Mie. Oct 16th, 2019

El drama político de Puerto Rico retrasa la votación del sucesor del gobernador

El jueves fue un día de maniobras políticas en el Capitolio de Puerto Rico porque los legisladores no pudieron determinar quién sucederá al gobernador Ricardo A. Rosselló, cuya renuncia se hará efectiva el viernes.

 

SAN JUAN — La crisis política que paralizó al gobierno de Puerto Rico durante las últimas tres semanas se profundizó este jueves puesto que los 3,2 millones de residentes de la isla aún no saben quién liderará ese territorio.

Fue un día de maniobras políticas para los poderosos líderes legislativos que no pudieron determinar quién sucederá al gobernador Ricardo A. Rosselló, cuya renuncia entrará en vigencia el viernes por la tarde. Si los congresistas no logran un consenso para decidir quién será el nuevo gobernador de la isla, lo que parecía muy posible ayer, la sucesión podría terminar en los tribunales.

La última ronda de negociaciones sucedió en los pasillos del Capitolio de Puerto Rico, en San Juan, donde Rosselló había convocado a una sesión especial para confirmar a Pedro Pierluisi, quien fue representante de la isla ante el congreso federal estadounidense, como su sucesor. Pero algunos legisladores del gobernante Partido Nuevo Progresista se sintieron ofendidos porque no fueron consultados sobre la nominación de Pierluisi y tenían otros planes.

Thomas Rivera Schatz, el poderoso presidente del Senado de Puerto Rico, que también aspira a la gobernación, declaró que Pierluisi no tenía los votos para lograr la confirmación como secretario de Estado, el cargo que lo ubicaría como el sucesor directo de Rosselló.

Pero en vez de rechazar su postulación, Rivera Schatz propuso que el lunes se celebrara la audiencia de confirmación de Pierluisi, tres días después de que la renuncia de Rosselló entre en vigor. En ese caso, la votación en el Senado podría efectuarse días después.

La propuesta de Rivera Schatz planteó dudas entre los legisladores sobre quién asumirá el cargo después de la renuncia de Rosselló y cuándo lo hará.

“¡Han secuestrado la democracia en Puerto Rico!”, dijo el senador Eduardo Bhatia, del opositor Partido Popular Democrático.

La Cámara de Representantes, que también debe confirmar el nombramiento, programó una audiencia para discutir la situación de Pierluisi el viernes por la mañana y se espera que en la tarde se produzca una votación sobre su nominación. Si Pierluisi no logra ganar esa votación, eso acabaría con su postulación, dijo Carlos J. Méndez Núñez, el presidente de la cámara.

“Si mañana no tiene los votos, no los tiene”, dijo. “Punto”.

Méndez Núñez dijo que no sabía cómo votaría su caucus. Anteriormente, el congresista Gabriel Rodríguez Aguiló, líder de la mayoría de la Cámara, dijo que varios legisladores del Partido Nuevo Progresista habían decidido apoyar a Pierluisi después de reunirse con él.

Pero aunque Pierluisi gane la votación de la Cámara de Representantes, si el Senado no actúa hasta el lunes, su confirmación —y la sucesión— quedaría en un limbo político a partir de las cinco de la tarde del viernes, que es cuando se hará efectiva la renuncia de Rosselló.

En ese escenario, hoy podría ser juramentada Wanda Vázquez, la secretaria de Justicia, tercera opción en la línea de sucesión. El jueves, la funcionaria escribió en Twitter que está lista para asumir sus deberes constitucionales, aunque ha dejado en claro que no le interesa ser gobernadora. Esta semana, la posibilidad de que ella asumiera el poder desencadenó nuevas protestas callejeras y muchos manifestantes exigieron su renuncia porque es muy cercana a Rosselló.

“Mi renuncia no está contemplada”, escribió Vázquez.

Lo que complica aún más las cosas es que Pierluisi también podría reclamar el cargo de gobernador, incluso sin ser confirmado por los legisladores, porque Rosselló lo juramentó como secretario de Estado el miércoles por la noche.

“Hay dos posibles interpretaciones con dos resultados diferentes”, dijo Efrén Rivera Ramos, profesor de derecho en la Universidad de Puerto Rico. “En ambos casos, la puerta se deja abierta para una posible demanda. Nadie imaginó que Rivera Schatz iba a hacer lo que hizo”.

La semana próxima podría ser muy confusa: si Vázquez fuera juramentada y luego se confirma a Pierluisi, no queda claro si él sería el secretario de Estado de Vázquez o si buscaría ser gobernador.

Rivera Schatz insistió en que el proceso fue ordenado, aunque reconoció que los críticos podrían llevar sus preocupaciones a la Corte Suprema de Puerto Rico antes de las cinco de la tarde de este viernes.

“No hay crisis constitucional”, dijo Rivera Schatz.

Sin embargo, el caos que se vivió en el Capitolio sugiere lo contrario. Los legisladores se marcharon mientras los reporteros les pedían explicaciones. Los opositores se quejaron de que el Partido Nuevo Progresista había prolongado la incertidumbre mientras sus líderes se enfrentaban por el poder dentro del partido.

“Esto fomenta la ansiedad y la desesperación de muchas personas”, dijo el senador José Antonio Vargas Vidot, un político independiente.

Los partidos políticos en Puerto Rico no coinciden perfectamente con los de todo el país. Están divididos sobre la situación de Puerto Rico: algunos respaldan la posibilidad de que se convierta en un estado federal de Estados Unidos, otros abogan por la independencia y existen organizaciones que apoyan la condición actual de estado libre asociado.

El drama alcanzó su punto máximo cuando Rivera Schatz tomó el micrófono en el Senado. Mientras denunciaba con enojo a Rosselló y a Pierluisi, este último ingresó al recinto creando una confrontación silenciosa desde el piso de abajo hasta la galería de arriba.

Las cámaras de televisión y los reporteros pululaban alrededor de Pierluisi, que estaba de pie. “Déjame escuchar”, decía y Rivera Schatz continuó su intervención.

Las estaciones de televisión y radio ofrecieron cobertura continua en vivo durante todo el día. Varios medios llevan el conteo de las horas que faltan para la renuncia de Rosselló.

Afuera del Capitolio, los manifestantes les exigían claridad a sus líderes. Algunos pedían un candidato diferente a Pierluisi, un abogado cuya firma, de la cual se retiró esta semana, trabaja para la impopular junta federal de supervisión que administra las finanzas de Puerto Rico. Otros dijeron que era aceptable.

“No voté por Pierluisi”, dijo Benjamín Ramos Román, un jubilado de San Sebastián que se refería a la candidatura de Pierluisi en 2016 cuando aspiró a la gobernación. “Pero creo que deberían nombrar un gobernador. Tenemos un serio problema constitucional. La gente está cansada. Quieren paz y tranquilidad”.