Trump exige la renuncia de Jeff Sessions y elige a un fiscal aliado como interino

eff Sessions, el exfiscal general, fue uno de los primeros y más fuertes simpatizantes de Trump.

WASHINGTON — El presidente Donald Trump exigió la renuncia del fiscal general Jeff Sessions el 7 de noviembre; así termina una relación que se vio afectada casi desde el principio del actual gobierno de Estados Unidos y que degeneró en uno de los enfrentamientos públicos más cáusticos entre un mandatario y un alto funcionario del gabinete en la historia moderna de Estados Unidos.

La renuncia de Sessions, presentada a solicitud del presidente, fue entregada a John Kelly, el jefe de personal de Trump. Esto sucedió tan solo un día después de las elecciones intermedias en las que los demócratas lograron el control de la Cámara de Representantes, pero el éxito de los republicanos en mantener el Senado y conseguir una ligera mayoría podría facilitar que el mandatario pueda confirmar un sucesor.

“Querido señor presidente, a solicitud suya entrego mi renuncia”, escribió Sessions en su carta.

Matthew Whitaker, el jefe de personal de Sessions, tomará su lugar como fiscal general interino, dijo Trump en un tuit al anunciar el cambio.

“¡Agradecemos al fiscal general Jeff Sessions por su servicio y le deseamos lo mejor!”, escribió. “Un remplazo permanente será nominado en una fecha posterior”.

 Matthew Whitaker, el jefe de personal de Sessions, tomará su lugar al fungir como fiscal general interino. 

El mandatario ha atacado de manera regular al Departamento de Justicia y a Sessions y los ha culpado de la investigación del fiscal especial sobre los vínculos entre su campaña presidencial y Rusia.

Trump dijo durante meses que deseaba remplazar a Sessions, pero legisladores y funcionarios del gobierno creían que despedir al fiscal general antes de las elecciones intermedias habría acarreado consecuencias negativas para los republicanos en contiendas cerradas. Así que no fue una sorpresa la renuncia del alto funcionario el día posterior a las elecciones.

Trump culpó a Sessions de rehusarse a supervisar la investigación en sus primeras etapas, lo que causó la designación de un fiscal especial.

“Aceptó el trabajo y después dijo: ‘Voy a recusarme’. Yo dije: ‘¿Qué clase de hombre es él?’”, dijo Trump este año durante una entrevista con Fox News. “Quería mantenerme involucrado. Sin embargo cuando todo mundo ve lo que ocurre en el Departamento de Justicia, ahora siempre pongo ‘Justicia’ entre comillas”.

Trump nunca perdonó a Sessions por negarse y durante un año y medio sus quejas sobre Sessions en Twitter y sus comentarios públicos se volvieron más mordaces e insultantes. En varios momentos, calificó a Sessions como alguien “MUY débil” y “vergonzoso”. En privado, se refería a él de manera peyorativa como el Señor Magoo, el personaje de caricatura.

El fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, normalmente sería el siguiente en la línea de mando para convertirse en el interino, pero Trump también se ha quejado públicamente de Rosenstein. Debido a que Sessions se rehusó a involucrarse en todos los asuntos relacionados con la elección, Rosenstein supervisa al fiscal especial, Robert Mueller, quien investiga las interacciones del personal de la campaña de Trump con Rusia.

Una decisión como esta podría abrir el camino para que Trump despida a Mueller. Para despedir a un fiscal especial, el presidente tiene que instruir al fiscal general o, en caso de una recusación, al fiscal general adjunto para llevarla a cabo. Rosenstein ha dicho que él no ve ninguna justificación para despedir a Mueller. Trump ya ha despedido a James Comey, el exdirector del FBI que originalmente supervisaba la investigación.

Como fiscal general, Sessions dejó huella en el Departamento de Justicia. Revirtió algunas de las políticas clave del presidente Barack Obama al alentar a fiscales federales a buscar los cargos y las sentencias más duras posibles contra los sospechosos. También aconsejó a Trump para que pusiera fin al programa de Obama que protegía a alrededor de setecientos mil jóvenes migrantes que fueron ingresados a Estados Unidos de manera ilegal cuando eran niños. Además demandó al estado de California por sus leyes santuario y tuvo en la mira a los estados que legalizaron la marihuana.

Sessions, de 71 años, comenzó en la política como fiscal de Estados Unidos en Alabama, pero su nominación para convertirse en juez federal fue bloqueada por el Senado debido a cargos de insensibilidad racial. Logró volver a la administración pública al ganar la elección como fiscal general estatal y después, en 1996, al Senado que alguna vez lo rechazó.

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