Vie. Nov 15th, 2019

Vender marihuana: la apuesta de una ciudad desértica en crisis

Needles, California, es un pequeño poblado junto a la Ruta 66 cerca de la frontera con Arizona. Funcionarios locales esperan que la industria de la cannabis pueda ayudar a una nueva era de auge económico.

 

California — Jeff Williams, el alcalde entrante de esta pequeña ciudad desértica cerca de la frontera con Arizona, arrestó a mucha gente por vender marihuana cuando trabajaba como alguacil del condado. Votó en contra de la legalización de la droga en un referendo estatal de 2016.

Sin embargo, Williams también sabe que la ciudad en la que ha vivido desde que estaba en segundo grado de primaria ha vivido épocas mejores. Los empleos relacionados con el ferrocarril han desaparecido en su mayor parte. Además, la gente ya no se detiene en la vieja Ruta 66 como solía hacerlo.

Por eso, Williams, un hombre delgado de 54 años, se ha convertido en el insólito líder de la peculiar iniciativa para que Needles se convierta en un nuevo tipo de ciudad industrial dedicada al creciente negocio del cannabis.

“Si una pequeña comunidad como esta no crece, entonces comienza a morir, y nosotros estamos viviendo esa etapa”, comentó Williams. “Había que hacer algo al respecto”.

Desde 2015, el ayuntamiento de esta comunidad firmemente republicana de cinco mil habitantes ha aprobado 81 permisos para negocios de cannabis. Cuatro tiendas están vendiendo marihuana, alrededor de cien veces el número de dispensarios por persona en todo el estado.

Casi cada cuadra de Needles tiene un edificio en ruinas como el viejo Relax Inn, que está siendo remodelado para albergar un centro de cultivo de cannabis. O un edificio nuevo que se destinará a la fabricación de aceites y productos comestibles de cannabis. Si todos los proyectos se llevan a cabo, los funcionarios locales esperan que generen más empleos —se calculan 2100— de los que hay en Needles en total.

Un antiguo hotel que recientemente obtuvo un permiso para producción de cannabis en Needles, California. Después de años de mínimo crecimiento económico, la ciudad ha aceptado nuevas inversiones de parte de la industria de la cannabis.
Trenes que se dirigían al este desde Los Ángeles solían brindar muchos empleos en Needles. Sin embargo, la línea de ferrocarriles usa menos trabajadores que en el pasado, y un almacén local está frecuentemente vacío.

“Casi todos en la ciudad tienen un hermano, un tío, una hermana, una tía, un primo o ellos mismos trabajan en la industria”, dijo Rick Daniels, gestor municipal, durante una entrevista en el ayuntamiento de Needles, de un solo piso.

Si Needles, California, suena conocido, es por un motivo. La histórica Ruta 66, la carretera que tomaban todas las personas que viajaban hacia el oeste para establecerse en el sur de California durante el siglo XX, atraviesa la ciudad. Needles era la primera parada de la familia Joad en California, en la novela Las uvas de la ira, de John Steinbeck.

Needles también fue el primer lugar donde las tripulaciones de los trenes de carga intercambiaban turnos en su camino al este desde Los Ángeles. Eso generó cientos de empleos.

Sin embargo, como muchas otras pequeñas ciudades camino a Los Ángeles, Needles solía ser mucho más importante. El ferrocarril recortó el tamaño de sus tripulaciones de trenes y el elegante almacén en Needles casi siempre está vacío. La ciudad perdió su última tienda de abarrotes en 2014. Más de un cuarto de los residentes de la ciudad viven por debajo del umbral de pobreza. Poco a poco los empleos y la gente migraron a otros lugares.

En el primer periodo de Williams como alcalde de 2006 a 2010 (también fue miembro del ayuntamiento durante cuatro años), intentó atraer la industria solar. Cuando eso no funcionó, lo atrajeron las oportunidades de la industria de la marihuana cuando un amigo quiso abrir un dispensario. Los residentes de California habían votado a favor de permitir el uso de la marihuana medicinal años antes, en 1996.

Williams habló con médicos acerca de los posibles beneficios y poco a poco superó parte de la aversión hacia la droga que sus padres y los años que trabajó como policía le habían inculcado.

“Fue como dar marcha atrás a un buque de guerra. Fue un proceso largo”, comentó en una entrevista reciente.

Williams, quien dijo que aún no había probado la marihuana, trabajó con gestor municipal y abogado para organizar una propuesta de ley sujeta a votación en 2012 para imponer un impuesto del 10 por ciento a los negocios de cannabis. Se aprobó con una mayoría del 81 por ciento.

“Esta es una ciudad muy conservadora políticamente, pero hay una vertiente de libertarismo”, dijo Daniels, el gestor municipal.

Los primeros dispensarios en la ciudad aún enfrentaron oposición, sobre todo por parte de las iglesias evangélicas locales. Sin embargo, no han atraído a los malos elementos que algunos esperaban. El crimen ha sido estable a lo largo de los últimos años.

En Wagon Wheel, el restaurante más antiguo de la ciudad, una pequeña tienda de recuerdos ahora ofrece banderas con la hoja de marihuana y letreros conmemorativos de la Ruta 420, un número simbólico de la marihuana, junto con los objetos usuales de recuerdo de la Ruta 66.

California votó en 2016 a favor de legalizar la venta de marihuana para su consumo por parte de adultos. La mayoría de las comunidades se han tardado en aceptarlo porque aún es ilegal bajo la ley federal.

Cheryl Luell, dueña de Healing Center, uno de los cuatro dispensarios de marihuana en Needles

No obstante, varias ciudades del estado en zonas con problemas económicos han aprovechado la oportunidad. Needles tiene competencia de otras ciudades pequeñas al este de Los Ángeles, como Desert Hot Springs y Adelanto.

Con el cannabis también han llegado los problemas. Meses después de que se abrieron dispensarios en Needles, los agentes federales organizaron redadas. No se levantaron cargos, pero los productos fueron incautados y jamás los devolvieron.

Los funcionarios de Needles están muy conscientes de los riesgos. Daniels, el gestor municipal, ha prohibido que los empleados de la ciudad acepten incluso una taza de café de los negocios locales. Como otros empleados de la ciudad, Daniels debe someterse a pruebas de narcóticos constantes para asegurar que jamás consume marihuana.

“Esta industria es esencial para el futuro de la comunidad, y simplemente no podemos permitirnos arruinarla”, comentó Daniels.

En una reunión del ayuntamiento en noviembre, tres de los cinco artículos de la agenda estaban relacionados con el cannabis. Nadie expresó una postura de oposición. La mayoría de los que alzaron la voz eran propietarios de dispensarios que le pidieron a la policía que adoptara una postura más férrea contra la venta ilegal de drogas.

Sin embargo, aún hay algunos grupos que se oponen. Thomas Lamb, un pastor de la Asamblea de Dios en Needles, dijo que él vio cómo la marihuana se volvía un problema para los niños de la escuela primaria que administraba. Una empresa de cannabis le propuso comprar la propiedad donde se encuentran su iglesia y su escuela. De inmediato respondió que no.

Recuerdos relacionados con la cannabis a la venta en Wagon Wheel. A medida que la industria de la cannabis ha crecido en Needles, el pueblo ha aceptado la oportunidad económica.
El pueblo, con unos cinco mil residentes, tiene una conexión histórica con la Ruta 66.

“La gente que ha venido a Needles quiere comprar todos los terrenos disponibles, entre ellos nuestra iglesia, para fabricar su producto”, comentó. “Siendo franco, es un poco abrumador”.

Los dispensarios que venden cigarrillos y cigarros electrónicos son solo una pequeña parte del negocio de la marihuana que los funcionarios de la ciudad tienen en mente. Se espera que las empresas que están cultivando y fabricando productos de marihuana destinados a otras partes del estado, como Los Ángeles, donde es más difícil cultivar y otorgar permisos para esta actividad, aporten muchos más impuestos.

La proximidad de la ciudad con el río Colorado proporciona la fuente constante del agua que se necesita para cultivar la marihuana. Además, Needles tiene su propio servicio de suministro eléctrico, que le permite ofrecer electricidad a casi un cuarto del costo de las ciudades que dependen de este tipo de servicios. Eso es importante para el cultivo de marihuana en interiores bajo luz artificial.

Vertical Companies, un gran productor de cannabis cuya sede está cerca de Los Ángeles, ha comprado casi 12 hectáreas en Needles. Tiene un campus en la frontera de la ciudad con tres edificios nuevos y planea construir tres más.

Dos de los edificios tienen dos pisos de habitaciones que han sido adaptadas e iluminadas para cultivar plantas. El otro edificio se dedica a centros de producción, donde se extraen las partes potentes de la planta en una serie de máquinas y recipientes sofisticados de cristal.

Vertical también está convirtiendo un viejo Kentucky Fried Chicken en la Ruta 66 en una cocina para dulces y repostería preparados con aceites de marihuana.

Drew Milburn, un infante de marina retirado a cargo de la gestión local de Vertical, dijo que había considerado la expansión en otras ciudades de California, pero ninguna podía competir con el agua y la electricidad de Needles, así como su apertura a la industria.

“Muchas ciudades nos dieron la bienvenida con los brazos abiertos, pero pocas terminaron con un abrazo”, dijo Milburn.

 Drew Milburn, director de operaciones de Vertical, en uno de los edificios de la compañía en Needles. La compañía está creando instalaciones de cultivo y manufactura de cannabis en el poblado.