‘El basurero mató a mi hijo’: montañas de desperdicios envuelven la capital de India

 India — Rammurti se enfureció al referirse a la montaña de basura de diecisiete pisos de alto que queda a 800 metros de su casa. La mujer de 43 años ha visto cómo los montones de basura en Ghazipur, su aldea, se hacen más y más grandes a lo largo de los años.

Las pilas de desperdicios emanan un hedor repugnante de partículas que infecta a sus vecinos con tuberculosis y dengue, marchita los árboles y hace que las aguas subterráneas tengan un color amarillo.

Sin embargo, nada la preparó para una tarde de septiembre pasado, cuando una torre de basura se desplomó durante las lluvias de monzón. Se estrelló contra un canal cercano, hizo que las aguas residuales se elevaran y arrojaran a unos motociclistas a otro canal también lleno de agua sucia.

Para cuando llegó la policía, dos personas habían muerto. Una de ellas era el hijo menor de Rammurti, Abhishek Gautam, de 19 años.

“El basurero mató a mi hijo”, afirmó.

En la zona metropolitana de Delhi, que incluye la capital Nueva Delhi, los montones de basura son altísimos monumentos a la crisis de desperdicios en la India. Cerca de 36 millones de toneladas de basura se han acumulado en cuatro vertederos oficiales, en la periferia de una capital ya asediada por el aire contaminado y el agua tóxica, según los supervisores de los basureros.

Los vertederos en Delhi y en ciudades como Bombay y Calcuta se han convertido en algunos de los más grandes, menos regulados y más peligrosos del mundo, dijo Ranjith Annepu, un cofundador de Be Waste Wise, una organización sin fines de lucro cuyo propósito es abordar los problemas de la gestión de residuos.

 Mahipal Singh y Rammurti con su hija Neha, en el centro, con una foto de su hermano Abhishek, de 19 años, que murió por un derrumbe sucedido en el vertedero de Ghazipur, el año pasado. 

“Si esto continúa, la ciudad se ahogará en su desperdicio”, dijo Swati Singh Sambyal, director de programas en el Centro para la Ciencia y el Medioambiente en Nueva Delhi.

Para solucionar este problema, el gobierno indio prometió la semana pasada eliminar el plástico de un solo uso para 2022. No obstante, el gobierno ha tardado en actuar para proteger el medioambiente.

El poder en Delhi se comparte entre los gobiernos local y nacional, los cuales son controlados por distintos partidos políticos y eso provoca un bloqueo burocrático. Incluso cuando se implementan medidas, su cumplimiento es débil y los infractores a menudo pagan sobornos para evitar ser castigados.

Algo tan simple como instalar botes de basura en todo Delhi no se ha hecho, en parte porque la recolección de basura no está garantizada y muchos residentes se acostumbraron a simplemente arrojar la basura al suelo.

Los desechos se acumulan en los barrios, al lado de las oficinas de gobierno y afuera de los condominios de lujo. Las barriadas irregulares sin sistemas de desagüe han pululado por todas partes, al lado de las vías del ferrocarril y de parques públicos y detrás de centros comerciales de lujo.

 Separación de residuos en un basurero.

Durante las últimas dos décadas, la población de Delhi ha aumentado rápidamente de doce millones hasta llegar a casi diecinueve millones, y los servicios gubernamentales y de infraestructura no han podido seguirle el paso.

Casi durante el mismo periodo, la cantidad de basura transportada a los vertederos se ha acumulado rápidamente; eran 3628,7 toneladas, pero ahora son por lo menos 9071,8 toneladas diarias. Cerca de la mitad de la cantidad diaria se convierte en energía o en composta. El resto se acumula y se descompone, de acuerdo con P. K. Khandelwal, el ingeniero principal de la Corporación Municipal de Delhi del Este, un organismo gubernamental local.

El problema con la acumulación de desperdicios se ha vuelto tan severo que la Suprema Corte dijo a principios de este año que el control de tránsito aéreo en el aeropuerto internacional de Delhi terminaría por dirigir los aviones alrededor de los vertederos porque son demasiado altos. La corte también instruyó a los legisladores para que encontraran maneras de eliminar los montones de basura.

Un tribunal les advirtió a los funcionarios responsables de proyectos de salud que podrían ser acusados de homicidio si los residentes siguen muriendo por enfermedades como el dengue, el cual se esparce por los mosquitos que se reproducen en el agua sucia.

Sin embargo, hay algunas señales de esperanza. Uno de los cuatro vertederos en Delhi, que son operados por el gobierno y una empresa privada, ha reducido sus montones de basura convirtiendo parte de los desperdicios en abono.

El partido gobernante, encabezado por Narendra Modi, ha tomado medidas para limpiar el país con su Clean India Mission, una iniciativa que comenzó en 2014. Además, las reglas de gestión de residuos presentadas en 2016 establecieron multas para la gente que no separe su basura en casa para su posterior reciclado.

Sin embargo, Khandelwal dijo que el gobierno tuvo dificultades para encontrar terrenos donde abrir nuevos vertederos y para lidiar con manifestantes locales que se oponen a los basureros en sus patios.

 Humo causado por la quema de basura en un vertedero ubicado cerca de estas casas.

La voluntad política para encontrar una solución se debilita debido a los recicladores que viven en los barrios cercanos y separan el plástico de los vertederos. Un supervisor dijo que temía interrumpir el trabajo de esas personas, que venden sus hallazgos en el mercado por el equivalente a unos cuantos dólares, pues la situación podría volverse violenta y perturbar la industria informal del reciclaje en Delhi.

“No hay manera indolora de solucionar el problema de la basura”, dijo Ashutosh Dikshit, el director ejecutivo de United Residents Joint Action, un grupo en Delhi que promueve el acceso a mejores servicios públicos. “Los políticos no están dispuestos a hacer infeliz ni a un solo residente porque después esa persona votará por otro partido”.

Tres de los vertederos en Delhi excedieron su capacidad hace años, superando el triple del límite legal de altura, de 20 metros. Sin embargo, siguen abiertos, llenando los vecindarios de columnas acres y de bolsas aplastadas, parabrisas, agujas y alimentos podridos.

En el basurero de Ghazipur en la aldea de Rammurti, que se abrió en 1984, los empleados lidian con terribles condiciones de salud. Las máscaras que usan los trabajadores proporcionan muy poca protección. Las infecciones de la piel, que se llena de pus, los ataques sofocantes de asma y las arritmias cardiacas son comunes.

 Un trabajador separa la tela de los desechos en un punto de recolección de basura en Delhi.

“El aire sucio se mete en mi cuerpo y en mi sangre”, dijo Ankit Yadav, de 17 años, que vive al lado del basurero.

Algunos vecinos de la zona cuestionaron por qué el vertedero seguía creciendo, a pesar de que el gobierno prometió que lo clausuraría después de las muertes del año pasado.

“Somos ciudadanos de cuarta clase”, dijo Mohammed Ismail, de 66 años, propietario de un pequeño negocio. “Nadie nos escucha. Morimos como insectos. Si este barrio fuera de lujo, ya habrían quitado el basurero”.

Ratan Kumar Barua, un residente que no tiene posibilidades económicas para mudarse, dijo que había formulado quejas ante la policía y el gobierno local, en un tribunal, en un comité de control de la contaminación y ante Modi. Pero nadie le ha respondido.

“Nadie vendrá a rescatarnos”, dijo Barua.

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