Las voces femeninas del rap de Oaxaca

Diversas artistas empiezan a abrirse camino dentro del mundo del hip hop y el rap en ese estado del suroeste mexicano. Conoce a algunas de las raperas que luchan contra la desigualdad y el machismo.

“Esta es quien soy”, cantó Gloriel “Doma” Villalobos, de 26 años, al formar un círculo con otras cuatro raperas en Oaxaca México. En una bocina sonaba un ritmo instrumental mientras las mujeres rapeaban por turnos.

Un grupo muy unido de mujeres repite esta escena casi cada mes en la plaza principal. Ellas usan el rap como una manera de llamar la atención a problemas como la pobreza, la desigualdad de género y la privación de derechos a las comunidades indígenas.

“Usamos el hip-hop como un medio para hablar de las injusticias que enfrentamos al crecer”, dijo Mare, una de las raperas más conocidas en Oaxaca. Dice que usa su música para que la gente ponga atención a las comunidades indígenas en todo el estado, al suroeste de México, porque históricamente no han tenido acceso a los servicios sociales públicos que les corresponden.

“A veces los hombres se ponen agresivos con nosotras”, dijo Leslie Reyes, la única rapera que tiene contrato con Bear House Company, una disquera local, después de una sesión de práctica antes de la actuación en el zócalo de la zona. “Como no nos sentíamos aceptadas, creamos nuestros propios espacios, como este”.

El entorno del rap en Oaxaca ha sido dominado por los hombres desde que se estableció, a principios de la década de 1990, con la influencia de artistas estadounidenses como Tupac Shakur, Ice Cube y muchos otros. La música hip-hop estadounidense terminó por abrirse camino en Oaxaca a través del intercambio de discos compactos y cintas entre familiares que viajaban a California, donde se encuentra la colonia oaxaqueña más grande fuera de México.

Sin embargo, puesto que el entorno del rap estadounidense —en ese entonces y ahora— a menudo se mostraba hostil hacia las mujeres, sucedió lo mismo con el mundo del rap en Oaxaca.

A medida que plataformas musicales como Soundcloud y YouTube se han vuelto más accesibles, el entorno local del hip-hop ha crecido. Estas mujeres quieren formar parte del cambio en esa escena musical.

Mare Advertencia Lirika, 31 años

 Mare, al centro, con su madre, su hermana y su abuela 

Los raps de Mare son una oda a las mujeres que la han influenciado. La rapera se identifica como zapoteca, comunidad indígena originaria de Oaxaca, y dice que su madre, su abuela y su bisabuela han tenido un gran impacto en su música y su vida.

Aunque la música y el arte han sido un pilar de la cultura oaxaqueña durante generaciones, exponerse al hip-hop cuando tenía 12 años le posibilitó desarrollar una voz con la cual cuestionar los sistemas patriarcales de poder y quejarse de las injusticias hacia la comunidad indígena.

Cuando tenía 16, comenzó a rapear como una de dos mujeres en un grupo de siete llamado Oaxside Connection. El nombre se inspiró en Westside Connection, una banda de Los Ángeles de mediados de los años noventa compuesta por Ice Cube, Mack 10 y W.C. Después formó un trío femenino llamado Advertencia Lirika.

Aunque escuchaba el rap estadounidense, lo sentía lejano por las diferencias de idioma.

“Venía de un contexto completamente distinto”, dijo Mare, quien creció escuchando el género musical de banda y la música oaxaqueña tradicional.

En cuanto conoció los sonidos de grupos de rap mexicanos como Black G y los Northsiders, se integró por completo al mundo del rap oaxaqueño. Es la única rapera del estado que se ha presentado en toda la región y en Estados Unidos, Suramérica y Europa. Su calendario de viajes incluye presentaciones en todo México y ahora puede mantenerse exclusivamente gracias a su trabajo en la música.

“Casi toda la gente cree que las mujeres no son compatibles con el rap y que estamos perdiendo nuestro tiempo”, dijo mientras se tomaba un descanso durante la grabación de una canción en Bear House Company. “Tenemos que seguir haciendo presentaciones porque nos inspira ver a otras mujeres raperas, y para demostrarle a la gente que nosotras también podemos”.

Cynthia “Eriz” Pombo, 21 años

Cuando Cynthia Pombo graba y practica en su habitación, su hija, de 4 años, suele sentarse en la cama a su lado para escuchar con atención cada palabra que recita su madre.

“Cuando nació mi hija, se me dificultó mucho la vida porque era una madre adolescente”, comentó. “Sin embargo, ella me inspira a escribir desde el fondo de mi corazón porque es una de mis mejores razones para sonreír todos los días”.

 Cynthia Pombo, de 21 años y apodada Eriz, rapea mientras su hija la observa.

Actualmente trabaja en un estudio fotográfico y se inscribirá en la facultad de Medicina este otoño. Su mayor influencia ha sido su hermano mayor, que fue parte de un grupo de break dance en Monte Albán, que está a quince minutos del centro de la ciudad.

Pombo escribía poesía para intentar paliar su depresión y sus amigos le dijeron que convirtiera su poesía en rap hace casi un año. “Transformar la poesía en rap me ha ayudado a sentir paz”, comentó. Ahora se hace llamar Eriz, inspirada en la diosa griega Eris.

Tenía 19 años la primera vez que rapeó en la fiesta de una amiga. Había casi treinta hombres y solo dos mujeres en el lugar. Recuerda que se tapó la cara con el celular para poder recitar las palabras correctamente y que, cuando levantó la vista, vio que ningún hombre estaba poniéndole atención.

“En ese momento supe que no sería fácil ser rapera”, dijo. “Y que tenía que encontrar una manera de ser fuerte porque así iba a ser durante el resto de mi carrera”.

Aunque su hermano mayor apoyó totalmente su decisión de volverse rapera, el resto de su familia no lo hizo. “Creían que el rap era un mundo de drogas o violencia, algo que piensa la mayoría de la gente en Oaxaca”, señaló Cynthia.

Su familia cambió de opinión cuando se dieron cuenta de que, en vez de rapear sobre la violencia, estaba rapeando sobre lo difícil que es ser madre soltera y sobre el amor.

Gloriel “Doma” Villalobos, 26 años

Gloriel Villalobos, de 26 años y quien se hace llamar Doma, gesticula mientras rapea.

Usar el rap como medio para abordar problemas sociales como el patriarcado y el machismo es importante para Gloriel Villalobos. Es activista de temas como la justicia social y organiza talleres de rap en todo el estado. Según Gloriel, la música rap que pretende concientizar logra sobreponerse a otros géneros populares como los narcocorridos, un subgénero que a menudo ensalza la violencia y el maltrato a las mujeres.

“Para mí es muy importante trabajar con mujeres que no tengan manera de expresarse en sus casas y sus comunidades”, dijo Gloriel. Desde el año pasado, se declaró un estado de “alerta máxima” en el estado de Oaxaca después del feminicidio de siete mujeres en una semana. Es una tendencia de violencia de género que también va en aumento en otros países latinoamericanos, de acuerdo con un informe emitido por el Instituto Wanda Taddei de Argentina.

La carrera de Gloriel, o Doma, ha crecido gracias a sus campañas en redes sociales, como Instagram y Soundcloud, un sitio que a menudo utiliza para promover su música. Actualmente está terminando un álbum en el que también participan otras mujeres que aparecen en este artículo.

Después de concluir sus estudios en Artes Plásticas y Visuales en una universidad local, se ha comprometido con tener una carrera musical de tiempo completo y, como Mare Advertencia Lirika, su amiga, espera usar su imagen como herramienta para el cambio.

“Intento luchar contra el patriarcado a través del rap porque a veces parece que es la única manera”, comentó. “El trabajo que realizo en estas comunidades es más importante que la fama, los me gusta o hacer videos musicales”.

Yadira Cruz García, 22 años

“Cuando estoy rapeando me transporto a otro mundo”, dijo Yadira Cruz García, madre de dos.

Cruz García es la única mujer de un grupo de rap llamado Cascos Calle 7 y también es cocinera de medio tiempo. Comenzó a cantar a los 5 años con su padre, que tocaba la guitarra en una iglesia adventista local aunque empezó a rapear hace apenas cinco años. Su familia, que apoyaba sus presentaciones en la iglesia, no hizo lo mismo cuando anunció su decisión de rapear porque creían que el género solo se trataba de asesinatos y violencia.

Yadira Cruz García, de 22 años, durante la grabación de una canción 

No obstante, sus letras no van por ahí. En la canción “Busca Colores”, por ejemplo, rapea: “Siento que el aire toca tu cuerpo, es un motivo y un nuevo comienzo, revivir todo lo que murió entre nosotros para que tu alma brille con fuerza de nuevo”.

Espera poder cambiar la opinión de su familia sobre el rap y también piensa en la manera en que la música afectará a sus dos hijas pequeñas. “Es difícil asistir a eventos con mis hijas, así que debo estar consciente de los temas sobre los que rapeo y asegurarme de que las canciones no las afecten”, comentó.

Leslie “Frizz” Reyes, 22 años

 Leslie Reyes, alias Frizz, de 22 años, en su casa en Oaxaca, México 

Este año, Reyes sufrió un accidente casi mortal en una motocicleta, por lo que estuvo hospitalizada diez días e incapacitada durante casi tres meses.

“El accidente me hizo ver mi vida de manera distinta”, dijo. “En cuanto salí del hospital, comencé a escribir más y más”.

Conoció el hip-hop gracias a un tío que vivía en Estados Unidos y le trajo un álbum una vez que visitó Oaxaca. A los 17, Frizz comenzó a rapear en un evento local alternativo de batallas de rap y se inspiró en uno de sus raperos estadounidenses favoritos: Eminem.

Actualmente, Reyes es la única mujer de Bear House Company. Cuando termina de trabajar en la tienda de la esquina del vecindario de sus padres, pasa tiempo grabando canciones con su grupo, aproximadamente cinco veces a la semana.

“El rap nos ha salvado a muchas y necesitamos que la gente lo sepa”, concluyó.

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