Viven drama en Veracruz alumnos de la UV contagiados de la fiebre Chikungunya

– Tan solo hay cuatro enfermos de los alojados en la misma pensión, pero enfrente hay más
– Sus amigos cooperan para sanear el lugar; urge atención de autoridades universitarias y sanitarias
Desde el interior de un cuarto abochornado, refugiado entre sábanas y con el cuerpo tembloroso, Uziel Montan, alumno de Odontología de la Universidad Veracruzana, frota su rodilla derecha. Apenas la puede flexionar. Está preocupado. Presenta los síntomas de la fiebre de chikungunya.

No quiere alarmar a sus padres que están lejos, pero las ronchas en la espalda y manos lo preocupan. Además no sabe cuál es la clínica que le corresponde, ni mucho menos ha dado de alta su seguro facultativo. Es alumno de nuevo ingreso. Apenas sabe llegar al Yepas del fraccionamiento Costa Verde que está en la esquina de la pensión en donde renta.

Se marea de repente y las ganas de vomitar lo levantan. Difícilmente puede caminar hasta el inodoro.

La fiebre le comenzó la noche del martes. Sin embargo, pudo cumplir con sus labores escolares del día siguiente; aunque ya el escribir le resultaba complicado pues sus muñecas le punzaban.

Al término de la jornada estudiantil su temperatura corporal aumentó hasta los 39 grados; una inflamación enorme en su rodilla ya se pronuncia. Llegó a su cuarto falseando y empapado en sudor.

Sus dos compañeros de la pequeña y calurosa habitación están temerosos, pues aunque saben que la enfermedad no se contagia no descartan que el mosco transmisor puede alojarse en el mismo sitio que ellos.

La noticia se propaga a los demás cuartos y se descubre que no sólo es Uziel el de los síntomas. Hay otros tres en la pensión y otros más con la casera de enfrente.

Existe preocupación entre los estudiantes de la UV, pues no todos cuentan con el dinero suficiente como Uziel para trasladarse en taxi de emergencia a la Cruz Roja. Los alumnos cooperan para un insecticida, rocían los baños, el patio y las demás habitaciones. Se ofrecen ayuda en la medida posible.

Todos regresan a sus cuartos, pendientes por si alguien empeora.

Uziel no quiere ser uno más de los 250 casos de chikungunya detectados en la zona Veracruz-Boca del Río, de acuerdo con Fernando Benítez Obeso, secretario de Salud en el Estado.

No es su culpa. Su presupuesto, como el de muchos estudiantes de la Universidad Veracruzana, sólo le alcanza para una habitación calurosa que comparte con otros dos. Uziel debe utilizar el mismo baño encharcado al igual que los otros 15 que viven en la pensión. Tampoco fue su culpa, el único cuarto que encontró desocupado fue en la planta alta de un techo sin impermeabilizar.

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