*Xóchitl: cuando la perra es brava *El reino de las barbie´s y los Ken *JDDO: entre bacanales y excesos

TAL VEZ Xóchitl Dominga “N” sea responsable de haber aceptado millonarios presentes cuyo origen desconocía (porque provenían de un Gobernador en turno que, para entonces, presumía una incalculable fortuna), pero no por ello merecía ser exhibida por el Gobierno de Veracruz e, inicialmente, por la Procuraduría General de la República que la citó en una audiencia judicial como la amante del ex gobernador JDDO –con lo cual, automáticamente se violentó su debido proceso-, pues antes de ser llevada ante tribunales –como ocurrió la madrugada de este martes- ya había sido juzgada y condenada por un Ministerio Público Federal que pecó de frívolo y poco serio y, en consecuencia, debería ser denunciado por la presunta inculpada. Y es que el término “amante”, “amasia” o “querida” ha sido utilizado desde sus orígenes para referirse a una mujer mantenida cuyos gastos solventa un hombre en posición acomodada, de manera que posea un nivel de vida confortable (o sofisticado) para que pueda estar a disposición absoluta de quien la mantiene y brindarle placeres sexuales.

EL ROL de una mujer así, según dicen los expertos, puede variar entre el de una amante y una cortesana, dependiendo de su situación y circunstancias (pues la segunda es una mujer entrenada en las artes del amor que puede llegar a ofrecer servicios sexuales, en suma, es una profesión existente no equiparable al de una prostituta, ya que las cortesanas son consideradas el pináculo de la jerarquía de la prostitución, y una persona que solicite sus servicios no puede hacerlo específicamente por razones sexo, pues más que nada es el placer y el honor de su compañía lo que se paga. De hecho, estar en su compañía otorga estatus a sus propios clientes, ya que una relación sexual puede darse por capricho de la cortesana, no de quien la contrata). La palabra “amante”, sin embargo, se suele utilizar para hacer referencia a la amasia de un hombre que se encuentra casado con otra mujer; en el caso de un hombre soltero por lo general se utiliza el término novia o pareja, aunque igual cae en la definición que es un término relativo al adulterio.

ACLARADO lo anterior, Xóchitl Tress estaría en condiciones de demandar por la vía civil –e, incluso penal- a quienes la difamaron al llamarla “amante” del ex gobernador JDDO, ya que, en principio, eso al menos en México no es delito, pero la palabra aduce a una mujer mantenida o cuasi prostituta, algo que debería exigir que le comprueben, o en caso contrario que le repararen el daño moral ocasionado, porque no se puede sacrificar a una persona con solo imputaciones verbales o asegunes, ya que se estaría echando al drenaje el imperio de la ley.

POR LO demás. Xóchitl Dominga es solo un pretexto para mantener vigente el escándalo provocado por el caso JDDO, de tal suerte que esa será la bandera en el proceso electoral del próximo año: el presunto combate a la corrupción, cuando de sobra se sabe que en Veracruz hay ex funcionarios duartistas que son protegidos desde el poder, ya sea porque devolvieron parte de lo presuntamente saqueado a las arcas, porque negociaron información privilegiada o, porque como Judas, decidieron traicionar al hombre al que juraban lealtad incondicional, y de quien aprovecharon sus torpezas, incluida una falsa virilidad que muchos cultivaron acercándole jovencitas –y vaya usted a saber si no, también, jovencitos-, pues como en la antigua Roma que rodó por sus excesos, en Veracruz los exuberancias y desproporciones se convirtieron en una forma de mostrar el poder.

SI LA antigua Roma fue célebre por sus excesos –producto de un mal entendido ejercicio del poder-, Veracruz no se quedó atrás, ya que al igual que en el imperio de los Césares, aquí no quisieron ser menos: fue una bacanal permanente en donde todo era excesivo, excéntrico y decadente. Los cercanos al, ahora, procesado comían y bebían con desmesura carísimos platillos, vinos y licores, pero, también, fingían follar como salvajes. Una dama comentó alguna vez al reportero: -son puro teatro; se emborrachan como locos, se meten polvo, vuelven a embriagarse y al final se quedan dormidos. A las mujeres ni las tocan, más bien, hay algunos (nos reservamos nombres) que ya perdidos les exigen besarse y acariciarse entre ellas mientras observan con la mirada perdida y una sonrisa de locos. Presumen lo que, en realidad no hacen-.

RELATA LA dama –cuyo nombre, también, nos reservamos-, que en esas “orgías” hubo quienes se filmaban e, incluso, hay mujeres que participaron que guardan celosamente en sus móviles u ordenadores escenas sexuales, las cuales grabaron por temor a ser desaparecidas. Fue un sexenio de lujuria –entre un selecto grupo duartista-, refiere nuestra informante, quien dice haber sido testigo de un sujeto que solía colocarse una sábana –al estilo de las túnicas romanas-, y luego ordenaba a las chicas correr alrededor de la cama o suite como si fueran perseguidas por un emperador insaciable.

ES INDISCUTIBLE que en el sexenio pasado las mujeres eran usadas como producto, pero lo inconcebible es que ellas mismas lo permitían ya fuese por un cargo, dinero, un puesto en el Gobierno, un “avionazo”, regalos caros como autos, departamentos, casas, joyas o viajes al extranjero –o si no que lo digan las agencias de viajes que ahora reclaman millonarios adeudos pendientes, y fue así como surgieron las “reinis” y “barbies” o, simplemente “amiguis”. Jóvenes bien dotadas pero provenientes de familias pobres o venidas a menos, chicas que deseaban escalar a otro nivel social y que acaso en breve estén enfrentando la misma suerte que Xóchitl Dominga, ya que el caso de la oriunda de Isla es un mensaje que manda el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ante la pérdida de credibilidad que está ganando su discurso y persecución contra priistas, pero nada en contra de militantes de su propio partido.

Y ES que se han suscitado hechos que a la fecha no tienen repercusiones, como el caso de un ex fiscal regional del sur del Estado que dispensó una autopsia al protegido de un jefe delincuencial ya detenido; un director del Colegio de Policía denunciado por corrupción y maltrato a cadetes, y al que solo cesaron pero no hubo acción penal; un alto jefe policiaco despedido por sus nexos con grupos fuera de la ley; un titular y jefe de prensa de la Junta de Coordinación Política del Congreso que siguen haciendo de las suyas pese a haber sido denunciados por diputadas de sus propias bancadas, y así, una serie de hechos en los que solo se persigue a priistas pero jamás a panistas que han resultado tan corruptos como los anteriores, y Xóchitl Tress vino a pagar las consecuencias de ello y servir como conejilla de Indias, ya que contra lo que se diga, sigue siendo panista. Así de simple…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *