El hombre que entinta al Hombre Araña desde hace más de medio siglo

SAUGERTIES, Nueva York — Joe Sinnott dice que las telarañas ponen a prueba su paciencia, a pesar de que tiene más de 50 años dibujándolas para las historietas de uno de los superhéroes más famosos del mundo.

“Tienen que ser muy precisas y siempre tienen que ser iguales”, dijo. “Necesito tres días para hacer dos páginas”.

Sinnott, de 90 años, todavía le da vida a las aventuras narradas por Stan Lee, el cocreador del Hombre Araña. Es una labor continua que comenzó en 1950 cuando Sinnott comenzó a trabajar con Lee en lo que luego se convirtió en Marvel Comics. “Imagínate tener el mismo jefe durante 67 años”, dijo Sinnott y agregó que ambos deberían estar en el libro de los récords Guinness.

Con la pluma y el pincel, él mantiene al Hombre Araña columpiándose sobre Nueva York, elevándose de rascacielos en rascacielos, en una batalla sin tregua contra los supervillanos. “Consume tiempo poner todas esas líneas y la arañita en el pecho del Hombre Araña en un espacio tan pequeño”, dijo Sinnott.
Después de 41 años en Marvel, donde produjo miles de libros de cómics del Capitán América, el increíble Hulk y Los Cuatro Fantásticos, Sinnott decidió trabajar exclusivamente en la tira del cómic de los domingos del Hombre Araña, distribuida por King Features a periódicos de todo Estados Unidos. Stan Lee todavía escribe la trama.

El Hombre Araña debutó en 1962, cuando Peter Parker, un estudiante nerd, obtuvo superpoderes tras ser mordido por una araña radiactiva. Resulta que 55 años después, sus aventuras de combate contra el crimen todavía son populares. La más reciente versión fílmica, Spider-Man: De regreso a casa, protagonizada por el actor inglés Tom Holland, se estrenará el jueves.
Sinnott no está involucrado con la película, pero es uno de los mayores responsables de la longevidad y el legado del Hombre Araña. Para los admiradores, coleccionistas y colegas, Sinnott también es un héroe por la figura épica que crea con su trabajo.

“Sinnott es uno de los artistas más talentosos, capaces y confiables en el negocio de los cómics”, dijo Stan Lee, el exeditor de Marvel. “He tenido la gran fortuna de trabajar con él durante muchos años y no puedo alabar lo suficiente su talento y personalidad”.

Coleccionistas de todo el mundo le piden frecuentemente a Sinnott que les autografíe impresiones (prints), bocetos (sketches) y revistas de décadas pasadas, cuyo valor se incrementa de forma importante con su firma.

A pesar del reconocimiento, Sinnott prefiere su vida tranquila en la población de Hudson Valley donde siempre ha estado residenciado excepto cuando sirvió en la Armada de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y cuando estudiaba en la Cartoonists and Illustrators School —ahora School of Visual Arts— en Nueva York.

Crear la tira del cómic del Hombre Araña es una labor de equipo que atraviesa todo Estados Unidos. Empieza con Lee, cuya oficina está en Beverly Hills, California. Él le envía el guion a Alex Saviuk, un artista de Florida, para los bocetos. Después, el trabajo es enviado a Janice Chiang en Woodstock, Nueva York —a unos 16 kilómetros del estudio casero de Sinnott— quien escribe a mano las letras del diálogo en cada viñeta. “He puesto las letras a 69.000 páginas durante mi carrera, así que he visto mucho arte”, dijo Chiang. “El arte de Joe es tan limpio y fresco cada vez que lo ves. Él hace que el arte resalte”.

Cuando ella termina, la tira regresa a California para la aprobación de Stan Lee y entonces, a Sinnott, quien es como el ancla de un relevo de cuatro personas. Su trabajo es convertir los bocetos en arte de cómic terminado. “Tiene que ser entintado con un pincel y pluma en tinta china negra”, dijo Sinnott. “Lo llaman embellecimiento”.
innott afirma que un momento decisivo de su carrera fue cuando recibió una caja de lápices de colores como regalo de cumpleaños. “Ya dibujaba a los 3 años”, dijo Sinnott. “Me acabé esos crayones hasta que prácticamente se desvanecieron. Dibujé en bolsas de papel, aceras, en todo lo que podía”.

Él agregó: “Les digo a los alumnos en las escuelas que tienen que seguir dibujando, y que le pongan fecha a cada uno para que sepan que están mejorando. Tienen que seguir trabajando todo el tiempo”.

La infancia de Sinnott se desarrolló durante la Gran Depresión, él no podía esperar a leer los cómics en el piso de la sala. Historietas como Terry and the Pirates —su favorita— Jungle Jim y Flash Gordon le abrieron un mundo de aventuras y encendieron su imaginación y creatividad.

“Ser un niño en la década de los treinta era una fiesta”, dijo Sinnott. “Era tan emocionante. No podías esperar a ver esas cosas. No había televisión”.

Como un poeta o un músico de orquesta, Sinnott dice que su arte proviene del alma, lo que explica porque sigue trabajando. “De todas maneras estaría dibujando”, dijo. “Siempre estoy haciendo garabatos. Me gusta hacer feliz a la gente. Amo ver a un niño sonreír cuando le doy una impresión que firmé para él”.

Sus ilustraciones a mano son una rareza en la era digital. “Tal vez es un arte perdido, pero seguirá vigente dentro de 100 años”, dijo Sinnott. “Le estoy dejando algo a mis hijos. Amo los cómics viejos. De verdad, es como una película vieja que siempre está ahí”.

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