Lun. Jun 17th, 2019

La lista secreta en los aeropuertos de Estados Unidos

Una empleada de la Administración de Seguridad en el Transporte inspeccionaba el año pasado los documentos de los viajeros en el aeropuerto Ronald Reagan Washington en Arlington, Virginia.

WASHINGTON — La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) ha creado una nueva lista secreta de vigilancia para monitorear a personas que podrían clasificarse como amenazas potenciales en puntos de control en los aeropuertos simplemente porque se quitaron de encima las manos de los agentes de seguridad o se comportaron de manera indisciplinada.

Una disposición de cinco páginas que obtuvo The New York Times señala que los actos que plantean un peligro físico para los agentes de seguridad —u otros tipos de contacto que la agencia describe como “ofensivos y sin justificación legal”— pueden hacer que un viajero aparezca en la lista de vigilancia que fue creada en febrero y también se conoce como “Lista 95”.

“No es necesario que se haya intentado lastimar o causar dolor físico a una persona ni tampoco una lesión real”, de acuerdo con la disposición que emitió en marzo Darby LaJoye, el administrador adjunto de la agencia en materia de operaciones de seguridad.

De acuerdo con la disposición, la gente que merodee de manera sospechosa cerca de los puntos de control de seguridad podría acabar en la lista de vigilancia, así como quienes pongan lo que el documento describió vagamente como “obstáculos a las revisiones seguras y efectivas”.

La lista de vigilancia por sí sola no puede usarse para evitar que determinados pasajeros aborden vuelos ni puede incitar revisiones adicionales en puntos de control de seguridad, de acuerdo con el documento. Esto ha planteado preguntas acerca de si la medida tiene un propósito legítimo de seguridad, y ha aumentado las preocupaciones por las libertades civiles ante la vigilancia gubernamental adicional.

“Si se me está haciendo tarde, estoy teniendo un mal día y soy grosero con los agentes, ¿me pondrán en la lista?”, preguntó Fred Burton, el director de seguridad en Stratfor, una empresa global de inteligencia en Austin, Texas.

“La conclusión es, en el mundo posterior al 11 de Septiembre, ¿en verdad necesitamos otra lista de vigilancia, sobre todo una de TSA, que ni siquiera es una agencia de inteligencia?”, dijo Burton, un exdirector adjunto de contraterrorismo en el Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado.

Los legisladores exigieron más información acerca de la lista de vigilancia —que no se había revelado antes— y sugirieron que la agencia notifique a las personas que han sido agregadas a la misma.

“La TSA tiene un trabajo importante y quiero que los agentes de la TSA estén seguros y a salvo”, dijo la representante Bonnie Watson Coleman, demócrata de Nueva Jersey, durante una audiencia del subcomité de seguridad nacional de la cámara. “Lo que no quiero —lo que creo que ningún estadounidense quiere— es una excusa para una categorización injusta y secreta que ni siquiera le dé la oportunidad a la gente de impugnar el hecho de que su nombre aparezca en una lista”.

Hasta ahora, se han puesto en la lista de vigilancia los nombres de menos de cincuenta personas, dijo Kelly Wheaton, una consejera principal adjunta.

No obstante, dos agentes gubernamentales de seguridad más que conocen la lista de vigilancia y la describieron con la condición de conservar su anonimato, pues no tienen autorización para hablar al respecto, dijeron que el número de nombres en la lista podría ser mucho más alto, pues se añaden viajeros a diario.

Los lineamientos prohíben la categorización a partir de raza, religión o género, y dijeron que esas categorías no podían usarse como motivo único para incluir a un pasajero en la lista de vigilancia. Sin embargo, la disposición que obtuvo The New York Times señala que ese tipo de factores podrían usarse cuando sean relevantes y tengan relación con inteligencia específica.

Wheaton dijo que la nueva lista tiene como propósito proteger a los agentes de seguridad de viajeros que se han mostrado indisciplinados en los puntos de control en los aeropuertos o cerca de ellos. Dijo que los agentes fueron atacados 34 veces el año pasado, un aumento en contraste con 2016, cuando la cifra fue de 26.

Matthew F. Leas, un portavoz de TSA, dijo mediante un correo electrónico que la agencia “quiere asegurarse de que se implementen salvaguardias para proteger a los Agentes de Seguridad en el Transporte (TSO) y otros de cualquier individuo que haya exhibido antes comportamiento agresivo o desestabilizador en un punto de control de vigilancia y tenga un vuelo programado”.

El gobierno estadounidense ya tiene muchas listas de vigilancia.

La más conocida, la del FBI, es una gran base de datos con los nombres de más de un millón de personas —entre ellas decenas de miles de ciudadanos estadounidenses o residentes legales— que se sabe o se sospecha que son terroristas. Los funcionarios dependen de esa base de datos para recopilar la lista de exclusión aérea que se ha criticado por las confusiones de identidad que han impedido volar a algunos viajeros, entre ellos políticos prominentes, celebridades y niños pequeños.

El Servicio Secreto tiene una lista de vigilancia para gente que representa una amenaza potencial a funcionarios o edificios de gobierno. Revela públicamente los tipos de información que reúne en la base de datos, pero no los nombres que están en ellas.

Sin embargo, la nueva base de datos de la TSA, de acuerdo con gente que la conoce, incluye a viajeros que simplemente tuvieron un altercado verbal con agentes de seguridad o se han comportado de maneras que, según la agencia, interfirieron con el proceso de revisión.

Los directores de seguridad federal, los principales agentes de seguridad de la TSA en los aeropuertos y los supervisores de alto rango de los Agentes Federales Aéreos pueden nominar a individuos para que estén en la lista de vigilancia. Solo el administrador de la TSA, su adjunto y los dos agentes principales de la Oficina de Inteligencia y Análisis de la agencia pueden añadir o eliminar gente de la base de datos.

La disposición que obtuvo el Times no especifica cómo una persona puede apelar su inclusión en la lista.