México y EE. UU., cada vez más cerca de un acuerdo para el TLCAN

Una fábrica de Audi en México. Uno de los temas más debatidos entre las delegaciones mexicana y estadounidense es el de las tarifas arancelarias para automóviles.

WASHINGTON — México y Estados Unidos están muy cerca de alcanzar un acuerdo para reescribir partes clave del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); los representantes de ambos países tuvieron avances en las reglas para manufactura automotriz y otros temas durante dos días de reuniones que terminaron el pasado 3 de agosto.

Un acuerdo preliminar entre México y Estados Unidos contribuiría mucho con la meta del presidente estadounidense Donald Trump de revisar ese pacto comercial de hace más de veinticinco años, que ha criticado repetidamente y ha calificado como el peor acuerdo comercial de la historia. Sin embargo, los avances de las últimas reuniones se dieron sin la presencia del tercer factor de la ecuación: Canadá.

“El jurado aún no determina si llegaremos a un acuerdo final”, mencionó Michael Camúñez, ejecutivo jefe de Monarch Global Strategies y antiguo funcionario del Departamento del Comercio. “Pero, por primera vez en las negociaciones, Estados Unidos parece estar dialogando con una intención genuina de conseguir un ‘sí’”.

El gobierno Trump ha descrito a Canadá como reacio a negociar y ha sugerido que prefiere alcanzar primero un acuerdo bilateral con México. Sin embargo, los funcionarios mexicanos han insistido en que Canadá debe ser parte del pacto final.

Lori Wallach, directora de la agencia Global Trade Watch, indicó que un acuerdo preliminar entre mexicanos y estadounidenses facilitaría la resolución de las diferencias que quedan con los canadienses.

Uno de los temas más difíciles entre las delegaciones de México y de Estados Unidos es si los automóviles califican como libres de aranceles. Canadá y Estados Unidos tienen posturas más cercanas, según Antonio Ortiz Mena, vicepresidente sénior del Albright Stonebridge Group.

“Así que si México y Estados Unidos se pueden poner de acuerdo sobre esto, creo que no será difícil que Canadá haga lo mismo”, dijo. El aparente acuerdo entre las primeras dos partes es que un cierto porcentaje de automóviles hechos con mano de obra de mayor sueldo pueda calificar para los beneficios arancelarios del TLCAN.

Parece que la renegociación ha cobrado nuevos bríos tras la elección de Andrés Manuel López Obrador en México. En el primer trimestre del año, las conversaciones entre los tres países se habían estancado y México se tomó un tiempo antes de las fases finales de la votación del 1 de julio.

Pero ahora el gobierno saliente mexicano, con el presidente Enrique Peña Nieto, parece estar más motivado para cerrar las negociaciones como parte de su legado antes de que López Obrador tome posesión, el 1 de diciembre. Y el presidente electo ya ha expresado su respaldo al plan de renegociar, pues analistas estiman que prefiere enfocarse en una agenda más doméstica que continuar los diálogos sobre el TLCAN.

 El puente Ambassador, entre Ontario y Detroit 

Sin embargo, la postura estadounidense también ha empezado a aligerarse de cara a críticas de industrias y de legisladores republicanos a otras medidas comerciales del gobierno de Trump, como los aranceles al acero y las represalias que estos han desatado en el mundo.

Estas quejas han empezado a tener efecto de cara a las elecciones intermedias de noviembre, sobre todo ahora que Japón o la Unión Europea han buscado establecer sus propios acuerdos comerciales que excluyen a Estados Unidos.

No obstante, el reloj sigue corriendo y es posible que no haya suficiente tiempo para que el actual gobierno mexicano alcance un nuevo pacto. Según las reglas comerciales estadounidenses, el gobierno de Trump debe darle al Congreso un aviso de noventa días entre el cierre de las negociaciones y su firma. Para que Peña Nieto alcance a firmar antes de que deje el poder, el 30 de noviembre, los tres países norteamericanos tendrán que cerrar su acuerdo a más tardar el 27 de agosto, según Wallach, de Global Trade Watch.

También queda en el aire la verdadera disposición de Trump, quien se ha mostrado algo volátil sobre el acuerdo, al que culpa de eliminar trabajos en Estados Unidos. Varias veces, durante el último año de negociaciones, la Casa Blanca ha dicho que se apura por cerrar la renegociación al establecer una fecha límite que después no cumple.

“Ya hemos visto esta película antes”, dijo Camúñez, al recalcar que los avances son notables, pero que no hay que emocionarse demasiado hasta que Trump y su gobierno realmente demuestren por completo que respaldan el pacto.

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