TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

Salir de la lumbre para caer en el fuego

¿Cómo terminar lo que ni siquiera ha empezado? El veneno ha invadido el cuerpo y apenas si sabemos por dónde empezará a joder, pero ya se sienten los síntomas, el dolor, el miedo, la impotencia ante lo inminente. Es la prolongación de lo que por años hemos dejado que nos enferme y ahora pretenden desterrarlo, muerto el perro se acaba la rabia. Mas nos mentimos. México sufre de parálisis que se ha venido agudizando desde hace sexenios, sólo para desmejora del grueso de la población, sobre todo de los mexicanitos jodidos. Lo importante no es preguntarse cómo sale el pollito del huevo, sino cómo carajos se metió en él. Ahí quizás esté la respuesta: cómo carajos nos metimos en la barranca, pa’ luego encontrar la fórmula de la solución. ¿La hay?

He leído y escuchado a sesudos sobre la situación económica, social, financiera, cultural y etc. que venimos padeciendo, y casi todos coinciden en que ‘ta difícil, nuestras autoridades no saben ni pa’ donde jalar, ni por donde salir ni nada. Ni siquiera inventan, sólo son ocurrencias basadas en dizque estudios, investigaciones y estadísticas que no llevan a ningún lugar, ¿Tons?

Los bolsillos están vacíos, y lo poco que cae no vale nada; entonces sí, qué chingaos, la vida no vale nada. ¿Qué nos van a robar si ya se llevaron todo? Pos sí hay: nuestras vidas. Ahí va la violencia solapada por la impunidad y la corrupción, por los billetes gordos de aquellos a quienes sí les cae la lana a montones, por el crimen organizado, la indiferencia, por la falta de conciencia y el respeto a los derechos humanos. La vida no vale nada, y la estamos destruyendo, aquí y allá y acullá. ¿Qué quedará?

Una hoja descendiendo hacia el desierto que pronto morirá. Eso es México. Augusto Monterroso comentó que “mientras en un país haya niños trabajando y adultos sin trabajo, la organización de ese país es una mierda”. Elocuente: nuestro país es una mierda, no sólo por eso sino por mucho más. Hay pestilencia por todas partes, en cada rincón, pero mientras no nos llegue el agua hasta el cuello, no pasa nada y no protestamos, no nos manifestamos. Que nos sigan chingando.

Monterroso escribió: “En San Blas muchos políticos esencialmente estúpidos o ladrones sólo esperan el momento de alcanzar el poder para combinar estas dos cualidades”. Ay, mi México; ay, mi Veracruz.

Miguel Covarrubias, citado por Francisco Toledo, dice: “Salió de la lumbre para ir a caer al fuego”; y también escribe: “Con una mano de miel, con otra mano de azote”. Algo me recuerda. Me quedo con estas palabras: “Piensa bien lo que vas a decir, recuerda que estás parado en el borde de la barranca”, y “Tengo dos orejas: una para que entren –las palabras necias– y la otra para que salgan”.

Pregunta: ¿Seguirán los atropellos contra el gremio periodístico? O como canta Bob Dylan: “Una fuerte lluvia va a caer…”

De cinismo y anexas

Les comparto el “Monólogo del Bien”, de Tito Monterroso:

“La cosas no son tan simples”, pensaba aquella tarde el Bien, como creen algunos niños y la mayoría de los adultos.

Todos saben que en ciertas ocasiones yo me oculto detrás del Mal,
como cuando te enfermas y no puedes tomar un avión y el avión se cae y no
se salva ni Dios; y que a veces, por lo contrario, el Mal se esconde detrás
de mí, como aquel día en que el hipócrita Abel se hizo matar por su hermano
Caín para que éste quedara mal con todo el mundo y no pudiera reponerse
jamás.
La cosas no son tan simples”.

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