Vivimos un cochinero

Cada día comprobamos por un hecho u otro que la corrupción carcome a casi todos los actores y grupos políticos del país, sin exclusión de niveles. Lo mismo suceden cosas turbias y detestables en un ayuntamiento que en el gobierno federal, ya ni se diga entre los virreyes llamados gobernadores.
Veracruz enfrenta hoy una etapa obscura a la que no se le ve salida inmediata, con actos inéditos como la toma del palacio de gobierno por parte de alcaldes que con razón reclaman recursos que les corresponden a los ayuntamientos y que fueron robados. Sin embargo topan y seguirán topando con la realidad: no hay dinero para resarcirles lo que se les adeuda.
Incurren luego en la sinrazón, porque sin ánimo de defender a nadie y mucho menos lo indefendible, materialmente es imposible satisfacer su demanda de pago. Y menos inmediatamente.
Y peor aún, la sinrazón parece atrapar también al equipo de transición del gobernador electo Miguel Angel Yunes Linares. Entre sus miembros hay gente pensante y con experiencia que sabe bien a bien lo que sucede al interior de la administración estatal. Y sobre ese conocimiento, privilegian una actitud de tozudez y hasta de jueces. Verbigracia: a Antonio Gómez Pelegrín ya lo sentenció Alonso Morelli a 10 años de prisión.
Si condicionan a que el gobierno estatal deje saldadas todas las deudas que contrajo para sólo entonces disponerse a hacer la recepción de la administración, entonces quién sabe cuándo será eso, porque cubrir los enormes adeudos y sanear las finanzas estatales, llevará mucho tiempo.
El gobernador electo es hombre del sistema. Sabía en qué condiciones le iban a dejar el gobierno. Y así tendrá que hacerle frente a su nueva responsabilidad a partir del 1 de diciembre.
En lo que le asiste plena razón es en no cesar en la persecución de quienes son responsables del gran desfalco a Veracruz y obligarlos a devolver lo que se llevaron. En eso cuenta con todo el respaldo de los veracruzanos. Y es una opción que Yunes Linares tiene que llevar como prioridad, porque es lo menos que esperamos de él, tal y como lo ofreció en campaña. Pero sin paladines justicieros, como Alonso Morelli. Para eso hay leyes y tribunales.
Y habrá que demandar que así ocurra porque se trataría de un acto de estricta justicia para recuperar lo que a Veracruz le pertenece.
Los señores alcaldes y quienes los motivan tienen que entender que se requiere tiempo para que encuentren la respuesta que plantean y que, por supuesto, necesitan.
He aquí dónde vemos también la perversidad de un gobierno federal que tajante le niega a Veracruz un rescate. Es muy cierto que hacerlo sería como avalar el saqueo ocurrido, pero hay que recordarle que desde mucho tiempo atrás hubo avisos, señales, denuncias de lo que acá pasaba y nada hizo. Dejó hacer, hacer y hacer, hasta el punto de quiebra en el que hoy está Veracruz. Y ahora nos abandona. ¿Y la gente, qué?
Qué va a ser de tanta gente que no recibe sus pensiones, de miles de maestros que no ven sus percepciones, de otros miles de empresarios y comerciantes que han ido o van a la quiebra porque el gobierno no les cubrió pagos; y de millones de veracruzanos cuya economía se derrumbó gracias al desastre perpetrado en las finanzas públicas y tolerado con impunidad por el gobierno federal.
Para José Antonio Meade es sencillo fijar una postura de negativa al rescate de Veracruz porque la óptica que los anima a él y al grupo de tecnócratas en el gobierno, son sencillamente los números, las cifras que tienen que satisfacer a los banqueros internacionales. ¿Y la gente? ¿Y las necesidades sociales? ¿Y la pobreza que dicen combatir? ¿Y los medicamentos que faltan en los hospitales? ¿Y las personas que van a perder lo poco que les queda? ¿Y los salarios de empleados municipales y policías? Etcétera, etcétera.
Y mientras, allá en la cúpula, no deciden aún la hora de proceder contra los responsables, entre quienes algunos presumen su fuero como diputados y otros están a punto de obtenerlo mañana sábado cuando rindan protesta como parte del nuevo Congreso local. ¿Esos qué? ¿A poco no se trasluce la perversidad y la corrupción al no actuar contra los responsables de lo que pasa en Veracruz?
¿Y quién los tolera? Los mismos que ahora se han ubicado un Procurador General de la República muy a modo, con íntimos vínculos a Los Pinos. Y será el nuevo fiscal durante 9 años. Y será el mismo que nombre al fiscal anticorrupción y al fiscal para asuntos electorales. ¡Por Dios! Todo el hilo saliendo de la misma madeja. ¿Cuál corrupción combatirá?
Mientras tanto, los señores senadores también se despachan a modo. Se encargaron de corromper desde ahora el Tribunal Electoral federal, que estrena integrantes y a quienes los legisladores marcaron desde ya con el signo de la ignominia.
Los nuevos magistrados del llamado Trife fueron aprobados para ejercer su encargo así: 2 por 3 años, 2 por 6 años y 3 por 9 años. Pero intereses inconfesables llevaron a los senadores a operar negociaciones, incluso excluyendo a algunos de sus pares, para alterar lo aprobado constitucionalmente. ¿Para qué? Para satisfacer sus apetitos futuristas.
Ahora, 2 magistrados estarán en el cargo durante 6 años en vez de 3, 2 más por 8 años en lugar de 6 y los 3 restantes quedaron igual en 9. Todo para conveniencia política de priistas, panistas y perredistas. Esta es la democracia mexicana. Y ese es el respeto de los senadores hacia lo constitucionalmente ordenado.
Con la mirada puesta en la Presidencia para el 2018 y, previsores que son, hasta para el 2024 ¿qué les puede importar Veracruz y lo que a los veracruzanos les pase o deje de pasar? Y menos a Meade cuyo corazoncito late por el 2018.
NUMERALIA
1.- A todo lo ya descubierto, ahora se suman un hotel y varias casas en zonas privilegiadas de España obtenidas con prestanombres por el ex.
2.- Cierto, con todo lo que está ocurriendo, por ejemplo ayer miles de escuelas tomadas y carreteras bloqueadas, se observan riesgos de ingobernabilidad. ¿Tampoco verán esto en Los Pinos o en Bucareli?
3.- De acuerdo con Antonio Gómez Pelegrín, cuando llegó en marzo de 2015 a la Sefiplan, había un desorden tremendo que reflejaba un pasivo circulante no superior a 2 mil millones de pesos. Al empezar a meter orden, este pasivo circulante subió a 12 mil millones y en 2016 lo real en el mismo rubro asciende a 87mil millones de pesos.
4.- Octavia Ortega, hasta hoy presidenta del Congreso local, se lavó las manos ayer con la Comisión de Vigilancia que preside su compañero Francisco Garrido y con el Orfis, para deslindarse ella de responsabilidad en las decisiones que desde el Poder Legislativo sirvieron de aval a iniciativas enviadas por el Poder Ejecutivo y que, pese a descontento y rechazo popular, fueron aprobadas mediante el nefasto mayoriteo que casi siempre fue sinónimo de docilidad y obediencia. Octavia formó parte importante del círculo que contribuyó, por ejemplo, al endeudamiento público, del que hoy no aparecen miles de millones de pesos. No se vale ahora que venga a darse golpes de pecho. Los veracruzanos identificamos bien a los responsables y corresponsables del desastre que vivimos, aunque traten de escabullirse.
5.- Por cierto, en el Congreso, el tesorero Serafín Hernández se ufana de que no dejará deudas a proveedores. Eso es algo que se le puede demostrar que es mentira. La pregunta es ¿quién se beneficiaría con esos recursos?

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