Vie. Nov 15th, 2019

El juicio al Chapo: Zambada habla de los sobornos al exsecretario de Seguridad Pública de México

Policías vigilan afuera de la Corte Federal de Distrito en Brooklyn, en donde Joaquín Guzmán Loera, el narcotraficante mexicano conocido como el Chapo, es juzgado. 

Un antiguo jefe de operaciones del Cártel de Sinaloa testificó el 20 de noviembre que había sobornado personalmente a uno de los funcionarios de más alto rango de las fuerzas de seguridad en México y que se había reunido con él dos veces en un restaurante. En cada reunión, le entregó un portafolio con, por lo menos, 3 millones de dólares en efectivo.

Presuntamente los sobornos se entregaron a Genaro García Luna, cabeza de la ofensiva militar contra los cárteles de la droga, la cual provocó miles de muertes durante el gobierno del presidente Felipe Calderón.

Jesús “el Rey” Zambada García ha pasado cuatro días confesando los secretos del cártel como testigo en el caso del gobierno federal de Estados Unidos contra Joaquín Guzmán Loera, el capo de la droga conocido como el Chapo; este martes testificó que subordinados del cártel, con bolsas de dinero, se reunían con altos funcionarios del sistema de justicia penal de México.

En 2005, cuando Zambada dijo que se hizo el primer pago, García Luna estaba a cargo de la Agencia Federal de Investigación (AFI), el equivalente al FBI. Al año siguiente, cuando lo acusaron de aceptar un segundo soborno, García Luna había aceptado el puesto de secretario de Seguridad Pública del país.

García Luna no pudo ser contactado para comentar al respecto. El Universal, un periódico mexicano, informó que él negó las acusaciones a través de un comunicado.

Además de testificar sobre pagos en efectivo a García Luna, Zambada le contó al jurado sobre otro soborno multimillonario que pagó en 2005. Según Zambada, lo recibió Gabriel Regino, un alto funcionario de seguridad que había formado parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el ahora presidente electo de México, cuando este fue jefe de Gobierno de Ciudad de México.

Los abogados de Guzmán obtuvieron el testimonio de los sobornos durante el contrainterrogatorio como parte de su esfuerzo para convencer a los miembros del jurado de que Guzmán fue víctima de una conspiración que involucra a altos funcionarios del gobierno de México y a agentes estadounidenses antidrogas.

Aunque hasta este momento Jesús Zambada García ha sido una pieza clave en las acusaciones contra Guzmán, su hermano, Ismael Zambada García, quien según la defensa ordenó el pago de los sobornos, ha sido fundamental para la estrategia de la defensa.

Ismael Zambada, conocido como el Mayo, fue durante mucho tiempo el socio de Guzmán en el Cártel de Sinaloa. La defensa del Chapo afirma que fue Zambada quien controlaba el cártel y que durante años le tendió una trampa a Guzmán con la ayuda de agentes estadounidenses antidrogas y políticos mexicanos corruptos, incluidos dos presidentes del país.

En el tribunal el martes, un abogado de la defensa intentó hacer que Zambada proporcionara más información sobre los vínculos entre López Obrador y el funcionario de seguridad. Los fiscales federales de inmediato objetaron y el juez Brian Cogan prohibió las preguntas al respecto.

Todo esto ocurrió mientras la audiencia del tribunal esperaba que Zambada testificara sobre haberle pagado a un presidente mexicano. Esa expectativa comenzó la semana pasada, después de que unos periodistas vieron una transcripción de una conversación privada que sostuvo el juez Cogan con los fiscales y los abogados de la defensa.

En ese momento, la defensa reveló un posible escándalo: Zambada les dijo a las autoridades que había sobornado “al presidente en funciones de México” con por lo menos 6 millones de dólares. La defensa pidió permiso para revelar esa información en la audiencia pública.

No obstante, horas antes de que Zambada se presentara a su último día de testimonio, el gobierno ingresó una moción sellada “para limitar el interrogatorio de la defensa”. La moción secreta detonó otra prolongada conversación sin la presencia de los miembros del jurado el martes por la tarde, y la transcripción de este intercambio también quedó en secreto.

No fue sino hasta después de que terminó la conversación privada que el juez Cogan reveló algunos detalles de lo que sucedía en privado. Desde el tribunal, anunció que limitaría las preguntas que los abogados de Guzmán podían hacerle a Zambada.

Dijo que el valor de la información que podría revelarse con un contrainterrogatorio más extenso no superaba la prioridad de “proteger a individuos y entidades que no son parte de este caso y quedarían avergonzados”.

No quedó claro quiénes serían esas personas o entidades. Sin embargo, cuando Zambada subió al estrado de nuevo para terminar su testimonio, a los abogados de Guzmán solo les permitieron hacer preguntas imprecisas sobre los sobornos a presidentes. William Purpura, uno de los abogados de Guzmán le preguntó a Zambada, por ejemplo, si “sobornaría al presidente de México” de poder hacerlo.

“Quizá”, respondió Zambada.

Se espera que el gobierno presente a otros quince testigos colaboradores que, como Zambada, ofrecerán una perspectiva de primera mano sobre las actividades de Guzmán y el cártel. Mientras tanto, es probable que la defensa siga argumentando que Ismael Zambada es la verdadera mente maestra detrás de la organización y continúe presionando a los testigos para que hablen sobre la magnitud de la corrupción en el gobierno de México. Sin embargo, el juez Cogan ha dejado claro que impondrá límites al alcance de las preguntas.