Lun. Jun 17th, 2019

Mensajes filtrados despiertan dudas sobre la justicia anticorrupción en Brasil

Sérgio Moro, el ministro de Justicia de Brasil, dijo el lunes en Manaos que los mensajes no comprueban que actuó de manera inapropiada.

 

RÍO DE JANEIRO — Mensajes entre agentes judiciales y policiales en Brasil que fueron filtrados han despertado dudas sobre la integridad de la investigación de corrupción que sacudió al poder político y empresarial del país y que ha tenido secuelas en toda América Latina.

Extractos de conversaciones en mensajes de texto, que fueron publicados el domingo en el portal noticioso The Intercept, sugieren que el juez Sérgio Moro, el magistrado más prominente en la revisión de los casos de la operación Lava Jato, hizo consultas y asesoró a procuradores federales sobre la estrategia para las investigaciones de varias figuras políticas destacadas.

Las revelaciones impulsan a los críticos de Moro, quien estuvo involucrado en la condena contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por cargos de corrupción y lavado de dinero en 2017, lo cual imposibilitó que se postulara para la elección presidencial del año pasado.

Con Lula en prisión, se despejó el camino para la elección de Jair Bolsonaro, político de extrema derecha que después designó a Moro como ministro de Justicia y ofreció nombrarlo cuando hubiera una vacante en el Supremo Tribunal Federal (STF).

Es posible que algunas de las comunicaciones entre el juez y los procuradores hayan sido ilegales; los expertos dicen que la divulgación de los mensajes ayudarían a los abogados defensores en varios casos pendientes de Lava Jato y servirían para las apelaciones.

Marco Aurelio Mello, magistrado del STF, dijo que los intercambios entre Moro y los procuradores fueron “inapropiados”.

“La situación es terrible para el poder judicial y terrible para su reputación”, dijo el juez en entrevista.

Los mensajes filtrados sugieren que el procurador federal Deltan Dallagnol, quien supervisó la acusación contra Lula, tuvo dudas respecto a cuán contundente era la evidencia en el caso del expresidente. Lula fue condenado por haber recibido 1,1 millones de dólares a modo de soborno en trabajos de renovación de una constructora, a cambio de darle a esa empresa contratos con la petrolera estatal Petrobras.

Otras conversaciones indican que los procuradores discutieron estrategias para que Lula no pudiera dar una entrevista desde prisión antes de la elección de octubre del año pasado, por temor a que eso favoreciera al Partido de los Trabajadores fundado por Lula.

Moro dijo en una conferencia de prensa que los mensajes no demuestran que él actuó de manera inapropiada y criticó la cobertura de The Intercept como “sensacionalista”. Él y los procuradores federales defendieron su trabajo al decir que era íntegro y señalaron que el medio debió contactarlos para hacer comentarios antes de publicar los mensajes.

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva durante una entrevista en abril. Da Silva fue declarado culpable de corrupción en la investigación Lava Jato.

La fuerza de trabajo de Lava Jato emitió un comunicado el domingo por la noche en el que dijo que los mensajes fueron hackeados y que varios integrantes de ese grupo fueron “víctimas de una acción criminal por parte de un ciberatacante que cometió uno de los delitos más graves”.

En el comunicado expresaron su preocupación de que los mensajes filtrados pudiesen afectar los casos abiertos y dijeron que los procuradores se mantuvieron “comprometidos a hacer un trabajo técnico, imparcial y apolítico”.

Estas revelaciones surgieron mientras Moro batalla para persuadir al Congreso de Brasil de que avale una serie de amplias reformas que les darían a los investigadores mucha más autoridad en pesquisas sobre corrupción. Las iniciativas enfrentan mucho rechazo en las cámaras porque varios legisladores están siendo investigados.

Lava Jato, que empezó en 2014 con una investigación que parecía de rutina sobre lavado de dinero, ha resultado en más de cuatrocientas acusaciones en Brasil y en la recuperación de miles de millones de dólares de empresas y personas involucradas en esquemas de sobornos.

El escándalo ha tenido consecuencias más allá del país: han sido acusados presidentes latinoamericanos, estaría vinculado a los suicidios de por lo menos dos sospechosos y al homicidio de un testigo en Colombia.

Durante los primeros años, el escándalo de Lava Jato pareció marcar un momento de transformación para Brasil y buena parte de la región y tanto Moro como otras figuras involucradas se convirtieron en héroes populares. Pero su legado ha sido cuestionado recientemente a medida que más brasileños debaten si los impulsores de la operación anticorrupción fueron motivados por sus preferencias políticas.

The Intercept, que tiene un apartado en portugués en su sitio web enfocado en noticias brasileñas, dijo que recibió un “archivo enorme” de conversaciones privadas, mensajes de voz, videos, fotografías y documentos por parte de una fuente anónima.

No quedaba claro para el lunes —un día después de la publicación— cómo fueron obtenidos los mensajes, que son de Telegram, un servicio de mensajería encriptada.

The Intercept dijo que publicó las conversaciones después de concluir que eran “de interés público” porque “exponían transgresiones”. La organización noticiosa no buscó comentarios de los funcionarios mencionados en los artículos porque los editores temían que el gobierno fuera a impedir la publicación.

Algunos de los mensajes parecen mostrar que Moro les hizo sugerencias muy específicas a los procuradores. Por ejemplo, una vez comentó que convendría revertir el orden de dos operativos. En algún momento aparentemente criticó la lentitud con la que avanzaba una investigación y le dijo al procurador Dallagnol que había pasado mucho tiempo desde que la fuerza de trabajo de Lava Jato había anunciado cargos nuevos.

Moro también habría compartido una pista relevante de investigación en el caso contra Lula en 2015, lo que violaría una previsión del código penal que prohíbe a los jueces darle consejo a cualquiera de las partes en un caso.

En febrero, cuando empezó la legislatura federal actual, varios congresistas sostuvieron pancartas de “Liberen a Lula”.

Los políticos de izquierda de Brasil dijeron que las revelaciones en The Intercept comprueban sus denuncias de que Moro y el equipo de Lava Jato se basaron en cuestiones políticas y partidarias.

Después de que Lava Jato expuso un sistema enorme de sobornos, los brasileños salieron de manera masiva a las calles para protestar. Sus movilizaciones ayudaron a allanar el camino para el juicio político en 2016 a la entonces presidenta Dilma Rousseff.

Rousseff, la dirigente de izquierda que sucedió a Lula en el cargo, dijo que las revelaciones en The Intercept demuestran que Lula fue acusado y condenado para frustrar su intento de regresar a la presidencia.

El equipo legal del exmandatario encarcelado comentó el lunes que pretende usar las conversaciones filtradas para que se anule la sentencia.

Otros abogados que han representado a personas acusadas por Lava Jato dijeron que las revelaciones son reivindicativas.

“Los hechos son muy serios y comprueban el sesgo del juez”, dijo Juliano Breda, abogado defensor de varias personas involucradas en el escándalo. “La conducta de Moro en Lava Jato fue claramente política”.

La publicación en The Intercept sucedió unos días después de que el papa Francisco, quien ha dicho que la corrupción es un cáncer, criticó cómo las autoridades judiciales de varios países han manejado algunos de los casos.

Francisco, quien es argentino, le dijo a un grupo de jueces del continente americano que la mano dura para “procedimientos legales y tipificaciones judiciales” ha debilitado el sistema democrático, ha minado los “procesos políticos emergentes” y ha tendido a una “violación sistemática de los derechos sociales”.