TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

 

Y cómo pasa el tiempo

           

Como es fin de año y los sentimientos afloran –debería ser siempre-, empiezo:

 

Como gasto papeles recordándote
como me haces hablar en el silencio
como no te me quitas de las ganas
aunque nadie me ve nunca contigo
y como pasa el tiempo que de pronto son años
sin pasar tú por mí, detenida
Te doy una canción

 

También:

 

El tiempo pasa
nos vamos poniendo viejos
y el amor no lo reflejo como ayer
y en cada conversación, cada beso, cada abrazo
se impone siempre un pedazo de razón

pasan los años y como cambia lo que yo siento
lo que ayer era amor se va volviendo otro sentimiento
porque años atrás tomar tu mano, robarte un beso
sin forzar un momento
formaron parte de una verdad

y el tiempo pasa
nos vamos poniendo viejos
y el amor no lo reflejo como ayer
y en cada conversación, cada beso, cada abrazo
se impone siempre un pedazo de temor

 

Así que les digo, ¿dónde he vivido estos años? Ahí les va.

 

Los días y los temas

 

El tiempo pasa. El próximo viernes 8 de diciembre, a las 13:00 horas, el Congreso del Estado conmemorará el 25 Aniversario del Edificio del Palacio Legislativo de Veracruz. Dicen que se prevé la presencia de arquitectos encargado de la obra y diputados de la LVI Legislatura. ¿Irán algunos muertitos?

         Recordemos algunos diputados integrantes de la LVI Legislatura estatal: Emilio Gidi Villarreal, Francisco Loyo Ramos, Esteban Lameiras y Olvera, Manuel Fernández Flores, Alfonso Luna Alfeirán, Jorge Moreno Salinas, Bertha Hernández Rodríguez, Carlos Rodríguez Velasco, José Luis Melgarejo Vivanco, Víctor Molina Dorantes, Manuel Muñoz Gánem, Leandro Rafael García Bringas, Alejandro Moreno Leal, Mariana Aguilar López, Guillermo H. Zúñiga Martínez, Mireya Toto Gutiérrez, Alfredo Magno Garcimarrero Ochoa, Mauricio Rullan Domínguez, Isidro Pulido Reyes, Rafael Carreón Álvarez, Víctor Hugo Martínez Cuervo, Jorge Sierra Gallardo.

         Un dato más. Según la Escritura correspondiente del año 1992, con el propósito de que el Poder Legislativo contará con un moderno y funcional edificio que fortalezca el desempeño de sus funciones al servicio del pueblo veracruzano, el Gobierno del Estado (el Gobernador era Dante Delgado Rannauro) donó, cedió y transfirió en forma gratuita a la H. Legislatura del Estado (el Presidente era el diputado Emilio Gidi Villarreal), la fracción de la superficie de terreno de 28,677.05 metros cuadrados y el Edificio en él construido conocido como Palacio Legislativo, con superficie construida de 17,800 metros cuadrados.

         Y cuando despertamos, el águila seguía ahí.

 

¿Cuál es la intención?

 

Sólo hay que irle pensando, si no que temiéndole más, porque a como van las cosas en México (donde a todas luces, a cada rato y por doquier la violencia se aviva), no nos queda de otra más que andar a la defensiva –¿a la expectativa también? Todos somos sospechosos. Se vive con suma preocupación, porque qué tal si el vecino o el que cruza a nuestro lado es el “maloso”, incluyendo a las autoridades encargadas de la seguridad. No generalizo, la mala fama de éstas ha ido creciendo por “circunstancias” producto de la podredumbre social harto conocida. Desde luego, no fue siempre así; antes, ese maldito antes, las instituciones contaban con nuestra confianza y total apoyo, sobre todo las militares. Pero ya ven ustedes, el mundo cambió y nuestro país no se ha quedado atrás, ha caído profundamente en la crueldad. Claro, no tiene la culpa el indio.

         En el asunto de la Ley de Seguridad Interior recientemente aprobada (falta la decisión del Senado, cuyos integrantes son pan con lo mismo), hay opiniones variadas y encontradas –¿a poco?-, pero la verdad es para preocuparse, pos los malandrines son astutos y no sería la primera vez y ni sorprendería que nos agarren de “a pechito” y ahora sí: “Todos al suelo, esto es un asalto”.

         “En la lógica regresiva –y represiva– del actual régimen federal, una ley repudiada por organizaciones de derechos humanos mexicanas y extranjeras, y cuestionada por organismos internacionales, como la ONU y la OEA, acabó siendo aprobada por los diputados del PRI y del PVEM, 14 del PAN e incluso algunos del PRD y uno de Encuentro Social. Esta ley temeraria da amplias prerrogativas a los militares, como la de decidir por sí mismos cuándo y dónde intervenir en casos de “urgencia” para restaurar el orden interno. Libres, pues, seguirán en las calles del país con licencia para usar o interpretar a su modo el nuevo precepto legal”. (proceso.com.mx,04/12/17).

         Da miedo hasta abrir la boca. Me pregunto qué pensará ahora Mario Vargas Llosa de México. Hace años dijo: “México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México”.

         Luego dijo que “es una dictadura sui géneris, que muchos otros en América Latina han tratado de emular”. Recordó a los militares peruanos con Velasco Alvarado a la cabeza, y luego al mismo Alan García. “Tan es dictadura la mexicana”, continuó, “que todas las dictaduras latinoamericanas desde que yo tengo uso de razón han tratado de crear algo equivalente al PRI”. (elpais.com,01/09/1990).

         Claro, ahora con una promiscuidad política sui géneris que ya quisieran otros países. Ahora con acuerdos y alianzas que prometen –es lo único- dejarnos a merced de la ambición del poder.

         En aquel encuentro entre escritores, Octavio Paz le aclaró a Mario Vargas Llosa que “México no es dictadura, es un sistema hegemónico de dominación, donde no han existido dictaduras militares. Hemos padecido la dominación hegemónica de un partido. Esta es una distinción fundamental y esencial”. Habló luego de lo “bueno” que el PRI ha realizado. Explicó que no ha suprimido la libertad -aunque aceptó que sí la ha manipulado- que ha conservado la sociedad civil y que no es un partido conservador “como el de Francisco Franco”. Ustedes dirán.

         Perdone el lector, insisto. Pero la pobreza y desigualdades persisten y aumentan, “haiga sido como haiga sido”. Y ahora, ¿cómo nos defenderemos?

         Recuerdo  que Groucho Marx dijo que la justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música. Y también expresó, más dulcemente, que  “inteligencia militar son dos términos contradictorios”.

         Vaya, el político francés Georges Clemenceau señaló que la diferencia entre un civil y un militar es que el primero siempre puede militarizarse, pero el segundo rara vez puede civilizarse. ¡Gulp!

         Martin Luther King manifestó que una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual.

         ¿Acaso ya estamos muertos? ¿No hay otra vía para combatir a los “malosos” incrustados en el exterior e interior de sociedad mexicana, de arriba abajo, de lado a lado, de costado o de frente…? ¿O cuál es la intención?

 

De cinismo y anexas

 

No sé si ya se los compartí. En todo caso, sigue vigente. Del cuento “Carpe Diem”, del Rubem Fonseca: “…Sólo hay secuestros, narcotráfico, huelgas, desastres, un desfile de horrores, toneladas de granos pudriéndose en las bodegas del gobierno, corrupción del gobierno, nepotismo del gobierno, medidas del gobierno para estorbar a aquellos que quieren trabajar. Hay demasiado gobierno en nuestras vidas. ¿Cómo podemos hacer que Brasil crezca si ellos no nos dejan?”

Ahí se ven.

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