Subirá dos centavos gasolina Premium

La gasolina Magna y el diésel se venderán en 13.16 pesos y 13.77, respectivamente, mismo precios que se registran desde marzo, informó la dependencia en un comunicado.

“A su vez, estos precios máximos representan una disminución con respecto a los observados en 2015 de 3% en los casos de la gasolina magna y el diésel, y de 2.9%en el caso de la gasolina Premium (una reducción de 41 centavos en el caso de las gasolinas y de 43 centavos en el caso del diésel)”, detalla.

Pese al incremento de los precios de las referencias internacionales de combustibles, el aumento fue compensado con la apreciación del peso, con lo que los precios máximos se mantienen dentro de la banda de la variación más menos de 3%, aprobada por el Congreso de la Unión a finales del año pasado.

Con las reducciones de enero y febrero. la Secretaría de Hacienda agotó el margen de reducciones a los combustibles, por lo que sólo quedan variaciones al alza, pero dentro de la banda de 3%.

Seduce ley ‘verde’, pero la de Alemania

La oposición de los grandes usuarios industriales de electricidad es el mayor obstáculo al que se enfrenta el Gobierno mexicano para materializar la Ley de Transición Energética.

Esta escena no es desconocida, pues las industrias de varios de los países que intentan fijarse metas para la adopción de energías renovables enfrentan la oposición de sectores industriales, y Alemania, uno de los pioneros en este proceso, tampoco estuvo libre de este fenómeno.

Sin embargo, en 2010, el Gobierno alemán ideó una estrategia para disminuir esta oposición: liberar parcialmente de esta obligación a las empresas cuyo consumo energético sea más grande y que, por la naturaleza de su negocio, tengan que competir con compañías extranjeras que no están obligadas a consumir energía renovable.

El llamado Esquema de Compensaciones Especiales (Besondere Ausgleichregelungen) no sólo consiste en ofrecer a los grandes usuarios tarifas más bajas por el mayor volumen que consumen, como ocurre en México, sino de liberarlos de la obligación de pagar por algunos costos asociados que encarecen el precio de la energía.

Estos incluyen un descuento de 85 por ciento en el sobrecargo que pagan los usuarios para incentivar el uso de renovables (EEG Umlage), que por sí solo representa el 21.4 por ciento del precio final de la electricidad, así como descuentos por concepto de transmisión e impuestos.

La Oficina Federal de Economía y Control de Exportaciones (BAFA), explica que, sin estas medidas, la competitividad de estas empresas a nivel internacional caería y muchas terminarían por irse del país.

“Esto no sólo sería un riesgo para Alemania como centro industrial, sino que harían más caro el sobrecargo por el uso de energías limpias, pues el costo se repartiría entre menos pequeños usuarios finales”, dice la oficina.

Durante 2010, su primer año de operación, 570 empresas lograron inscribirse en el programa, pero el número ha crecido año hasta alcanzar dos mil 26 en el 2015. En esta lista están, por ejemplo, el fabricante de neumáticos Continental, el gigante de la industria química BASF y algunas divisiones del grupo ThyssenKrupp, cuyas actividades van desde la fabricación de acero hasta el diseño de elevadores.

Thomas Loew, fundador y director del Institute for Sustainability, considera que esta medida fue acertada y que ha ayudado a que la transición energética avance más rápido.

Entre el 2010 y el 2015, la participación de los renovables en la generación de electricidad pasó de 17 a 30%, de acuerdo con el Ministerio Federal de Economía y Energía (BMWI).

En México, la Secretaría de Energía fijó como meta una participación mínima de energías limpias en la generación de energía eléctrica 25% para el año 2018, del 30% para 2021 y de 35% para 2024.

Al cierre de 2015 la participación de tecnologías limpias en electricidad era casi del 20% , el resto provenía de fuentes fósiles.

La Asociación de la Energía Industrial y de la Industria Energética (VIK, por sus siglas en alemán), considera vital que esta medida siga en Alemania.

“Un desdoblamiento de la industria, aquí significa más industria en otro lugar (…)”, dijo Barbara Minderjahn, encargada de comunicación del grupo ante una reciente propuesta de sus oponentes para reducir estos beneficios.

Sin embargo, esta iniciativa ha provocado inconformidad en algunos sectores.

Uwe Witt, vocero especializado en temas energéticos para el partido de izquierda Die Linke, y Benjamin Beutler, asistente de investigación en la misma institución política, explicaron que estos privilegios para las empresas tienen un costo que alguien debe pagar: los hogares y negocios que no reciben ese beneficio.

Según el Institute for Sustainability, el sobrecargo por uso de renovables es el elemento que más ha contribuido para que el precio final que los usuarios pagan por la electricidad se elevara aproximadamente 20 por ciento entre 2007 y 2014.

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