Sab. Jul 20th, 2019

No hables con ella’: las condiciones en el centro de detención de migrantes en Clint, Texas

La estación fronteriza en Clint, Texas, ha sido criticada en la última semana por reportes de condiciones insalubres.

 

CLINT, Texas — Había niñas tan pequeñas como de 3 años con la cara pegada a las ventanas de una celda hacinada en la que se encontraban casi veinte niñas migrantes, algunas tiradas en el piso. Un grupo de niños se asomaban por entre las rejas de una zona de detención expuesta a una temperatura de más de 38 grados Celsius.

Las autoridades de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) permitieron que el miércoles 26 de junio un grupo de periodistas realizara un recorrido breve y muy controlado de la estación fronteriza de Clint, un pueblo agrícola cerca de El Paso, Texas, en respuesta a noticias de que las niñas y las niños detenidos en su interior están sujetos a condiciones insalubres y de maltrato.

Algunos agentes dijeron que se disponían a distribuirles jabón y cepillos de dientes (se había reportado que no los estaban entregando), y señalaron anaqueles del almacén con esos artículos. En otros anaqueles había champú antipiojos y guantes médicos. Indicaron que los menores de edad detenidos en Clint no estaban pasando hambre; mostraron cajas de fideos instantáneos y avena apiladas cerca de un salón de procesamiento.

Sin embargo, los agentes no permitieron a los periodistas ingresar a ninguna celda y prohibieron cualquier tipo de conversación con los menores de edad detenidos, con el pretexto de cumplir con las políticas gubernamentales. La agencia también prohibió a los periodistas llevar cámaras o teléfonos al interior de las instalaciones, y amenazaron con expulsar a quien fuera descubierto con ese tipo de dispositivos.

“No hables con ella”, dijo un agente cuando un periodista mostró interés en una niña, de unos 10 u 11 años de edad, que lloraba sin parar mientras hablaba por teléfono en español con un pariente desde una sala de procesamiento. “Si le haces preguntas, te sacamos”, advirtió el agente.

Por lo regular, los agentes de la CBP llevan a las instalaciones de Clint a los menores de edad que arrestan después de que cruzaron la frontera sin compañía en el sector de El Paso (que abarca el sur de Nuevo México y parte del oeste de Texas).

Tiendas de campaña dentro de la estación de la Patrulla Fronteriza en Clint, Texas, donde se han reportado condiciones insalubres en días recientes

En vista de la indignación que causaron hace poco las noticias sobre las condiciones de la estación de Clint, el comisionado en funciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, John Sanders, anunció su renuncia, que entrará en vigencia a principios de julio. Ante los reportes, las autoridades también trasladaron a 249 menores de edad que estaban en Clint a otras instalaciones para evitar el hacinamiento, aunque después regresaron a más de cien a la estación que habían vaciado solo unos días antes.

Aaron Hull, agente responsable de la Policía Fronteriza para el sector de El Paso, explicó que sus agentes tenían problemas como falta de personal, falta de financiamiento y la creciente migración de personas desde Centroamérica.

“Cuando capturamos a más extranjeros de los que podemos turnar a otras autoridades, por lo regular se quedan aquí en la estación”, dijo Hull.

Otros agentes reconocieron que las condiciones relativamente limpias y con pocas personas detenidas durante la visita de periodistas eran muy distintas de las que prevalecieron en semanas previas, cuando cientos de menores de edad abarrotaron el lugar. Matthew Harris, agente a cargo de las instalaciones en Clint, explicó que el centro se construyó en 2012 para detener de manera temporal a unas cien personas.

Sin embargo, desde hace meses, Clint ha albergado a más de setecientos menores de edad en algunos momentos, de acuerdo con Harris. La estación se diseñó para una detención de entre ocho y doce horas, pero Harris dijo que había quienes habían permanecido en detención hasta treinta días.

Harris dijo que, en ese momento, en Clint estaba detenido un bebé de 1 año con su madre, una joven menor de 18 años. Añadió que la persona de menor edad que han tenido detenida en la estación solo tenía 15 días de nacido y permaneció en el lugar una semana con su madre.

En general, la estación fronteriza de Clint parecía más una cárcel o un campamento improvisado que un centro de detención juvenil. En un área de procesamiento con nueve celdas, los niños y las niñas veían desde las ventanas a un gran número de agentes, que portaban armas.

En las celdas no había libros, crayones ni hojas de papel; ningún dibujo adornaba las paredes, como sucede en los refugios en los que menores de edad migrantes permanecen detenidos por periodos prolongados.

En un área de detención para varones, una zona con barrotes que solía utilizarse como acceso con dos puertas de seguridad, un televisor reproducía la película Shrek y un letrero colgado en la pared contenía una lista de las lenguas indígenas que hablaban algunos de los niños detenidos: quiché, pocomam, garífuna.

Los agentes condujeron a los periodistas por unas cuantas áreas de las instalaciones y señalaron los baños portátiles y un aro de baloncesto montado afuera, sobre un espacio cubierto de grava. Los agentes no permitieron el acceso a las áreas exteriores con aparentes campamentos donde se ha mantenido a los niños.

Un cambio con respecto a los meses anteriores es que quienes supervisan ahora a algunos de los menores de edad son vigilantes en uniformes azules asignados por un contratista externo del gobierno. Harris, el funcionario a cargo de Clint, comentó que el miércoles, el día de la visita de periodistas, fue el primer día de trabajo de esos vigilantes.

Los abogados que alertaron sobre la situación después de tener acceso a la estación informaron que niños de tan solo 8 años cuidaban a infantes más pequeños y relataron que vieron a algunos sin pañal. No obstante, Harris aseguró que esos abogados no habían tenido acceso a zonas de las instalaciones que fueron abiertas a periodistas el miércoles, y que a los abogados solo se les permitió conversar con los niños y las niñas en una sala de conferencias.

La noche del miércoles esos abogados, cuyas descripciones del sitio provocaron indignación, presentaron una moción de emergencia para solicitar una inspección inmediata y completa de todas las instalaciones de la Patrulla Fronteriza en las regiones de El Paso y el valle del Río Grande en Texas.

La moción se fundamenta en un acuerdo legal con el que un tribunal federal estableció el estándar de cuidado de los menores de edad migrantes detenidos y también solicita que se declare a la Patrulla Fronteriza en desacato por las “violaciones flagrantes y persistentes” a esas regulaciones de detención.

Algunos agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza intentaron poner en duda las declaraciones de los abogados esta misma semana. “En lo personal, no creo que esas acusaciones sean ciertas”, dijo por teléfono a algunos periodistas un agente que habló con la condición de permanecer en el anonimato.

El martes se reunieron manifestantes cerca de una ciudad campamento en El Paso donde también hay migrantes detenidos 

Como parte de la moción, los abogados presentaron ochenta declaraciones de abogados, médicos, menores de edad entrevistados en Clint y durante una inspección previa de otras instalaciones ubicadas en la región de El Paso, con documentos que describían que “la ropa de los niños está manchada de vómito o leche materna” y que se tiene a los “bebés en condiciones de frío extremo, y algunos solo llevan puesto un pañal y una camiseta”.

La doctora Dolly Lucio Sevier, quien acompañó a los abogados en su visita, comparó las condiciones observadas con las existentes en “instalaciones de tortura”.

Los abogados solicitaron una decisión inmediata de la jueza Dolly M. Gee, del distrito central de California. Sus descripciones se respaldaron también en un informe preliminar del inspector general del Departamento de Seguridad Nacional, que obtuvo Buzzfeed News, en el cual investigadores describen muchos de los mismos problemas de seguridad y salud mencionados por los abogados que visitaron Clint.

Cuando se le preguntó acerca de las pobres condiciones en que se tenía a los menores de edad bajo su supervisión, Hull respondió que algunas de los reclamos de irregularidades eran “dolorosos”. “Hemos señalado en varias ocasiones que necesitamos los recursos necesarios para cumplir con nuestro trabajo”, dijo Hull.

El senado, de mayoría republicana, aprobó el miércoles financiamiento por 4600 millones de dólares para ayuda humanitaria de emergencia en la frontera con México. Los senadores rechazaron así un proyecto aprobado el día anterior por la Cámara Baja que imponía mayores límites al modo en que podían gastarse los fondos.

La decisión vuelve a estancar el gasto destinado a la frontera y prolonga la incertidumbre sobre cómo hacen los agentes de campo para manejar a los menores detenidos que se encuentran bajo su cuidado.