Los objetos que quedaron del Titanic cambiarán de dueño

El Titanic partiendo en el viaje inaugural que terminó en tragedia en 1912

Algunas de las personas más ricas del mundo lo perdieron todo cuando el Titanic se hundió. Ahora un consorcio de inversionistas de riesgo con una fortuna recién adquirida planea obtener ganancias de artefactos de inicios del siglo XX que los curadores tenían la esperanza de reclamar.

Tres fondos de alto riesgo se unieron para realizar una oferta por 19,5 millones de dólares para comprar los tesoros alguna vez perdidos del trasatlántico; frustraron así el intento de un grupo de museos británicos respaldados por la Sociedad National Geographic y James Cameron, quien dirigió la película Titanic de 1997, que solo pudieron reunir 19,2 millones y retiraron su oferta este mes.

Los nuevos dueños —Apollo Global Management, Alta Fundamental Advisers y PacBridge Capital Partners— dijeron que mantendrían la colección intacta como un atractivo turístico, pero declinaron hacer más comentarios.

El recorrido de las piezas es evocador, sobrio y fascinante.

Los 5500 objetos recuperados de más de 3 kilómetros debajo de la superficie en aguas internacionales cerca de la costa de Terranova, en Canadá, son remanentes de la era dorada: un bombín, los crujientes pliegues de piel de una alguna vez suntuosa bolsa Gladstone, así como las oscuras y finas curvas de un ángel de bronce que adornó el poste de una escalera.

Los objetos son “cápsulas del tiempo que te llevan de regreso a 1912”, dijo Kevin Fewster, director de Royal Museums Greenwich, que era parte del grupo de museos que presentó una oferta. “Es esta sección completa de humanidad y sociedad”.

Una puerta a primera clase

 Esta puerta de acero fue montada en el casco del Titanic

Los pasajeros de primera clase abordaron a través de esta puerta de acero, la cual fue recuperada en 1998. Después de cruzar su umbral, los pasajeros tomarían elevadores a pisos más altos, en donde podían mover las manos para despedirse de las personas en el muelle ubicado más abajo.

“Los pasajeros de primera clase tenían su propia entrada”, dijo Eric Kentley, autor de Discover the Titanic, quien participó en una expedición al naufragio en 1994. “La clase es una gran parte de la historia del Titanic”.

La embarcación era un microcosmos de la estructura de clases eduardiana, dijo Paul Burns, un miembro del consejo en la Sociedad Histórica del Titanic.

“Era un trasatlántico y una embarcación de inmigración”, explicó. “Entre los pasajeros de tercera clase e incluso de segunda clase había personas que estaban corriendo un riesgo y mudando a sus familias completas a Estados Unidos en busca de una mejor oportunidad”.

Piezas como esta puerta han ayudado a contar la historia del Titanic, una tragedia que ha cautivado a arqueólogos, historiadores, ingenieros, expertos marítimos y a muchos otros durante más de un siglo.

El botín del Titanic ha estado disponible desde junio de 2016, cuando Premier Exhibitions, una compañía promotora de Atlanta, se declaró en bancarrota y buscó vender sus atracciones turísticas, incluido el acervo del Titanic.

Los museos que intentaron hacer ofertas, incluidos Royal Museums Greenwich, National Museums Northern Ireland y Titanic Belfast, ya tienen algunos artefactos en sus colecciones.

Downton Abbey en el mar’

 Este bombín, sin la protección de una bolsa de piel o de un baúl, fue recuperado del sitio del naufragio en 1993. Los listones son de grogén. 

Inventado a mediados del siglo XIX como un sombrero de caza para la aristocracia inglesa, el bombín a la larga se volvió parte del uniforme de los empresarios citadinos.

 Sobrevivientes del Titanic poco después de su regreso a los muelles de Liverpool, Inglaterra.CreditTopical Press Agency, 

Mientras que los más ricos tal vez usaban sombreros de copa y los trabajadores usaban gorras planas, era “algo muy elegante” que los hombres usaran un bombín en esa época, dijo William Blair, el director de colecciones de National Museums Northern Ireland.

“Una gran parte de esa colección, habla sobre la idea de un Downton Abbey en el mar”, dijo. “Es estratificación social”.

Vidas jóvenes perdidas

Muchos niños jugaron a las canicas para pasar el tiempo a bordo. 

Solo 60 de los 113 niños a bordo del Titanic sobrevivieron, y estas canicas de cerámica son los objetos más pequeños recuperados del naufragio. La mayoría de los niños que murieron ahí estaban en tercera clase.

Las personas en tercera clase, que fueron segregadas porque tenían que ser revisados por funcionarios de inmigración cuando llegaran a Estados Unidos, tenían acceso limitado a otras partes del barco. Eso significa que tuvieron que encontrar el camino en un espacio con el que no estaban familiarizados para llegar a los botes salvavidas.

“Tu probabilidad de salvarte eran definitivamente más altas si estabas en primera clase”, dijo Blair.

El Titanic, el barco comercial de pasajeros más grande del mundo en ese entonces, fue calificado como incapaz de hundirse y partió del puerto con solo 1178 botes salvavidas para los 2224 pasajeros y miembros de la tripulación. Casi 1500 personas murieron cuando se hundió.

La gran escalera

 Este querubín de bronce fue recuperado en 1987. Lo más probable es que perdió el pie izquierdo cuando fue arrancado del poste de la escalera que adornaba.

Querubines de bronce adornaban las escaleras de los descansos de pisos superiores, en donde les gustaba reunirse a los pasajeros de primera clase. Este, que es parte de la colección, es más pequeño que los de la escalera principal, así que probablemente provino de una escalera en la parte trasera.

 La gran escalera de primera clase que conducía al restaurante, donde se servían platillos a la carta

La más destacada fue la gran escalera, en donde los pasajeros se reunían antes de una visita a los baños turcos o después de la cena. Se extendía a lo alto de seis cubiertas y encima se encontraba un domo de hierro y vidrio.

“Para el imaginario colectivo, la verdadera escalera es casi como un personaje en las películas”, dijo Blair. “Casi definió y ayudó a expresar el sentido del lujo del barco, y su dimensión”.

Las vidas de los superricos

 Durante el hundimiento, los comisarios a bordo del Titanic llenaron bolsos de mano como este con joyería y dinero que los pasajeros habían puesto a resguardo en las cajas fuertes de la embarcación.

Los comisarios a bordo de la embarcación usaron bolsas Gladstone como esta, recuperada en 1987, para transportar los objetos valiosos. Sin embargo, “en el gran esquema de las cosas, cuando se debe elegir, las personas estaban preocupadas por salvar sus vidas, no su joyería”, dijo Blair.

Una oportunidad para estar al aire libre

 Las tablas de madera de esta banca desaparecieron hace mucho tiempo y solo quedan los soportes de ornato hechos con aleación de cobre, un símbolo de la opulencia de la era dorada.

Bancas como esta fueron colocadas en espacios de la cubierta al aire libre y muestran el tipo de opulencia de la era dorada que podía ser vista a bordo.

Lujo a la antigua

 Un candelabro eléctrico ayudaba a transmitir opulencia para los pasajeros más adinerados a bordo de la embarcación. 

Este candelabro eléctrico todavía sostiene un fragmento de una bombilla en un brazo a la izquierda. Colgaba del techo de la sala para fumadores de primera clase, la cual fue diseñada para emular los elegantes clubes para caballeros con muros de caoba con incrustaciones de madreperla y adornos dorados.

La decoración en el Titanic era a la antigua, y gran parte de ella fue colocada en un “estilo de falso rico”, dijo Kentley. “Un caballero británico de la clase alta se hubiera sentido completamente en casa en algo como eso”.

El poder de los artefactos

 El Gran Pedazo, el objeto más grande recuperado del sitio del naufragio, fue rescatado durante una expedición en 1994. 

Se requirió de dos intentos para recuperar esta sección del casco, conocida como el Gran Pedazo, que pesa 15 toneladas y proviene del estribor, es decir la parte derecha de la embarcación. El primer intento en 1996 fracasó debido a condiciones climáticas adversas. Una expedición de 1998 tuvo éxito, el Gran Pedazo está en exhibición con otras partes de la colección en el Hotel y Casino Luxor en Las Vegas.

Los ojos de buey más grandes eran para los camarotes, mientras que los más pequeños eran para los baños. “Todo está bellamente remachado”, dijo Kentley. “De inmediato te transporta de regreso al pináculo de la construcción de barcos británica”.

Ver este pedazo en persona también te da un mejor sentido de la dimensión del barco, agregó.

Cuando a las personas les mencionan números, “no significarán nada, pero cuando estás parado frente a ese gran pedazo y ves el tamaño del ojo de buey, te asombra que, Dios, sí, ese era un barco enorme… enorme”, agregó Kentley. “La información ni siquiera se acerca a ser tan poderosa como estar parado frente a un artefacto”.

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