Desde la esquina

Nula defensa magisterial

POR RAYMUNDO LEÓN

Los trabajadores de la educación recibieron este miércoles el 50 por ciento de la prima vacacional que se les debía. Tuvieron que esperar semana y media para que pudieran gozar de uno de los derechos que como trabajadores tienen.

Durante esa semana y media, los dirigentes de los sindicatos magisteriales veracruzanos hicieron una nula defensa de los derechos de quienes dicen representar.

El Sindicato Estatal de Trabajadores al Servicio de la Educación (SETSE), por ejemplo, reclamó el pago del 50 por ciento restante de la prima vacacional apenas el viernes 18 y desde el lunes 21 el secretario general, Roberto Quezada, no volvió a decir una sola palabra del asunto ni tampoco informó a su base trabajadora qué sucedió con el pago. Lo mismo hizo Acela Servín, ni una sola palabra acerca de la ansiada prima vacacional. Apenas este martes 29, al filo de las 18 horas, el SETSE dio un aviso, escueto, sin firma responsable: “A nuestra militancia: se comunica que el día 30 de marzo se paga quincena ordinaria y segunda parte de la prima vacacional”.

Hace unos días, en su primera negociación como secretario general de la Sección 56 del SNTE, Mario Hernández Sánchez, obtuvo la promesa de Antonio Gómez Pelegrín, secretario de Finanzas, de que la “segunda parte” de la prima vacacional se pagaría el lunes 28, promesa que la autoridad no cumplió.

Se dijo entonces que ese dirigente magisterial se mostró débil y que lo único que logró “fue aceptar que el gobierno del estado estableciera su propia fecha de pago, lunes 28”. También se dijo entonces que para unos, el dirigente de la Sección 56 negoció, intercambió derechos de sus agremiados y en general de todos los trabajadores de la educación de Veracruz, para aceptar que el pago del 50 por ciento de la prima vacacional que reclama el sector magisterial fuera pagada hasta este lunes.

Pasados los días se advierte que en realidad Mario Hernández Sánchez hizo lo que cualquier otro dirigente magisterial que se digne de serlo pudo haber hecho: dialogar con la autoridad y exigir un pago que es un derecho de los trabajadores. Aunque la respuesta en su momento no fue buena, el dirigente de la Sección 56 no guardó silencio como en cambio sí lo hicieron los demás dirigentes, cuando menos dio la cara en favor de sus agremiados e hizo saber a las autoridades “que entre la base trabajadora existe mucha inquietud y preocupación por el incumplimiento del pago del 50 por ciento del concepto “prima vacacional” y que este hecho se suma a otros similares registrados en fechas pasadas, mismos que han causado justificada irritación entre los agremiados a la Sección 56 del SNTE y en general entre los trabajadores de la educación de Veracruz”. ¿Qué otra organización magisterial hizo lo mismo?, ¿qué otro dirigente magisterial se expuso al escarnio por defender los derechos de sus agremiados? Ninguno. El resto de los secretarios generales prefirió guardar silencio absoluto.

Se ha hecho común que cuando la Sección 56 del SNTE negocia algo, como titular de las condiciones generales de trabajo que es, inmediatamente una coalición de sindicatos magisteriales se promueve en medios de comunicación y en redes sociales alardeando de lograr el mismo beneficio. Ahora el silencio total fue la característica de todos.

Es cierto: la Sección 56 del SNTE y su secretario general Mario Hernández Sánchez exigieron el pago de la “segunda parte” de la prima vacacional para el lunes 28 y no lo lograron, pero la Sección 56 no es la poseedora ni de la nómina ni de los recursos de los trabajadores de la educación de Veracruz. La Sección 56 del SNTE y su secretario general cuando menos dieron la cara por la defensa de los derechos de los trabajadores de la educación en tanto que ningún otro dirigente o sindicato magisterial lo hizo.

Es mejor gestionar beneficios aunque poco o nada se logre a decir que se trabaja por el gremio magisterial cuando en realidad no hay absoluta preocupación por él. En estos días los dirigentes magisteriales demostraron su poca o nula preocupación por los problemas que aquejan a sus agremiados.

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