicos.

-Hidrófobo

 

Me acordé que hace unos días los Galileos coincidieron en señalar que el agua y el aceite se pueden mezclar. Vaya barbaridad: “Durante el Primer Congreso Nacional de la Iniciativa Galileos “Construyendo el Frente Amplio”, organizado por la Agrupación Política Nacional Galileos, los participantes, entre intelectuales, gobernadores y líderes partidistas, destacaron que en una situación de emergencia es de gran interés una coalición y que es posible que “el agua y el aceite se pueden mezclar”, por ello, señalaron, se debe mantener la unidad y evitar dividirse”. (Notimex,06-08-17).

No sé si algún día se mezcle el agua con el aceite, pero lo que no logren los científicos, seguro que lo harán, y pronto, los políticos mexicanos. Porque en México no hacemos bromas, vamos a lo que vamos, o dicho de otro modo, entre broma y broma, el Sancho se asoma…

Todo el poder y todo por el poder, o sencillamente todo por seguir manteniendo las componendas y privilegios; eso sí, juntos pero no revueltos. O lo que es lo mismo: la misma gata pero revolcada.

En México ¡sí se puede!

Cuando marea el poder y el dinero –que no es lo mismo pero es igual-, los políticos y compinches de toda clase, color y artimañas pareciera que nunca descansan, ahora mucho más puesto que se avecinan tiempos electorales (¡otra vez!) en todo el territorio mexicano “dinamitado”. Nuestros actores políticos hacen y deshacen, se confabulan, se escabullen y, cual iguanas, cambian de color y, cual víboras, hasta mudan de piel. Lo que menos importa son los hundidos. México sigue y seguirá de la chingada.

Carlos Drummond de Andrade escribió en El reverso de las cosas: “La democracia es una forma de gobierno en que el pueblo imagina estar en el poder”. Carajos, pobres de nosotros los mexicanos. Y dicen que estamos despertando. No lo creo, estamos somnolientos. ¿Cuándo entenderemos?

Y lo que nos falta.

 

Los días y los temas

 

Bien por la diputada Cinthya Amaranta Lobato Calderón. Hace poco  presentó la iniciativa de Ley Estatal para la Atención y Protección a Personas con el Trastorno del Espectro del Autismo, y la reforma a la Ley de Educación del Estado para erradicar la discriminación que sufren los niños y niñas con trastorno del Espectro Autista en los centros educativos de los niveles básico y medio, tanto en escuelas regulares como en las instituciones de educación especial y por tanto fortalecer y garantizar la Educación Inclusiva. Ojalá proceda.

No dejen de visitar la exposición de Kari Torres en las instalaciones del Palacio Legislativo. En entrevista, Kari dijo que su intención al exponer sus obras, es contextualizar a las personas sobre la realidad en la que vivimos y su finalidad es encontrar el bienestar humano, además de generar el gusto por el arte. ¡Gusto por el arte! Eso nos hace falta.

 

De cinismo y anexas

 

Con eso de la reforma a la Ley Estatal de Protección de los Animales recientemente aprobada, me acordé de Drummond:

“El animal del circo hace prodigios que el domador, si fuese animal, sería incapaz de ejecutar”

“El buey se sentiría feliz si probase un filete de hombre”.

Y se murieron el periodista Jaime Avilés y el caricaturista Eduardo del Río García “Rius”, Pa’ allá vamos, amigos. Pero como dijo Drummond: “Nos sorprendemos con la muerte como si ella no fuese el único fenómeno absolutamente previsible”.

TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

 

¿Nos reímos o lloramos?

 

Llámenla como la llamen, el chiste es que se trata de la muerte, en sus múltiples facetas y desmanes. Muerte natural, accidental, por enfermedad; muerte por asesinato, ejecución, abatimiento, atentado, homicidio, genocidio, parricidio, infanticidio, terrorismo, suicidio… Crímenes sin castigo, en la mayoría de los casos. Dejando a un lado el fallecimiento (¡qué eufemismo!) natural, accidental y por enfermedad (también tienen sus cuestionamientos), la muerte se aferra y guerrea por sus dominios: la humanidad entera. Y somos tan débiles (la carne es débil) que caemos en sus trampas, cedemos a sus encantos mortíferos: nos seguimos matando, nos autodestruimos. Vigorizamos nuestra venganza e indiferencia; desterramos nuestra conciencia y “eso que llaman amor”. Da gusto matar: nos deleita la sangre, la saboreamos; nos satisface el sufrir y el sangrar del prójimo. Lo que nos lleva a la reflexión y no son pocos los que han deliberado sobre el tenebroso asunto. La razón sucumbe; de regreso a la animalidad. ¿Aún vives, Charles Darwin?: “Como de cada especie nacen muchos más individuos de los que pueden sobrevivir, y como, en consecuencia, hay una lucha por la vida, que se repite frecuentemente, se sigue que todo ser, si varía, por débilmente que sea, de algún modo provechoso para él bajo las complejas y a veces variables condiciones de la vida, tendrá mayor probabilidad de sobrevivir y, de ser así, será naturalmente seleccionado. Según el poderoso principio de la herencia, toda variedad seleccionada tenderá a propagar su nueva y modificada forma”.

Pero qué digo, pensó el mudo, y escribió el manco. No he visto el espectáculo “La gran carpa de los horrores”, montado cerquita de Plaza Crystal, ahí en esa zona donde han sucedido algunos “contratiempos” de robos con violencia, intento de secuestro, tiroteos y ¿muertes? Todo Veracruz está hecho una “Gran carpa de los horrores”. ¿Nos reímos o lloramos?

 

Los días y los temas

 

El pasado 28 de julio fui a las oficinas de INDAUTOR-Xalapa, por los derechos de autor de mi obra titulado Los pecados del cielo y otros amores tiernos, después de esperar un largo mes y pagar taxis. La sorpresa fue que el nombre del autor (un servidor) no era el correspondiente, porque certificaron a nombre de “Jorge Antonio Rodríguez López”, siendo que debería ser “Jorge Arturo Rodríguez López”. ¿Pequeños descuidos? Por favor, ajusten su maquinaria para brindar un óptimo servicio y evitar contratiempos, sobre todo desperdicio de recursos económicos y humanos. Y se lo decimos a la mayoría de las oficinas federales y estatales, ni hablar de las municipales.

(Eso sí, la culpa no fue de Karla Sarquis Alarcón y Mirna Campos, quienes me atendieron muy bien en INDAUTOR).

El alcalde electo de Xalapa, Hipólito Rodríguez, y su séquito (al menos cuando han ido al Congreso estatal) en verdad que tienen cola…

 

De cinismo y anexas

 

Hace unos días murió Ramón Xirau. Lo conocí en una conferencia sobre su libro El tiempo vivido, donde escribe, a propósito de El ser y la nada, de J. P. Sartre: “No existen “instantes”. Existe un tiempo lleno de posibilidades, casi siempre desconocidas. Existe sobre todo un tiempo humano en el que, de “nada” en “nada”, no somos lo que fuimos, no somos lo que seremos, no acabamos de ser lo que ahora somos”.

Alejandro Jodorowsky afirma que hay que buscar lo imposible, como el arquero que tira y tira flechas a la luna y nunca le atina, pero se convierte en el mejor arquero.

TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

 

De que somos…somos

 

Cuando a la escritora estadounidense Joy Williams se le preguntó, a propósito de su libro Cuentos escogidos, que si veía a la sociedad devastada por causas de “una corrupción buscada, deseada por el propio ser humano”, ella contestó: “Me gusta eso que dice: una ‘corrupción deseada’, exactamente. Ya no podemos ser descritos como meramente descuidados, irreflexivos o miopes. Consumimos, desperdiciamos, nos reproducimos y construimos en un delirio estéril. Realmente, a estas alturas sólo puede considerarse una psicopatía”.

¿Psicopatía? Me quedé pensativo y me acordé de los descuidos, irreflexiones y miopías cuando ciertas personas hablan a lo puro pen…, para no referirnos a sus obras, actos y omisiones. Quizás esto es así porque, como dijo Thomas Carlyle, hablar es el arte de sofocar e interrumpir el pensamiento. Y tal parece que ya ni pensamos, mucho menos antes de hablar. O como señaló el príncipe Carlos José de Ligne, a los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar. En otros términos, decimos idioteces que ni nos damos cuenta, total, vivimos en una sociedad donde poco o nada valen las consecuencias, pos sabemos que nomás es un decir que hasta nos vanagloriamos de que suenen bonito y “justo en el blanco”. Esto se da, sobre todo, en los políticos. ¡Eureka!

Como saben, hace unos días el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que “hay que tener fe en la PGR”, con lo cual lanzó que hay que tener fe en nuestras instituciones. Me quedé atónito -¿atontado?-. Lao-tsé escribió que “poca fe se otorga a los que tienen poca fe”. En todo caso hay que tener confianza, pero ésta se logra con resultados positivos, con “justicia justa”, me comentara alguna vez un viajero. Pero los mexicanos estamos hasta la madre de la enorme ineptitud -¿buscada?- de nuestras autoridades.

Friedrich Nietzsche afirmaba que tener fe significa no querer saber la verdad. Y sí, hay más fe en una honrada duda, creedme, que en la mitad de las creencias, ¿o no Alfred Tennyson? Pero, la verdad, sonó lindo el dicho de Osorio Chong, hasta de chiste. ¿O acaso burla? Porque, ¿es una fe sincera la fe que no actúa?, preguntó Jean-Baptiste Racine.

El otro dicho fue del obispo de Veracruz, Luis Felipe Gallardo Martín del Campo: “Dios perdona todo y a todos, incluso a Javier Duarte de Ochoa, siempre y cuando el ex gobernador devuelva lo que presuntamente se robó. (versiones.com.mx/24-07-17). O sea, puedes hacer todo, siempre y cuando te arrepientes y devuelvas a la “normalidad” lo hecho, ¿y si matamos? ¿Acaso no estamos haciendo eso, pecando? No hay purrum, igual seremos perdonados. ¿Todos somos psicópatas? O que alguien me lo explique.

Y qué tal el senador por Veracruz, Pepe Yunes Zorrilla, quien aseguró que la política es de causas: “Y cuando son causas justas, sentidas, siempre abren canales de esperanza y permiten seguir trabajando. La manera de poder servir a la gente es ponerse en los zapatos de la gente. Saber qué tipo de respuesta está esperando quien está haciendo un planteamiento, y que la está esperando en los mismos términos que a uno nos gustaría”. (gobernantes.com/23-07-17). Chido, seguro que se ha puesto huaraches, chanclas elaboradas a mano con botellas de plástico o de llantas y ha andado en lodo, bajo la lluvia o el tormento del sol, sin comer durante tres días, quizás nomas tortillas con sal y puro chile.

De que somos… somos.

TIERRA DE BABEL

En el socavón

 

Hace unos días por casualidad causada (“Por pura casualidad, ¿han visto por ahí mi causalidad?”), es decir a propósito, vi la película “También la lluvia” (2010), de la cineasta española Iciar Bollaín, que cuenta la historia de un productor (Luis Tosar) y un director de cine (Gael García Bernal) que viajan a Bolivia en el año 2000 para rodar una película sobre Cristóbal Colón, pero durante el rodaje, en la región de Cochabamba, estalla la Guerra del Agua, etapa histórica por pocos conocida. “En el año 2000 la región de Cochabamba, en Bolivia, vivió la llamada Guerra del Agua provocada por la decisión del Gobierno de privatizar el abastecimiento del agua municipal de la región”.

No sé si fue casualidad (¡otra vez!), pero el pasado martes 18 de julio, en sesión plenaria del Congreso estatal, vi la pancarta: “COYOLILLO PUEBLO AFRODESCENDIENTE”… Y SIN AGUA…” y ahí estaba gente del pueblo, manifestando su alegría por la aprobación del artículo 5° de la Constitución Política del Estado que establece: “Corresponde al Estado, promover y proteger el patrimonio cultural y natural de las comunidades de afrodescendientes radicados en la entidad, a través de la implementación de las políticas públicas pertinentes”. Muy de acuerdo… ¿Y el agua? Reconozcámonos todos, pero no ignoremos los problemas inminentes y desastrosos.

Unos de los actores bolivianos de “También la lluvia”, Juan Carlos Aduviri, expresó que “la película habla de las grandes transnacionales que no respetan a nadie, que simplemente llegan a los pequeños países y empiezan a succionar sus recursos naturales. No pueden hacer eso, porque Cochabamba, Bolivia, ha demostrado que no se va a dejar. Yo creo que eso podría ser un gran ejemplo para otros países donde se pueda ver esta película, para que sepan que tampoco ellos deben dejarse”.

Ta güeno; pero resulta que no en todas partes defendemos lo nuestro, dando hasta la vida. O son pocos los que lo hacen. Seguimos aguantando.

Autoridades de todos los niveles, iniciativa privada y cómplices nos parten la madre “socavando” toditita nuestra riqueza natural, con un puñado de malandrines que se hacen de la vista gorda.

Mientras, “en México se han perforado 3 mil 780 pozos mediante fracturación hidráulica, revela información inédita solicitada a Petróleos Mexicanos por este medio. La utilización de la técnica que ha causado importantes daños a la salud y ambientales, particularmente para tratar yacimientos no convencionales, se incrementará de forma exponencial con las licitaciones programadas por la Secretaría de Energía este año, advirtieron activistas, investigadores y fundaciones proambientales”.. Y arrasan con todo: el agua, la población (indígena, sobre todo), los recursos naturales, el medio ambiente y sólo dejan desolación.

En el Estado de Veracruz, hay 2288 pozos por fracturación hidráulica: Papantla hay 869; Coatzintla, 655; Temapache, 406; Tihuatlán, 151; Chicontepec. 64; Castillo de Teayo, 41… ¿Pa’ qué le seguimos?

¿Qué guerra se avecina? Al menos, estoy seguro, registrarán el desastre, el fin de mucha gente y de muchas de nuestras tierras, si no es que todo.

Como dijo un cibernauta (“Elena”): “Con esto se va hacer un socavón del tamaño de la república, sálvese quien pueda (…) estos sátrapas van agarrar el avión presidencial y se van a ir a Los Alpes Suizos, y nosotros nos vamos a quedar en el fondo del socavón”.

¿Será?

TIERRA DE BABEL

México, barca de miedos y desesperanzas

 

Dirán que otra vez la burra al trigo, dale con la misma cantaleta, más pan con lo mismo (ya ni a eso llegamos), pero lo que se ve no se juzga, dicen, aunque debe de juzgarse porque las apariencias engañan: la realidad es la misma y sigue empeorando, pese a que algunos afirman que no pasa nada. Desearía comentarles algo positivo, pero sólo se me ocurre: “No por mucho madrugar amanece más temprano”, lo que me aterroriza por la película “El resplandor” de Stanley Kubrick.

A veces ocurre que la realidad es más escabrosa y terrible que la fantasía. Como dijo Alfred Hitchcock: “Un vistazo al mundo prueba que el horror no es otra cosa más que la realidad”. Y Thomas Hobbes, en su Leviatán, nos advierte que “el Infierno es darse cuenta de la realidad demasiado tarde”.

El mundo está hinchado de rencores -¿tumores?- y segrega pus de indiferencia y desigualdades. No hace falta buscarle mucho y encontrar muestras de descomposición humana y social. Como quiera que sea, como dice la canción “…yo pa’ arriba volteo muy poco, tu pa’ abajo no sabes mirar”. Dime con quién andas y te daré mi amistad y apoyo. Sucede entre ricos y pobres, pero también entre ricos y ricos, y entre pobres y pobres. O sea, aquí y en China.

Se empieza desde la mirada: no nos miramos para nada; no miramos ni vemos al de al lado. ¿Acaso te conozco? Se nos fue la humildad; se nos perdió la solidaridad. Antes de poner la otra mejilla, la verdad “¡te parto tu madre!”

México está partido en mil pedazos (las apariciones de bolsas negras con cuerpos descuartizados o desmembrados, ¿les dice algo?). Cada quien jala conforme a sus intereses, el de sus familiares, amigos, compadres y…

La incredulidad y la desconfianza son nuestro estigma. Aunque no recuerdo quien dijo que hay más creyentes que científicos porque es más fácil creer que razonar. Igual con la desconfianza, ésta es más fácil que otorgar un milímetro de nosotros mismos al prójimo. Y todo, ¿por miedo? En alguna parte de la novela Un buzón en el cementerio, de Williams Deer, leí: “Nunca pudiste con el infierno que te arrastraba y, al final, te venciste en una barca de miedos y desesperanzas”.

¿Dónde queda nuestra capacidad creativa? ¿La hay aún? Sí: la noche es larga y tenemos que andar, soñar, vigilar, vivir… Dijera Drácula: “Nadie sabe lo dulce y querida que puede ser la mañana para los ojos y el corazón, hasta que soporta los tormentos de la noche”.

 

Los días y los temas

 

En un pendón gubernamental leí que la violencia también se puede medir; les comparto el “violentómetro” (del 1 al 30): 1. Bromas hirientes; 2. Chantajear; 3. Mentir, engañar; 4. Ignorar, ley del hielo; 5. Celar; 6. Culpabilizar; 7. Descalificar; 8. Ridiculizar, ofender; 9. Humillar en público; 10. Intimidar, amenazar; 11, 12 y 13. Controlar, prohibir (amistades, familiares, dinero, lugares, apariencias, actividades, celulares, mails y redes sociales); 14. Destruir artículos personales; 15. Manosear; 16. Caricias agresivas; 17. Golpear “jugando”; 18. Pellizcar, arañar; 19. Empujar, jalonear; 20. Cachetear; 21. Patear; 22. Encerrar, aislar; 23. Amenazar con objetos o armas; 24. Amenazar de muerte; 25. Forzar a una relación sexual; 26. Abuso sexual; 27. Violar; 28. Mutilar; 29 y 30. Asesinar.

¿En qué grado de violencia queda usted o su próximo? Ojo, mucho ojo.

 

De cinismo y anexas

 

“Hay que ser siempre cómico en una tragedia. ¿Qué demonios se puede hacer si no?”, dijo G. K. Chesterton.