Por una falsa psiquiatra, el Reino Unido investiga a tres mil médicos extranjeros

El caso de Zholia Alemi, una psiquiatra impostora, se suma a las presiones que ya experimenta el sistema británico de salud.

LONDRES — En un país en el que los asuntos de salud pública siempre están bajo la lupa y, en algunas ocasiones, derivan en escándalos, las autoridades médicas del Reino Unido reconocieron el lunes haber tomado la decisión de revisar los documentos de unos tres mil médicos extranjeros, tras la condena por fraude de una supuesta doctora, a quien también se le acusa de falsificación de documentos.

El caso podría sumarse a otros cuestionamientos en torno a la seguridad de los pacientes del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, institución que solía ser elogiada, justo cuando sus reducidos presupuestos y las posibles consecuencias de la inminente salida de esa nación de la Unión Europea han agravado la atmósfera de incertidumbre.

Zholia Alemi, de 56 años, trabajó durante más de veinte años en los servicios de salud del Reino Unido avalada por un documento que, según ella, demostraba los estudios que cursó en su país natal, Nueva Zelanda. Dicho documento le permitió darles tratamiento a pacientes que padecían demencia y muchos otros problemas psiquiátricos.

Sin embargo, una investigación emprendida por un periódico provincial hace algunas semanas reveló una versión muy distinta del perfil académico de Alemi.

The News & Star, con oficinas en Carlisle, una pequeña ciudad ubicada en el noroeste de Inglaterra, se puso en contacto con las autoridades de Nueva Zelanda e informó que Alemi había abandonado sus estudios de Medicina en 1992, después de completar un año de cursos, y solo había obtenido un grado en Biología Humana.

Alemi llegó al Reino Unido a mediados de los años noventa y aprovechó un programa que ayudaba a médicos de algunas de las antiguas colonias británicas, incluida Nueva Zelanda, a obtener licencias para ejercer esa profesión en el Reino Unido con revisiones escuetas de sus constancias académicas.

“Nos preocupa mucho que una persona haya presentado constancias de estudios falsificadas”, declaró el lunes Charlie Massey, director ejecutivo del Consejo Médico General. Añadió que el grupo, encargado de supervisar la profesión médica en el Reino Unido, “estaba haciendo todo lo posible para averiguar cómo pudo ocurrir algo así”.

Como psiquiatra, Alemi gozaba de “los mismos privilegios que cualquier otro” doctor de su nivel, indicó el organismo, incluidas facultades para recetar medicamentos e internar pacientes sin su consentimiento para someterlos a algún tratamiento.

“Es evidente que, en este caso, las medidas tomadas en los años noventa no fueron adecuadas, por lo que ofrecemos disculpas por cualquier riesgo que hayan corrido los pacientes a causa de ello”, señaló.

El caso de Alemi salió a la luz porque intentó aprovecharse de una paciente, Gillian Belham, una viuda de 84 años con la que estableció una relación amistosa en 2016, en una clínica para pacientes con demencia ubicada en el pueblo costero de Workington.

El mes pasado, Alemi fue sentenciada a cinco años de cárcel por falsificar el testamento de su paciente e intentar apoderarse de su herencia, valorada en cerca de 1,5 millón de dólares. “Se trata de un delito despreciable, motivado simple y llanamente por la avaricia”, aseveró el juez James Adkin, quien anunció la sentencia, según el periódico The News & Star.

El Consejo Médico General explicó que el programa con el que se autorizó el ejercicio profesional de Alemi en el Reino Unido dejó de aplicarse en 2003 y en su lugar se implementó un esquema con verificaciones más rigurosas.

“En su solicitud, Zholia Alemi incluyó un documento que parecía hacer constar la obtención de un grado en Medicina de la Universidad de Auckland, una carta de la universidad que confirmaba su graduación y una carta de referencia de su patrón anterior en Pakistán”, mencionó el organismo. “Ahora sabemos que la constancia de estudios que presentó era falsa”.

El Consejo Médico General informó que comenzó “una revisión inmediata” de todos los doctores aprobados mediante el mismo proceso cuya licencia para ejercer la profesión en el Reino Unido sigue vigente, y especificó que son unos tres mil.

“Es importante enfatizar que se trata de un caso muy raro”, afirmó el grupo. “Aunque no hay nada que nos haga dudar de que otros médicos autorizados mediante ese procedimiento son honestos y trabajadores, es importante verificar de cara a estos acontecimientos”.

El Consejo Médico General mencionó que en la actualidad los médicos que solicitan permiso para ejercer deben cumplir procesos de verificación más amplios, además de someterse a exámenes profesionales y de dominio del idioma. También insistió en que la revisión de documentos debe ser mucho más detallada para evitar fraudes.

The News & Star informó que las autoridades médicas de Nueva Zelanda confirmaron que a Alemi “nunca se le otorgó el título de médica”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *