Un exguardia nazi, de 94 años, es enjuiciado en un tribunal de menores

Las manos de Johann Rehbogen, de 94 años, durante su juicio por su labor como guardia de la SS.

BERLÍN — El hombre de 94 años que trabajó como guardia de la policía militar hitleriana SS estaba agarrado de su bastón cuando fue escoltado en silla de ruedas al tribunal, para enfrentar su juicio por asistir en el asesinato de cientos de las 60.000 personas que murieron en el campo de concentración de Stuthoff.

Johan Rehbogen aún era un adolescente cuando empezó a trabajar ahí, donde estuvo entre junio de 1942 y septiembre de 1944. Como tenía menos de 21 años en el momento en el que se perpetraron los crímenes, su caso está en una corte juvenil, donde la mayor sentencia que podría enfrentar es de diez años de prisión.

La imputación en su contra hace mención de más de cien prisioneros polacos y por lo menos 77 prisioneros de guerra soviéticos en el campo, al igual que “una cifra desconocida —por lo menos varios centenares— de prisioneros judíos” que murieron en las cámaras de gas o de otras maneras cuando él estaba en Stuthoff, área costera cerca del mar Báltico que ahora es la ciudad polaca de Gdansk.

Ahí fueron asesinados 140 mujeres y niños, en su mayoría judíos, por la inyección de gas o de fenol “directamente al corazón de cada prisionero”, mientras que “una cantidad incierta de prisioneros falleció por otros métodos, incluidos la hipotermia durante el invierno de 1943-1944”, dice la imputación.

“El acusado sabía de los varios métodos de asesinato; trabajó para que todos fueran posibles”, dijo Andreas Brendel, procurador para crímenes cometidos por los nazi en el estado de Renania del Norte-Westfalia, quien presentó los cargos frente al tribunal en Münster.

En el juicio participan diecisiete sobrevivientes del campo y sus familiares, muchos de los cuales viven en Estados Unidos, Israel y Canadá.

Judy Meisel tenía 12 años cuando fue llevada a Stuthoff. A sus 89, aún recuerda haber estado en la fila junto a su madre para entrar a la cámara de gas. De último minuto un guardia le indicó que ella podía regresar a las barracas. “¡Corre, Judy!”, le dijo su madre en yidis. Meisel no volvió a verla.

“Stuthoff fue una masacre masiva organizada por la SS y posibilitada con la ayuda de los guardias”, indicó Meisel en su declaración para el juicio, entregada en un escrito al juez por los abogados.

Rehbogen “debe asumir la responsabilidad por lo que hizo, la responsabilidad por participar en estos inimaginables crímenes de lesa humanidad”, agregó. “Por ayudar a asesinar a mi madre, a quien he extrañado toda mi vida”.

Rehbogen dijo por medio de sus abogados que quiere dirigirse a la corte en algún momento del juicio, que se prevé dure hasta enero. Debido a su edad, las sesiones en el tribunal duran máximo dos días y solamente suceden dos días por semana, no consecutivos.

Durante décadas el sistema de justicia alemán insistió que se requerían pruebas de involucramiento directo en un crimen de la era nazi para acusar a alguien, por lo que muchos integrantes del régimen que tenían rangos bajos pudieron vivir sus vidas de manera normal.

Eso cambió en 2011, cuando un tribunal de Múnich deliberó que John Demjanjuk era culpable de complicidad para cometer un homicidio por su trabajo como guardia en el campo de Sobibor. La corte decidió que no había manera alguna en la que él hubiera podido mantenerse ignorante de lo que pasaba a su alrededor. Demjanjuk falleció antes de que procediera su apelación.

Luego, en 2015, el máximo tribunal penal del país refrendó la sentencia contra Oskar Gröning, exguardia de Auschwitz declarado culpable del mismo delito de complicidad, con lo que se estableció un precedente.

Brendel, el procurador, dijo que los investigadores de su oficina estudiaron cientos de testimonios y documentos de otros juicios contra nazis, además de que viajaron a distintos lugares del mundo para entrevistar a sobrevivientes como Meisel.

“Dada la estructura del campo, creemos que los guardias sabían qué estaba sucediendo”, dijo Brendel en el primer día del juicio, el 6 de noviembre. “Los asesinatos, sobre todo con gas, y la quema de cuerpos no podían ser escondidos”.

Stuthoff fue establecido como campo de trabajo forzado en 1941 y fue convertido en campo de concentración unos años después. En 1944, pusieron la cámara de gas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *