Prohibir tauromaquia en Veracruz sería ejemplo nacional de protección animal

Explica diputado Jesús Vázquez González su iniciativa que busca prohibir estos actos al considerarlos crueles

Xalapa, Ver.

Los espectáculos de tauromaquia, vaquilladas, novilladas y “pamplonadas” deben prohibirse en Veracruz, porque representan actos de crueldad en contra de los animales, expresó el diputado local Jesús Vázquez González, quien afirmó que con ello la entidad sería ejemplo nacional.

Al detallar la Iniciativa que presentó al Pleno de la LXIII Legislatura del Estado para reformar la Ley de Protección a los Animales, dijo que se busca prohibir la celebración de eventos de esta naturaleza, porque se les somete a dolor y sufrimiento severo, lo que en ocasiones deriva en su muerte: “Se les lesiona, con el afán de divertir a la gente y brindar un espectáculo, lo que no puede mantenerse en la actualidad”.

El también Presidente de la Comisión Permanente de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Aguas del Congreso local dijo que de aprobarse esta reforma, Veracruz estaría a la vanguardia en su legislación y abonaría a la protección animal.

Recordó que en el nivel internacional, el Parlamento de Cataluña, España, prohibió en 2010 los espectáculos taurinos, bajo el argumento de que se trata de actos crueles, que causan sufrimiento injustificado a los animales: “Este ejemplo es digno de ser tomado en cuenta por la LXIII Legislatura del Estado”.

La Iniciativa del diputado Jesús Vázquez, turnada a las comisiones permanentes unidas de Justicia y Puntos Constitucionales y De Medio Ambiente, Recursos Naturales y Aguas, considera que los actos de crueldad y maltrato deberán castigarse conforme a la Ley de Protección Animal, que prevé desde amonestaciones hasta multas equivalentes a cinco mil días de salario mínimo.

Explicó que esta reforma se previó desde hace meses y no tiene dedicatoria alguna para la llamada “Xiqueñada”, pues sólo representa el interés de proteger a los animales de actos crueles: “Municipios como Xico y Tlacotalpan conservan una riqueza cultural más grande que no depende del maltrato a los toros”.

Como sociedad –añadió–, no debemos permitir que un acto en el que se golpea, lacera y maltrata a un animal se considere “herencia cultural”, pues constituye un ejemplo indebido para niños y jóvenes.

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