Draghi, atrapado en el fuego cruzado entre Frankfurt y Roma por la morosidad de la banca europea

Funcionarios del Banco de Italia critican las propuestas del Mecanismo Único de Supervisión para controlar los créditos dudosos.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, se ha visto arrastrado por la disputa entre Frankfurt y Roma sobre cómo lidiar con el casi billón de euros de préstamos incobrables que lastra a la banca europea.

El último plan del BCE para arreglar y controlar estos préstamos morosos ha vuelto a abrir una disputa con Roma, la ciudad natal de Draghi, según publica el diario británico Financial Times. El Mecanismo Único de Supervisión (MUS), el ala de supervisión del banco central, ha sido duramente criticado por varios funcionarios italianos y representantes del sector financiero, incluido el ministro de Finanzas, Pier Carlo Padoan.

“El problema de los préstamos improductivos está ahí y debe abordarse”, se ha limitado a responder por el momento Draghi desde Washington, donde se celebraban este pasado fin de semana las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI). El banquero italiano añadió que los planes no han sido finalizados y que los críticos tienen que aclarar cuáles son sus objeciones.

Las tensiones entre el MUS y Roma amenazan la posición del presidente del BCE tanto en Bruselas como en Italia. Como muestra, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, envió una carta a Draghi la semana pasada en la que, aunque no entraba a valorar la propuesta sobre los créditos morosos, sí decía estar “profundamente preocupado por la forma en que se llevó a cabo”.

Ni Draghi ni el resto de responsables de la política monetaria del BCE participaron en la creación de las nuevas reglas, pero deben adoptar las propuestas del consejo de supervisión. Danièle Nouy, ​​presidenta del MUS, ha enfatizado que el BCE llevará a cabo una audiencia pública sobre los planes el próximo mes.

Los críticos consideran que el BCE ha excedido su mandato al proponer una forma más agresiva de previsión para los préstamos morosos respecto a lo acordado en julio por el Consejo Europeo.

“Tengo preocupaciones y fuertes dudas. La nueva barrera de aprovisionamiento prudencial no parece estar en línea con las prerrogativas del supervisor establecidas por la legislación vigente y examinaremos cuidadosamente este elemento”, ha avisado Roberto Gualtieri, un eurodiputado italiano que preside la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios.

Funcionarios del propio Banco de Italia acusan al MUS de poner en peligro la recuperación económica y financiera del país. “Las grandes ventas de préstamos improductivos a precios excesivamente bajos solo erosionarían innecesariamente los fondos de los bancos, con la exclusiva ventaja de unos pocos inversores especializados”, señala una fuente del supervisor italiano a Financial Times.

Los partidarios de la nueva normativa más estricta, por el contrario, consideran que las reticencias de Italia no hacen sino retrasar la recuperación del sector financiero europeo. La banca del Viejo Continente bajo supervisión directa del MUS arrastra una morosidad de 915.000 millones de euros. De esa cifra, 326.000 millones se corresponden a bancos italianos.

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