Muere Wes Craven, el maestro del terror


El guionista no ha podido superar un tumor cerebral
Deja célebres personajes para la historia como Freddy Krueger

Wes Craven dijo en su última entrevista con el diario EL MUNDO en Los Ángeles que seguía haciendo películas de terror porque le mantenía alejado de las calles, sin perder jamás el sentido del humor. “Es muy divertido, hay una combinación de terror y humor que me apasiona”. Y casi hasta el final de sus días las siguió haciendo, ahora como productor ejecutivo de la adaptación de una de sus sagas más célebres, ‘Scream’, a la pequeña pantalla.

Sin embargo, un cáncer cerebral le ha apartado de lo que más le gustaba hacer a los 76 años, considerado como uno de los grandes nombres del género de terror de todos los tiempos. Hizo multitud de filmes de ese corte, dejando como legado un personaje icónico como Freddy Krueger, que durante décadas aterrorizó a millones de espectadores.

De esa pesadilla en la célebre Elm Street surgió una franquicia millonaria con nueve largometrajes, una serie de televisión, comics y hasta una novela. Craven, que pasaba todos sus veranos en la elegante isla de Martha’s Vineyard, dice que se le ocurrió la idea de Freddy Krueger y su mundo durante su época en Cleveland, su ciudad de nacimiento. El hecho de vivir cerca de un cementerio le ayudó a inspirarse.

Craven tuvo que ver con cinco de las cintas de la franquicia entre 1984 y 1989, dándole un nuevo estilo al género de terror en Estados Unidos. No sería su último éxito, aunque sí el más sonado. Ya en la década de los 90 volvió con fuerza con ‘Scream’, otra saga taquillera que con sus dos primeras entregas logró superar los 100 millones de dólares en Estados Unidos.
Otra saga taquillera

Pero no solo trató de cautivar al público con cuchillos y sobresaltos. Entre ‘Scream 2’ y ‘Scream 3’ tuvo la oportunidad de dirigir una cinta, ‘Música del corazón’, con la que Meryl Streep obtuvo una nominación al Oscar en 1999, un drama sobre una profesora en el Harlem latino.

“Tuvimos muchos problemas logrando que acudiera público a los cines a verla estando mi nombre”, señaló el realizador de Ohio sobre aquella película. También rodó un thriller psicológico en 2005, ‘Vuelo nocturno’, y un año más tarde dirigió una cinta de corte romántico como homenaje a Oscar Wilde, ‘Paris Je T’aime’.

Aún así, estaba asociado al terror de forma ineludible, además de a las muchas críticas a algunas de sus cintas, de dudosa calidad. “Siempre tratas de esquivarlas” explicaba a EL MUNDO. “He aprendido a no leer las críticas. Leí una de un tipo que decía que prefería que le clavasen agujas en los ojos que volver a ver una película mía, y duele, por supuesto. Las evitas, pero te pueden destruir”.

Ahora se ha despedido con honores, recordado por los medios que han publicado su obituario como un maestro de lo suyo, un hombre constante y dedicado al noble arte del cine y el entretenimiento.