DE FACHADAS FLORIDAS

Nora Guerrero

Flores y pinceles

La maestra Susana Aurora Montiel de Velasco participó en el Concurso de Fachadas Flo-ridas de Banderilla, en el año 2013. Le gusta que le digan Yoya y así firma su obra pictó-rica. Recién me invitó a visitar su Exposición Óleos y Acuarelas en la Sala “Alicia Ávila de Fernández” del Centro Recreativo Xalapeño, la cual termina el domingo próximo.

Yoyita nace en el seno de una familia de artistas. Su padre, el maestro Francisco Montiel Viveros organizó y fundó la Escuela Superior de Música, hoy Facultad de Música de la Universidad Veracruzana. Hermano de su padre es el reconocido chelista y diplomá-tico Rubén Montiel, quien trajera a Xalapa a Pablo Casals, considerado el mejor violon-chelista de todos los tiempos. Su abuelo, don Rafael Montiel Arana, impartió música en la Escuela Normal y en el Colegio Preparatorio y enseñó a todos sus hijos piano y violonce-llo. En este ambiente se desarrollan Yoyita y sus tres hermanas.

Estudió piano desde los siete años y su maestra, por casi veinte años, fue la desta-cada pianista Ángela H. de Okhuysen. Ya cursaba Yoyita la Escuela Normal, cuando pintó para ella una acuarela como obsequio de cumpleaños, era el patio florido de una casa co-lonial. Mas tarde, pidió prestada la acuarela a su maestra para participar en el concurso multidisciplinario que anualmente organizaba el Ateneo Normalista y ganó el primer lugar de la disciplina. Allí descubrió que le gustaba la pintura.

Egresó de la Normal justo cuando llegaba a Xalapa el maestro Ramón Alva de la Canal, con el inició sus estudios de pintura, que alternaba con las clases de piano y su trabajo de maestra. A los pocos años se casó con el joven médico Fernando Velasco, amante de la charrería, poeta y dibujante, originario de Banderilla. Allí fincaron su residen-cia y formaron una familia de cuatro hijos. Su esposo le regaló un acordeón que aprendió a tocar con la inolvidable Nona Mendoza; asistían a charreadas y Yoyita pintaba alcatra-ces, siempre frescos, que el médico le traía de su rancho.

En su primera época pintó óleo, después aprendió espátula con el maestro Geró-nimo del Ángel, técnica con que pintó el callejón de Roa Bárcena y el Camino antiguo a Los Berros, en 1997. En el 2002, aprendió “a bordar el agua con los colores”, acuarela, con la maestra Enna Bouchez.

En la exposición del Centro Recreativo, podemos apreciar épocas, técnicas y te-mas de la maestra Yoya: Flores: alcatraces, girasoles, rosas; personajes: el cacahuatero, la niña vendedora de flores, revolucionarios; paisajes marinos, campos, callejones y coli-bríes en óleos y acuarelas que datan de 1957 al 2004. Estos expresan su sensibilidad, su talento y sus motivos. “Pinto cuando me nace, cuando tengo los deseos y la tranquilidad para hacerlo bien. Una vez que tengo el pincel y los colores para expresarme, la mano se va solita, ella encuentra los colores” expresa la artista. Su esposo lo dijo de esta manera:

“Esas manos exquisitas

No solo pulsan el piano,

También toman los pinceles

Para plasmar en el paño,

La vida de muchas flores,

Los paisajes aledaños…”

[email protected]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *