Críticas éticas a las pruebas de la vacuna contra el zika

WASHINGTON — Un controvertido estudio en el cual se infecta deliberadamente con el virus de Zika a los voluntarios ha sido cuestionado y criticado por los miembros de un pánel gubernamental de ética en Estados Unidos.

En un artículo que se publicó este abril en la revista Science, los miembros del pánel exigieron que se establezcan comités de ética para revisar el diseño de dichos estudios en humanos, que algunas veces se usan para poner a prueba vacunas.

“No hay forma de regresar en el tiempo”, comentó Seema Shah, bioeticista en la Universidad de Washington que encabezó el pánel y es coautora del nuevo artículo. “Cuando le pides a alguien que tome un riesgo que no lo beneficiará aunque sí a otros en el futuro, necesitas saber dos cosas: que se implementan las protecciones adecuadas y que eso en verdad va a cambiar las cosas de manera visible”.

Con financiamiento de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH), los investigadores planean inocular a los participantes con vacunas potenciales y después inyectarles pequeñas dosis del virus de Zika para poner a prueba la eficacia del tratamiento. Los NIH todavía no han decidido si procederá la investigación.

Los científicos a cargo del ensayo clínico afirman que es necesario prevenir una epidemia en el futuro. Sin embargo, Shah y otros bioeticistas convocados por los NIH concluyeron en 2017 que la investigación tenía “valor insuficiente” para justificar los riesgos.

La gente que no participa en el estudio, como las parejas sexuales de los voluntarios, también podrían infectarse, afirmó el pánel. Asimismo, la infección por virus de Zika podría tener consecuencias no especificadas a largo plazo en los participantes.

No obstante, los científicos a cargo del estudio dijeron que las preocupaciones del grupo eran hipotéticas y que los panelistas no tomaron en cuenta el protocolo propuesto. Planean usar dosis mínimas del virus de Zika y poner en cuarentena a los pacientes en una unidad para pacientes de corta estancia hospitalaria.

Además, el estudio daría inicio solo con mujeres, quienes tienen una menor probabilidad de transmitir el virus de Zika por la vía sexual y después serían recetadas con anticonceptivos a largo plazo.

“Es realmente insultante”, opinó Stephen Whitehead, investigador de vacunas en los NIH, sobre la decisión del pánel. “Se nos ha pintado como científicos locos que hacen estudios horribles en seres humanos. Sin embargo, tenemos controlados todos esos riesgos”.

Los estudios en humanos solo se llevan a cabo en un pequeño número de instituciones en Estados Unidos. Los ensayos se han usado para poner a prueba vacunas o tratamientos contra el dengue, la malaria, la influenza y el norovirus, entre otras enfermedades.

Los brotes de zika en el mundo se han vuelto demasiado esporádicos para poner a prueba las vacunas, así que mientras no haya otro brote importante, los estudios en humanos son la única forma en la que pueden proceder los desarrolladores de vacunas. “Esta consulta de ética debilitó a toda la comunidad”, comentó Anna Durbin, médica clínica de investigación en la Universidad Johns Hopkins y quien colaboró en el diseño del estudio. “En realidad le dio un portazo al progreso”.

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