Sab. Jul 20th, 2019

¿Tifón, ciclón o huracán?

Daños causados por el huracán Michael en Lynn Haven, Florida, en octubre.

 

Cuando una de las tormentas más letales jamás registradas en el hemisferio sur causó devastación durante su paso por Mozambique, Malaui y Zimbabue en marzo, fue nombrada ciclón Idai. Sin embargo, el inmenso soplido que golpeó de refilón a Guam en febrero fue el tifón Wutip. Y si, como se espera, esta semana se fortalece el remolino de mal clima que se está formando sobre el golfo de México, será la tormenta tropical (o tal vez incluso el huracán) Barry.

¿Qué hace que una gran tormenta sea un huracán, un tifón o un ciclón? Todo se reduce a la ubicación.

Estos nombres se refieren a ciclones tropicales —tormentas circulares que se forman sobre aguas cálidas, con muy baja presión del aire en el centro y vientos de una velocidad superior a 119 kilómetros por hora. No obstante, para esas tormentas se usan diferentes términos en distintas partes del mundo.

Se utiliza la palabra “huracán” para los que se forman en el norte del Atlántico, el noreste del Pacífico, el mar Caribe o el golfo de México. Los tifones son tormentas que se desarrollan en el noroeste del Pacífico y suelen amenazar a Asia.

La línea internacional de cambio de fecha sirve de división en el océano Pacífico, así que, cuando un huracán cruza de este a oeste, se convierte en un tifón, y viceversa.

Es más fácil evitar confusiones con el mismo tipo de tormentas en el hemisferio sur. Al sur del océano Índico o al sur del Pacífico, son ciclones tropicales o severos ciclones tropicales. En el golfo de Bengala o el mar Arábigo —ambos al norte del océano Índico— simplemente los llaman ciclones.

A pesar de lo violentas que son, estas tormentas ayudan a regular el clima del mundo, al alejar la energía caliente de los trópicos y acercarla a los polos.

Para toda tormenta hay una temporada

Además de tener nombres diferentes, los huracanes, los tifones y los ciclones también tienen temporadas diferentes. La temporada oficial de huracanes en el Atlántico comienza el 1 de junio y termina el 30 de noviembre. La temporada del Pacífico empieza un poco antes. Los tifones pueden formarse durante todo el año, pero son más comunes de mayo a octubre. La próxima temporada de ciclones en el sur del Pacífico dará inicio el 1 de noviembre y acabará el 30 de abril de 2020.

Al sur del océano Índico, la temporada comienza dos semanas después y termina al mismo tiempo, menos en las naciones isleñas de Mauricio y las Seychelles, donde se extiende hasta el 15 de mayo. Los ciclones al norte del océano Índico no tienen una temporada oficial, pero suelen concentrarse de mayo a noviembre.

Sin importar el nombre que tengan, por lo general los ciclones tropicales se debilitan después de tocar tierra, pues obtienen su energía de la evaporación del agua en los océanos que tienen debajo. No obstante, pueden recorrer grandes distancias tierra adentro antes de disiparse, sembrando el caos con daños provocados por el viento, lluvias torrenciales e inundaciones.

Las tormentas con vientos que no tienen la fuerza necesaria para calificar como ciclones tropicales son llamadas tormentas tropicales si sus vientos sostenidos se encuentran entre 63 y 117 kilómetros por hora, o depresiones tropicales (una referencia a la baja presión de sus centros) si están debajo de ese rango.

En todo el mundo, los ciclones tropicales son nombrados de acuerdo con una lista que tiene la Organización Meteorológica Mundial. Los nombres de las tormentas más mortíferas, como el tifón Haiyan o el huracán Katrina, son retirados de ella.

Cómo calificar la intensidad de una tormenta

Los huracanes son clasificados en categorías del 1 al 5 de acuerdo con la escala Saffir-Simpson, la cual se basa en la velocidad sostenida del viento. Según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, las tormentas categoría 3 o mayores, con vientos de velocidades de al menos 178 kilómetros por hora, “son consideradas grandes huracanes por el potencial que tienen de provocar pérdidas humanas y daños significativos”.

La Agencia Meteorológica de Japón monitorea los tifones y también los clasifica según la velocidad de los vientos sostenidos; utiliza tres clasificaciones: “tifón”, “tifón muy fuerte” o “tifón violento”.

El Centro Conjunto para Advertencias sobre Tifones, un comando militar de Estados Unidos ubicado en Pearl Harbor, Hawái, también emite advertencias sobre tormentas por medio de las denominaciones “depresión tropical”, “tormenta tropical”, “tifón” y “supertifón”.

Los ciclones en el océano Índico están clasificados de acuerdo con dos escalas de intensidad, según donde se encuentren, con términos como “ciclón tropical muy intenso” y “super tormenta ciclónica”. Australia cataloga los ciclones de una forma muy parecida a la clasificación de huracanes en Norteamérica, en categorías del 1 al 5.

¿De dónde salieron todos estos términos?

Las historias y las interacciones culturales de diferentes regiones han influido mucho en la terminología de las tormentas.

La palabra española “huracán” es de origen taíno y quiere decir “Centro del Viento” (hura: viento, can: centro). Según varias descripciones, “tifón” proviene del árabe (tafa) o del chino (taifeng), tal vez de ambas. El inglés cyclone (ciclón) fue acuñado a finales del siglo XVIII por un funcionario británico en India, del concepto griego para definir el “movimiento en un círculo”.

No obstante, una tormenta con el nombre que sea tiene que tomarse en serio.