México, EE. UU. y Canadá serán los anfitriones del Mundial de 2026

MOSCÚ — Una candidatura conjunta de México, Estados Unidos y Canadá ganó esta mañana la sede de la Copa del Mundo de 2026, lo que traerá de regreso el torneo a Norteamérica por primera vez desde 1994 con la promesa de récords de asistentes y de ingresos, así como, tal vez de manera crucial, el compromiso de obtener 11.000 millones de dólares en ganancias para la FIFA, el órgano rector del fútbol mundial.

La candidatura norteamericana derrotó a su único competidor, Marruecos, en una votación que terminó 134 a 65.

“Gracias por el privilegio extraordinario”, dijo Carlos Cordeiro, presidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, en un breve discurso después de la votación y agregó: “Hoy, el fútbol es el único vencedor”.

“Estamos agradecidos por la oportunidad de darle vida a la nueva visión de la FIFA para el futuro del fútbol”, dijo Decio de María, presidente de la Federación Mexicana de Fútbol. “Juntos, con nuestras ciudades candidatas, las asociaciones miembro y la FIFA, usaremos esta plataforma para unir al mundo alrededor del fútbol y ayudar a crear un plan nuevo y sostenible para futuras Copas Mundiales de la FIFA”.

“Canadá, México y Estados Unidos están listos para recibir al mundo en Norteamérica y organizar la Copa Mundial de la FIFA más grande en la historia. Nuestra visión es un mundo de oportunidad para nuestras ciudades candidatas y para la comunidad global del fútbol”, señaló Steve Reed, presidente de Canada Soccer.

Será la primera vez que la Copa del Mundo tendrá tres anfitriones, pero una gran parte del torneo sucederá en territorio estadounidense. De los ochenta partidos, diez se jugarán en Canadá, diez en México y sesenta en Estados Unidos —incluida la final, en el Estadio MetLife en Nueva Jersey—.

La última vez que la Copa del Mundo varonil fue efectuada en América del Norte fue cuando Estados Unidos fue la sede en 1994. México se convierte en el primer país en albergar el Mundial por tres ocasiones (fue anfitrión en 1970 y 1986). Esta es la primera vez que Canadá será sede mundialista.

La votación de este miércoles fue la primera en que cada asociación miembro de la FIFA tuvo voz sobre dónde se realizará; la candidatura norteamericana avanzó gracias al apoyo de los países de los continentes americano, europeo y asiático, así como algunos votos de África.

 Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

La candidatura norteamericana había ofrecido a las asociaciones miembro de la FIFA una Copa del Mundo ya lista; los veintitrés estadios que ofrecieron como sedes potenciales ya están construidos, así como la mayoría de la infraestructura que necesitará el torneo que se expandirá a 48 equipos: lugares de entrenamiento, hoteles, aeropuertos y líneas ferroviarias.

Además, al igual que Marruecos, los países de Norteamérica tienen todo el apoyo de sus gobiernos. La Candidatura Unida, como la han llamado, fue un tema extraño en el que los mandatarios de los tres países encontraron una causa común y para el que el gobierno de Estados Unidos, incluido el presidente Donald Trump, creó una campaña discreta para tratar de ganar ante la FIFA y sus federaciones.

Desde marzo, Trump entregó a los directivos de la Federación de Fútbol de Estados Unidos tres cartas dirigidas a Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Cada carta, parte de un gran esfuerzo del gobierno estadounidense que no fue hecho público de apoyar la candidatura conjunta, contiene garantías que progresivamente se vuelven específicas de que los equipos, directivos e incluso hinchas extranjeros no enfrentarán restricciones para ingresar a Estados Unidos para los partidos del Mundial de 2026 si sus países de origen califican para el torneo. En efecto, las cartas dieron la seguridad necesaria a los directivos que votaron que las medidas drásticas de Trump no se implementarán durante la Copa del Mundo.

Las cartas fueron revisadas por The New York Times y esta información no había sido reportada previamente.

En la carta más reciente, fechada el 2 de mayo, Trump hace referencia a los Juegos Olímpicos de 1996 y 2002, así como al Mundial de 1994, como ejemplos de competencias internacionales de las cuales Estados Unidos ha sido anfitrión y asegura a Infantino —y por extensión a los votantes de la FIFA—: “Estoy seguro de que Estados Unidos organizaría la Copa del Mundo de 2026 de una manera similar, abierta y festiva, y que todos los atletas, directivos y fanáticos participantes de todos los países alrededor del mundo podrán ingresar a Estados Unidos sin enfrentar discriminación”.

No obstante, el punto de venta clave para la candidatura norteamericana fue brindado en un idioma que los miembros de la FIFA entienden desde hace mucho tiempo: ingresos. Los tres países prometieron a la FIFA ganancias récord de 11.000 millones de dólares —una cantidad exorbitante que podría significar hasta 50 millones de dólares para cada asociación nacional—.

El Mundial de 2026 será el primero en el que participarán 48 equipos, una importante expansión en comparación con los 32 actuales y un gran reto para cualquier anfitrión, especialmente para uno que lo organizara en solitario. Marruecos hubiera necesitado invertir miles de millones de dólares para construir nueve estadios y para realizar modificaciones significativas a otros cinco en tan solo ocho años —cuatro menos de los que la FIFA dio a Catar, que todavía no ha terminado los preparativos para el Mundial de 2022

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