Esta empresa de diamantes sabe que los compromisos no son para siempre

Una trabajadora de Alrosa revisa los diamantes bajo una iluminación especial en un centro en Mirni, Rusia.

 Rusia – Muchos compradores ahora exigen saber dónde se cosecha su café, dónde se confeccionó su ropa y dónde se ensamblaron sus teléfonos. La minera de diamantes más grande del mundo apuesta a que los clientes también querrán saber dónde se excavan las piedras de sus anillos de compromiso.

Alrosa, la empresa minera, está poniendo en marcha una campaña para contar la historia de los viajes de sus diamantes desde la profundidad de las minas hasta las manos de las parejas comprometidas de todo el mundo. ¿Su único obstáculo? Los diamantes provienen de una Rusia enemistada con varios otros países.

La empresa no es una marca conocida. De hecho, es probable que la mayoría de las personas que compran un anillo de diamantes en una joyería jamás hayan escuchado hablar de ella.

 Parte del proceso de producción 

Alrosa es una fuerza dominante en la industria minera y ahora busca aumentar sus ventas en Estados Unidos, el mercado joyero más grande del mundo. Pero con Moscú y Washington en conflicto constante, no queda claro si los esfuerzos de la empresa controlada por el gobierno ruso rendirán frutos con los clientes estadounidenses.

La tensión entre ambos países ha empeorado en los últimos años. Los dos se encuentran en bandos opuestos de las guerras en Ucrania y Siria. Un fiscal especial investiga la aparente intervención rusa en el proceso electoral estadounidense, en presunto apoyo al presidente Donald Trump. Estados Unidos ha impuesto sanciones a empresas petroleras, metalúrgicas y bancarias rusas (hasta ahora los diamantes rusos han salido indemnes).

“El clima actual está en contra suya”, dijo David Ferguson, un analista de ventas al menudeo de Renaissance Capital, un banco de inversiones en Moscú, respecto a Alrosa. “Rusia, como marca, en este momento en específico, no tiene mucha fuerza en el extranjero”.

Los mineros sacan cada día sacan decenas de toneladas de menas con algunos diamantes preciosos.
La mina a cielo abierto
Por razones geológicas, los diamantes de Alrosa tienen colores más variados que los diamantes de África.

De acuerdo con funcionarios de Alrosa, promover el origen ruso de sus joyas acabará con las preocupaciones de algunos de que su anillo tenga un diamante proveniente de alguna guerra en África. El programa de certificación desarrollado para evitar la venta de los llamados diamantes de sangre ha caído en descrédito en años recientes.

Por motivos geológicos, los diamantes de Alrosa tienen una gama de colores más amplia que la de los diamantes de minas africanas. Además, de acuerdo con los funcionarios, asociar los diamantes con Rusia evoca romance, música clásica y ballet, no política.

“De la mina al mercado es algo que está cobrando popularidad”, comentó Sergei S. Ivanov, director ejecutivo de Alrosa. “Nuestros clientes en todo el mundo son cultos. Con frecuencia, cuando visitan una joyería, preguntan por la procedencia del diamante”.

Trabajadores toman un helicóptero hacia la mina 
La mina Nyurbinsky está en Yakutia, región al noreste de Rusia que es cinco veces el tamaño de Francia pero con una escasa población de un millón de personas.

Con los diamantes de Alrosa, la respuesta es la poco poblada región de Yakutia: un área que tiene cinco veces la extensión de Francia, pero con una población de solo un millón de habitantes. Aquí, las minas de la empresa se hunden en la tierra en medio de un nevado bosque de abedules, destellante y prístino.

La mina a cielo abierto Nyurbinsky desciende en espiral aproximadamente trescientos metros rodeando un núcleo de mineral llamado tubo de kimberlita. Los mineros tallan la roca metódicamente, al tiempo que inmensos camiones amarillos suben trabajosamente los caminos que circundan el foso y transportan decenas de toneladas de mineral que esconden en su interior unos cuantos diamantes preciosos.

Luego, las plantas procesadoras en las cercanías trituran el mineral hasta convertirlo en pequeñas piedras que se colocan en tanques de unos treinta metros de altura llenos de un líquido espeso hecho de una aleación de hierro en polvo y silicón suspendida en agua. En este líquido, los diamantes flotan y la roca se hunde. El año pasado en Nueva York, Alrosa expuso una colección de diamantes de lujo cortados de una sola piedra de 179 quilates descubierta en Nyurbinsky.

Diamantes de Alrosa en muestra
Diamantes vistos bajo un microscopios

Alrosa ha estado excavando en la zona durante más de sesenta años. Unos geólogos soviéticos descubrieron una veta principal en lo profundo de la tierra salvaje siberiana y poco tiempo después se fundó la empresa, en 1957.

En la actualidad, Alrosa, que es propiedad en su mayoría del gobierno federal ruso y del gobierno local, genera aproximadamente el 28 por ciento de la producción total de diamantes en el mundo, de acuerdo con las mediciones por peso. El año pasado, tuvo ganancias de 1300 millones de dólares por 4600 millones de dólares en ventas.

Pero, en general, el valor de los diamantes ha aumentado con mayor lentitud que el de otros productos y metales de lujo como el oro. De ahí la necesidad de un nuevo impulso en mercadotecnia.

Una estatua de Lenin en la plaza central de Mirni. La mayoría de Alrosa es de propiedad estatal.
Un mosaico de temática soviética. Los geólogos soviéticos descubrieron el acervo de diamantes en la región siberiana hace más de sesenta años.

Alrosa explora nuevos métodos para rastrear el origen de cada diamante, lo que posibilitaría conocer las historias de todas sus gemas, algo que se había reservado únicamente para las piedras más grandes que se comercializaban por medio de subastas. Si se hace lo mismo con diamantes de menor tamaño, el comprador podrá identificar la mina de donde se extrajo la gema o incluso el minero específico que la desenterró.

Grupos de sondeo de una asociación de la industria del diamante demostraron que “un diamante es para siempre” —la frase publicitaria de una campaña lanzada hace tiempo por el gigante de los diamantes De Beers, la segunda minera más grande del mundo— es quizá el eslogan más famoso del sector. Pero muchos compradores veinteañeros no están interesados en el compromiso eterno que esto implica.

En lugar de eso, les atrae la idea de que los diamantes representen autenticidad. El resultado fue un nuevo eslogan, presentado el año pasado por Alrosa y otras empresas mineras de diamantes: “Lo real es escaso. Un diamante es real”.

“El valor de los diamantes es la emoción”, dijo Charles Wyndham, un exvaluador de De Beers y fundador de Polished Prices, una empresa que monitorea el mercado de ventas al mayoreo de diamantes. La meta es “ofrecer una pequeña historia, y a la gente le gustan las historias”.

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