Escenario

* PRI, sigue el letargo
Luego de la tremenda paliza del 5 de junio, el PRI y los priistas veracruzanos siguen dos meses después sin mostrar una reacción valedera, firme, enérgica, que los saque del marasmo. Todos han asumido un bajo, muy bajo perfil, tras la derrota histórica que les aplicó el pueblo veracruzano en respuesta a los que hicieron mal las cosas.
Algunos de ellos se formulan interrogantes, aunque demasiado tarde. Interrogantes que tienen que ver con cuándo y cómo fue que el Revolucionario Institucional perdió el piso y se alejó sustancialmente de la sociedad, del grueso de votantes que durante décadas mantuvieron al PRI en el poder estatal.
Dónde quedaron aquellos priistas que si bien no eran santos, sí mantenían cierto pudor, cierta decencia a la hora de ejercer el poder. Sabían escuchar a la gente, la crítica periodística, las quejas y demandas sociales. Reaccionaban positivamente cuando había situaciones que señalaban a corruptos, a ladrones del erario.
Pero un mal día, en algún momento, se empoderaron la soberbia, la prepotencia y la pillería. La corrupción y la impunidad sentaron sus reales, creciendo cada día más hasta hacer insensibles a los hombres encumbrados en la política. Insensibles a todo, al dolor de los ancianos, de los enfermos, de los miserables, etcétera, etcétera.
Las consecuencias de sus actos, ya las vieron muchos de ellos el pasado 5 de junio. La gente se las hizo patentes en las urnas electorales. Fue la respuesta a gobiernos sin credibilidad, dedicados a enriquecer a sus integrantes y alejados de los problemas sociales. Fue la respuesta de una ciudadanía harta de ese deterioro ético en sus gobernantes.
Los priistas han llegado así a la hora de decidir si quieren y pueden revertir esta inercia imperante en sus gobiernos durante los años recientes. Se encuentran ante la encrucijada de echar fuera de sus filas a quienes han llevado al PRI a una de sus peores épocas o dejarlos que terminen de sepultarlo.
Hay corrientes de priistas de viejo y nuevo cuño, que saben muy bien lo que hay que hacer para darle mejor rumbo al PRI. Pero nadie asoma la cabeza. Permanecen aletargados, en la lona, donde quedaron desde el 5 de junio.
DUARTE NO ENTREGARIA ESTAFETA
Ayer, Flavino Ríos Alvarado secundó la posibilidad de que el gobernador Javier Duarte no asista al acto de toma de posesión de Miguel Angel Yunes Linares. Dice el secretario de gobierno que no pasará nada si el mandatario saliente no acude al Congreso a entregarle la estafeta a su relevo.
En efecto, no pasará nada, salvo un rompimiento más al orden institucional, que no es de menor importancia, pues se trata del máximo cargo político estatal.
Y habría que reflexionar en las causas de una posible ausencia de Duarte de Ochoa, causas que no encuentran justificación en situaciones de Estado, sino derivadas de escenarios personalizados que nada tienen que ver con la vida institucional de Veracruz.
LO QUE FALTABA
No menos que dramático el anuncio hecho por Jesús Valencia Morales, coordinador de la SIOP en la sierra de Zongolica, quien abiertamente declaró que ni esa dependencia ni la Secretaría de Protección Civil tienen dinero para atender a los damnificaos por la tormenta tropical Earl.
Expresó el funcionario que la SIOP carece de recursos para movilizar maquinaria y, por ende, abocarse a limpiar las vías de comunicación que están dañadas, amén de que parte de esa maquinaria está descompuesta, inservible, sin llantas y sin combustible.
Estamos, una vez más, ante una situación de desgracia que los veracruzanos no merecemos, gracias al desfalco supermillonario de quienes durante los años recientes en vez de gobernar y bien administrar el presupuesto, se dedicaron a sustraerlo para su provecho personal.
GOBIERNO FEDERAL SÍ ATIENDE
La que sí puso manos a la obra de cara a los apuros que enfrentan los damnificados veracruzanos, es Anilú Ingram, delegada federal de la Sedesol, quien se ha apersonado en los sitios donde hay daños y establecido diálogo con los perjudicados para conocer sus necesidades apremiantes y gestionar lo correspondiente para darles atención.
Por ejemplo en Coscomatepec hicieron acto de presencia junto con Anilú, Pedro Yunes Choperena, delegado de la Sedatu; Humberto Pérez Pardavé, gerente estatal de Diconsa; y Miguel Melchor, encagado de Prospera, entre otros funcionarios federales.
De los anuncios hechos por Anilú, destaca que está garantizado el abasto alimentario y que va en marcha el programa de empleo temporal para beneficiar a más de 400 familias de la zona.
Ayer, en Huayacocotla, estuvieron, además de los ya citados, enviados de las oficinas centrales de SEDESOL, Arturo Tellez y de SEDATU Carlos Medina; junto con representantes de la Delegación de SEGOB, la Gerencia de DICONSA, Policía Estatal a través del Plan Tajín, Ejército con Plan DN III, Protección Civil Estatal, CFE, SCT, CDI y CONAFORT; todos ellos en reunión con el alcalde Fernando García Castillo con el fin de estableces las estrategias y actividades que se implementarán en la zona para las familias afectadas.
NUMERALIA
1.- Ojalá el fiscal Luis Angel Bravo mostrara la misma eficiencia que aplicó en la denuncia contra Miguel Angel Yunes Linares, para esclarecer tantos casos sumidos en la impunidad, como los de cientos de personas desaparecidas. Así estaría sirviendo realmente a Veracruz.
2.- Lo declarado por Antonio Gómez Pelegrín, titular de Sefiplan, respecto a que la PGR ya le solicitó información sobre cuentas públicas de años anteriores, hace ver que el tema de las investigaciones en torno a las denuncias presentadas por la Auditoría Superior de la Federación, va caminando. La interrogante sigue siendo ¿hasta dónde?
3.- Lo que faltaba: en Coatzacoalcos la ciudadanía tendrá que seguir a merced de la creciente delincuencia, porque la Gendarmería Nacional no llegará –como se había anunciado- por falta de elementos disponibles.
4.- Muy seguro se notó ayer el gobernador Javier Duarte en una entrevista que le hizo Ciro Gómez Leyva. Nada debe, nada teme, afirmó. Goza del respaldo de Enrique Peña Nieto, sostuvo. Una frialdad del mandatario que da escalofríos a los veracruzanos que vemos y sabemos cómo deja en ruinas al Estado. ¿Quién podría sentirse orgulloso de ello? Sólo Javier Duarte. Nunca vió ni ve nada.
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