Cientos de niños migrantes han sido separados de sus padres en la frontera de EE. UU.

El 20 de febrero, una joven llamada Mirian llegó a la frontera de Texas con su hijo de 18 meses en brazos. Les dijo a los agentes fronterizos que habían huido de su casa en Honduras en medio de una nube de gas lacrimógeno y necesitaban protección de la violencia política en su país.

Ella esperaba poder refugiarse con su hijo pero, según consta en una declaración jurada ante un tribunal federal, los agentes le ordenaron que dejara a su hijo en el asiento trasero de un vehículo del gobierno. No pudo más que llorar cuando el automóvil se alejó, con el niño a bordo.

Durante meses, los miembros del Congreso estadounidense han exigido respuestas sobre cuántas familias son separadas cuando inician trámites en las estaciones fronterizas, particularmente después de que el gobierno de Donald Trump indicó que ve en la separación de los hijos y sus padres una posible manera de disuadir la llegada de migrantes a ese país.

Los funcionarios se han negado a proporcionar datos sobre cuántas familias han sido separadas, pero sugieren que la cantidad es relativamente baja. Sin embargo, nuevos datos revisados por The New York Times muestran que, desde octubre de 2017, más de setecientos niños han sido apartados de los adultos que declararon ser sus padres, incluyendo a más de cien niños menores de cuatro años.

Los datos fueron recopilados por la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, una división del Departamento de Salud y Servicios Humanos que custodia a los niños que han sido separados de sus padres inmigrantes. Altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional, que se encarga de los trámites de los migrantes en la frontera, negaron inicialmente que la cantidad fuera tan grande. No obstante, después de que el número fue confirmado por tres funcionarios federales estadounidenses que trabajan de cerca en estos casos, las agencias aceptaron la cifra de “aproximadamente setecientos” en una declaración conjunta.

“No tenía idea de que me pudieran separar de mi hijo por buscar ayuda”.

MIRIAN, JOVEN HONDUREÑA

Los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aseguraron que la agencia no separa a las familias en la frontera como un medio disuasorio. “De acuerdo con la ley, el DHS debe proteger los intereses de los menores que crucen la frontera, y en ocasiones esto significa separar a los niños del adulto con el que viajan si no podemos asegurar cuál es la relación familiar o si pensamos que los niños están en peligro de otra manera”, señaló un vocero.

No obstante, funcionarios del gobierno de Trump han sugerido públicamente que consideraban aplicar esa política. El año pasado, John Kelly, el jefe de personal de la Casa Blanca, planteó esa idea cuando aún tenía el cargo de secretario de Seguridad Nacional.

De haberse aprobado, el plan habría cerrado unas instalaciones de detención diseñadas para albergar familias y las habría remplazado con albergues separados para adultos y niños. La Casa Blanca apoyó la propuesta y convocó a un grupo de funcionarios de distintas agencias federales para considerarla. El Departamento de Seguridad Nacional dice que esa medida nunca se adoptó.

Los niños separados de sus familias son trasladados a refugios administrados por organizaciones no gubernamentales. Ahí, los trabajadores tratan de buscar a un pariente o tutor en Estados Unidos que pueda hacerse cargo del cuidado del niño. Sin embargo, si no hay un adulto responsable disponible, puede que los niños permanezcan en custodia de manera indefinida. Los administradores de estas instalaciones dicen que a menudo no pueden localizar a los padres de los niños porque llegan sin registros adecuados.

 Una mujer se reunió con su hija de 7 años en Chicago, en marzo, después de haber estado separadas durante cuatro meses por los procesos de detención migratoria.

Una vez que un niño entra al sistema de albergues no hay un proceso que determine si fue apartado de alguien que era su padre legal y tampoco existe un protocolo para reunir a padres e hijos separados por error, dijo un funcionario de la Patrulla Fronteriza, quien pidió mantener su anonimato pues no está autorizado para hablar de manera pública sobre las políticas de la agencia.

“La idea de castigar a los padres que tratan de salvar la vida de sus hijos y castigar a los hijos porque sus padres los trajeron a un lugar seguro mediante su separación es básicamente cruel y contraria al espíritu estadounidense”, dijo Michelle Brané, directora del Programa de Justicia y Derecho para las Migrantes en la Comisión de Mujeres Refugiadas, un grupo de defensa que realiza entrevistas y monitoreo de los centros de detención para migrantes, incluyendo los que albergan a niños.

Mirian, la mujer hondureña, ha sido trasladada a otros tres centros de detención ubicados en distintos lugares de Texas desde su llegada a finales de febrero. Forma parte de una demanda interpuesta por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) en nombre de muchos padres migrantes; la acción legal busca prohibir que las familias sean separadas en la frontera.

En una declaración jurada sobre el caso, Mirian dijo que nunca fue informada de las razones que justificaron la separación. Desde febrero, lo único que ha sabido de su bebé es gracias a una trabajadora social de las instalaciones de San Antonio, donde lo retienen. El niño preguntaba por ella y “lloraba todo el tiempo” los días posteriores a su llegada a las instalaciones, dijo la trabajadora social, y añadió que presentó una infección de oído y tos.

“No tenía idea de que me pudieran separar de mi hijo por buscar ayuda”, dijo Mirian en su declaración jurada. “Estoy ansiosa por reunirme con él”.

La protección de menores en casos de la frontera de México con Estados Unidos es complicada, porque sí se han detectado instancias de fraude. Decenas de miles de migrantes llegan cada año y a menudo se les permite pasar a Estados Unidos más rápido a quienes vienen con menores que a los adultos que llegan solos al país. Eso sucede en buena medida por las restricciones sobre la cantidad de tiempo que los menores pueden estar bajo custodia.

Algunos migrantes han admitido que trajeron a sus hijos no solo para alejarlos del peligro en lugares de América Central o de África, sino porque creyeron que eso provocaría que las autoridades los dejaran pasar más rápido.

Otros han admitido presentarse falsamente con niños que no son sus hijos y funcionarios de la Patrulla Fronteriza dicen que esos casos de fraude han ido en aumento.

Sin embargo, incluso los grupos que apoyan las medidas migratorias más estrictas no respaldan una política de separación familiar. Jessica Vaughan, directora de Estudios Políticos del Centro de Estudios sobre la Inmigración, uno de esos grupos, dijo que la separación de una familia debe usarse únicamente como “último recurso”.

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