“Si es inteligente, no besará a la reina”. Trump se reúne con la Familia Real británica. ¿Respetará el protocolo?

A la izquierda, la reina Isabel, el príncipe William y Meghan Markle, el martes. A la derecha, Donald Trump y su esposa, Melania, este jueves.

El presidente, Donald Trump, ha participado este jueves en una cena de gala en el palacio de Blenheim, a las afueras de Oxford (Reino Unido), y en unas horas será recibido con pompa y circunstancia por la reina Isabel II de Inglaterra en el castillo de Windsor, a las afueras de Londres.

Trump y su esposa, Melania han sido recibidos hoy con actos de protesta en las carreteras que llevan hasta el palacio de Blenheim, aunque probablemente ni siquiera hayan visto los carteles en contra de su visita puesto que han llegado allí en helicóptero. El tramo final lo han realizado en limusina. En el palacio hna sido recibido por la primera ministra británica, Theresa May, y su esposo, Philip, y por una banda militar con gaiteros que han interpretado Amazing grace.

Tras enfurecer a los mandatarios europeos con sus agresivas invectivas durante la reunión de la Alianza Atlántica (NATO, en inglés), Trump ha recibido instrucciones precisas sobre el protocolo durante su encuentro mañana con la reina, que a lo largo de sus 92 años de vida se ha reunido con todos los presidentes estadounidenses desde Dwight Eisenhower (excepto Lyndon Johnson, que no visitó Reino Unido).

El protocolo real británico es denso y extenso, pero una regla destaca sobre las demás: nada de gestos de afecto, la reina no quiere ser besada o abrazada por sus huéspedes. Cuando la monarca le ofrezca la mano, él podrá tomarla y apretarla con educación, y a continuación deberá seguir su camino. No estará obligado sin embargo a inclinar la cabeza o hacer una reverencia, puesto que es el jefe de estado de otra nación, ha indicado el experto Hugo Vickers.

“Si es inteligente no intentara besarla, y no espero ni de lejos que lo intente”, ha añadido Vickers, que confía en que el encuentro transcurra de forma cordial pese a los encontronazos diplomáticos de Trump en las últimas horas.

“La reina obviamente será cortés con él”, ha indicado, “independientemente de lo que pensemos de Trump”.

¿Cómo se dirige uno a la reina? Se espera que Trump la llame “su majestad” la primera vez, y a partir de entonces “señora”. Isabel II se ha mostrado en cualquier caso flexible en ocasiones anteriores, como cuando el presidente surafricano Nelson Mandela la llamó “Elizabeth” o cuando Michelle Obama la abrazó por un instante.

A la reina no se le conocen gestos de enojo en público, y sólo le brillan los ojos cuando sus caballos de carrera ganan alguna competición. No se quejó cuando, en 1991, dio un discurso en Washington en un podio tan bajo que la multitud sólo podía ver su sombrero (estaba ajustado para George Bush, mucho más alto).

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